Tú a Nueva York, yo a Chicago (Un sports romance muy ardiente 2) Capítulo 47
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Capítulo 47

Everly

Cojo el cuadro del primer billete y se lo doy a Mónica.

—Si haces esto, lo perderás…

—Tu padre mató todo el amor que tenía por él. Como mató el tuyo. Es hora de que se haga justicia.

Mónica agarra el billete y se marcha.

Pongo otro en su lugar, para que no se note que no está, y lo dejo en su sitio.

Hoy es la cena de preboda. Mañana me casaré con Rob, o no, si puedo evitarlo. La clave es Mónica y la madre de Seth.

He conseguido entrar en el ordenador de mi madre y he visto imágenes y vídeos.

Todo lo lleva Mónica. Ella es la única que puede salir de casa.

Yo tengo que seguir con esta farsa mientras espero que todo lo descubierto haga caer a mi padre antes de que me case con Rob.

También he descubierto que los García prestaron una suma importante de dinero a mi padre hace unos meses. Un dinero que han puesto en las cuentas de mi padre como adelanto de la boda, pero creo que tras ese ingreso hay algo más.

He anotado todo, he tirado de todos los hilos y ahora depende de Mónica hacer el resto.

Voy a mi cuarto para arreglarme.

La gente ha empezado a llegar y mi padre está entretenido.

Miro el pasillo donde tantas veces esperé a mi padre anhelando un gesto de cariño. Siempre pensé que, si era una niña buena, mi padre me daría más amor. Gracias a Seth he aprendido que quien te quiere desafía al tiempo y a todo con tal de estar contigo.

Esa niña nunca mereció mendigar amor y yo tampoco.

Ya en mi habitación, me terminan de poner el vestido para esta gala. El de novia está ahí colgado. Odio verlo.

Todo tiene que ir bien.

Salgo una vez lista y mi padre ni se da cuenta de que Mónica no está, porque está pendiente de hacerle la pelota a Rob.

Lo necesita para ampliar su negocio en Chicago y en otros países.

Verlo con Rob es asqueroso. Le ríe todas las gracias.

Los odio.

Mi padre se pasea por la sala tras Rob, menos cuando nos tienen que hacer fotos para la prensa. Llevo un escote pronunciado para que se luzca mi cadena; para que Seth sepa que soy suya cuando las vea.

Giro el anillo, nerviosa, mientras las horas pasan y no sucede nada nuevo.

¿Y si Mónica me ha traicionado? ¿Y si lo que siente por mi padre es más fuerte que la justicia?

El miedo es más palpable cuando me despierto y me preparan para la boda.

Mi boda.

* * *

Llegamos a donde se celebrará la boda.

La prensa no deja de hacer fotos de todo.

Tomo aire.

Mi padre mira orgulloso fuera de la iglesia.

Mónica regresó a medianoche y no he podido hablar con ella. Siento que me ha traicionado.

Salimos del coche y mi padre me coge del brazo, orgulloso, como si fuera su trofeo. Es como si no fuera más que eso en este juego.

—Sé la verdad —le confieso entre dientes mientras caminamos hasta el altar, donde Rob me espera—. Sé lo que ocultaba mamá. —Se tensa.

—No puedes hacer nada contra mí.

—Tal vez, no, pero ahora, cuando te miro, me das asco. —Seguimos andando.

—Tranquila, para mí solo fuiste un pago bien hecho por el silencio de tu madre… Nunca me importaste, así que estamos en paz. Ahora sonríe, que esta gente nos envidia.

—Porque no saben la clase de monstruo que eres.

Aprieta mi brazo hasta hacerme daño.

—Piensa en eso mientras andas hasta tu prometido dentro de un vestido que vale mucho más de lo que valdrás tú en tu vida.

—Al menos, yo no soy una ladrona. —Aprieta todavía más el brazo.

—Más te vale estar calladita o juro que mando que maten al chico de los Roberts —me amenaza, a punto de llegar al altar.

El miedo se me acentúa en el estómago.

Rob levanta mi velo y me mira. Desde hoy, será mi carcelero.

Mi padre y él se miran y sé que debí haberme callado, pero estoy harta de estar en silencio. De ser solo la chica buena.

Mi padre hace unas llamadas y temo que pueda ir contra mí.

¿Y si me mata? Así nadie sabría nada. No sería capaz…, ¿verdad?

Busco algo que contar mientras el cura oficia la boda.

Todo va muy rápido.

Cuando me pregunta si acepto, se hace el silencio en la sala. La prensa hace fotos. Graban en directo. Tomo aire. Todo Nueva York está pendiente de la boda. Todo se quedará grabado…

Pienso en la prensa, en todo lo que se ha descubierto gracias a ellos, a sus investigaciones.

