Capítulo 7 #3
—¿Les importa si le echo un vistazo al coche? —preguntó para comprobar si se negaban.
—No, claro que no —dijo Benjamin muy incómodo.
Henry se alejó y pudo ver como por el rabillo del ojo los Clark se miraban antes de cogerse la mano.
Algo le llamó la atención y miró hacia el suelo donde el acelerón del coche había dejado una marca en la gravilla.
Levantó la vista hacia la dirección del coche y antes del impacto vio unos cristales.
Se detuvo ante ellos y se agachó para ver una bala.
Apretó los labios siguiendo el rastro y vio la rueda reventada.
Se llevó la mano a la espalda y sacó el móvil del bolsillo trasero del pantalón.
—¿Ilsa? Llama a la policía, que no se acerquen a ella.
—Dios mío, ¿qué has encontrado?
—Pruebas de que esto fue un intento de asesinato.
Ahora llamaré al sheriff, aunque no es que me fie mucho de él.
Ha aceptado la versión de la familia y no se ha molestado en recopilar pruebas.
Y hay bastantes, te lo aseguro. —Se levantó mirando de reojo a los Clark que estaban de lo más asustados. —No dejes que se acerquen a Molly.
—No, no, claro que no. Ten cuidado.
—Tranquila, estos a mí no me van a hacer nada. Te quiero.
—Y yo a ti —dijo emocionada.
—No te preocupes, todo irá bien. Tengo que dejarte.
—Vale, te quiero.
Colgando el teléfono se volvió y miró a Benjamin a los ojos. —Creo que aquí ha pasado mucho más de lo que dicen.
Alicia se echó a llorar. —Meredith perdió los papeles al enterarse de que tenía una nieta, no quería que Erica se fuera y…
—¿Le disparó? Eso es muy difícil de creer, señora.
—Es una buena mujer, se lo juro —dijo Benjamin—. Pero desea tanto tener un nieto que al ver que Erica se iba después de discutir con Carl… ¡Solo quería retenerla!
—Pues han conseguido todo lo contrario porque esto va a acabar en juicio por intento de asesinato.
—Oh, Dios mío… —dijo Alicia mientras Henry se ponía el móvil de nuevo al oído.
—Lewis, sí, hace tiempo que no nos vemos…
Necesito un favor y lo necesito de la policía de San Antonio porque no me fío del sheriff de aquí.
Han intentado matar a una buena amiga, a Erica.
Necesito que vengas a Farm Falls. No me jodas con eso de la jurisdicción, búscate la vida, me debes mil favores y quiero que vengas a encargarte de esto. ¡Ya!
Una hora después la casa prácticamente estaba llena de policías de la ciudad, después de llamar a la policía estatal para que se hiciera cargo de la investigación. Lewis observaba como los de criminalística sacaban fotos y Henry se acercó. —¿Qué opinas?
—No hay mucho que opinar, los testigos han confesado lo ocurrido. Joder, esta familia esta de atar, prácticamente la invitan a la boda para torturarla por un pasado que ella no pudo remediar. No tenía que haber venido, joder.
—Sentía que se lo debía a Christian.
—Seguro que él tenía buenas intenciones, pero esto era un polvorín y después va y les confiesa lo de Molly.
—No pueden acercarse a la niña.
—Conseguiré una orden de alejamiento, no te preocupes.
En ese momento escucharon el motor de un coche y se volvieron para ver como un mercedes se acercaba a toda velocidad. —Ahora empieza el espectáculo —dijo Lewis mientras el coche frenaba en seco al lado del cordón policial.
Carl se bajó del coche. —¿Qué pasa aquí?
Lewis se acercó. —¿Su nombre?
—¡Soy Carl Driscoll, el dueño de este rancho!
—Perfecto. Soy el teniente Lewis Smith, y queda detenido por el encubrimiento del intento de asesinato de Erica Holder. Dese la vuelta.
Mary Anne en el porche se tapó la boca con la mano de la impresión y Benjamin se acercó.
—¡Pero él no ha hecho nada! —gritó el ama de llaves.
—¡Señora, tenemos la declaración que hizo al sheriff Potter y es una mentira tras otra! —La señaló con el dedo. —Ni se le ocurra bajar del porche porque sino la detendré a usted también. —Se volvió hacia Carl que apretó los labios. —Tengo aquí a varios policías ¿quiere que le esposemos a la fuerza?
Carl se volvió y él le empujó por la espalda hacia el coche. —Las manos sobre el capó.
Henry vio como le cacheaba y Lewis cogió las esposas que tenía en el cinturón a su espalda para ponérselas en sus muñecas.
—Carl Driscoll queda detenido, tiene derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra en un tribunal, tiene derecho a un abogado, si no puede pagar un abogado, se le proporcionará uno de oficio.
Carl levantó la vista hasta Henry y mientras Lewis le preguntaba si había entendido sus derechos él dijo —En el hospital no me dicen nada. ¿Podrías decirme cómo está?
—Como si te importara, ya puedes dejar tu actuación de anfitrión preocupado, todo esto es culpa tuya, joder.
Él apartó la mirada asintiendo. —Sí, todo es culpa mía. Todo debería haber sido distinto y la jodí.
Henry frunció el ceño mientras tiraban de él hacía el coche patrulla y lo sentaban detrás. Y al ver su rostro a través del cristal tuvo una mala sensación, como si hubiera metido la pata, porque parecía realmente afectado.