Miro a unos y otros. Luego a mi padre, que está rojo de ira, porque no hablo. Observo a Rob, que parece igual de afectado porque no diga que sí.

Los dos son iguales. Uno nació en una familia rica y otro, no, pero a ambos los mueve la ambición, pura y dura.

Centro la mirada en una cámara. Las cuento… y sé lo que debo hacer.

—No… No puedo. —Tiemblo de miedo y de algo más—.

No puedo casarme. No puedo hacerlo solo por miedo a mi padre, miedo a mi prometido y miedo a que hagan daño a las personas que más quiero.

No puedo casarme solo porque han amenazado a Seth Carter y su familia, a mi hermana y a su novio, Joss King.

No puedo hacerlo y, si les hacéis algo, hay testigos de que habéis amenazado de muerte a esa gente para que yo esté aquí.

También me han amenazado a mí con que podría pasarme algo si no lo hacía y antes tenía tanto miedo, que no veía que siempre, aunque no lo creamos, hay una salida. Hoy esta es la mía.

Mi padre trata de que dejen de grabar, rojo de ira.

Rob hace lo mismo.

Pero no lo logran.

Al contrario, los invitados sacan sus móviles, porque no quieren perderse este momento. Si todo queda grabado, no podrán ir contra ellos. Joder.

Por una vez, me alegro de que toda mi vida quede plasmada en la prensa rosa.

—Mi padre lleva toda la vida intoxicando mi mente.

Hasta hace poco, creía que solo existían los novios tóxicos, pero no, también hay amigos tóxicos, padres y personas que ven una tara en ti y te dañan.

No lo hacen con personas débiles, sino con personas heridas.

Yo llevo toda la vida agachando la cabeza ante mi padre para conseguir que me quisiera.

Para que, si era una niña buena, me diera un poco más de cariño.

No me merezco las migajas de nadie. Valgo mucho más.

Se me obligó a casarme para reforzar las alianzas con los García, pero Rob es un ser horrible.

—Rompo la manga de mi vestido, para mostrar los moratones que me ha infligido.

La gente contiene un grito—. Estoy cansada de sus apretones, para que calle, para que no hable…

Para que no moleste. Para que no sea más que una mujer florero.

Estoy cansada de callar. —Hacen fotos a mis brazos—.

Y eso no es todo… Mi padre empezó su imperio tras robar a los Roberts, cuando trabajaba allí, pero su apellido era otro.

Se llamaba Davis y venía de una familia humilde, muy humilde, y odiaba ser solo un sirviente.

Por eso planeó un robo y lo hizo con la ayuda de mi madre, que sabía jaquear ordenadores, pero ella se quedó una copia del vídeo en que se lo veía robando la caja fuerte, para chantajearlo.

Una copia que vi y que quería que pasaran a la policía.

»Mi padre se cambió el apellido y borró todo rastro de su vida anterior. Solo cuenta, a veces, que viene de una familia humilde, pero poco más, porque odia sus orígenes. He enviado todo a la policía, pero… me he quedado sola en esta lucha.

—No estás sola —afirma Mónica—. Nunca lo has estado y, por lo mucho que te quiero, aguanté a este tirano egoísta que, cuando no hacía lo que deseaba, usaba la fuerza para silenciarme y recordarme cuál era mi sitio, como Rob lo hace contigo.

La miro sin comprender por qué han dejado que casi me casara con Rob.

La puerta se abre con estruendo.

Es el momento en el que comprendo que estábamos encerrados. Mi padre no quería que nadie irrumpiera hasta que se oficiara la boda.

La policía entra a borbotones y van a por mi padre y a por Rob, que tratan de escapar por la parte de atrás.

Esto no lo esperaban, porque consiguen atraparlos.

Seth aparece al lado de su madre.

La gente no para de grabar mientras mi padre trata de escapar de nuevo.

Yo solo tengo ojos para Seth, que se acerca hasta mí con la mirada fiera.

—Me ha costado entrar. Debí traer mi espada —dice, antes de coger mi cara entre las manos para besarme.

Lo beso vestida de novia para casarme con otro, sabiendo que nuestra vida empieza ahora.

Me coge en brazos y giramos mientras el caos reina a nuestro alrededor.

No me importa.

Al fin he roto todas y cada una de las cadenas que me separaban de él. De mis sueños, de mi vida.

—Estoy orgulloso de ti. Creí que no podríamos entrar…, pero mi princesa encontró una salida. Como siempre. Estoy enamorado de tu inteligencia, ¿lo sabes?

—Lo sé, y yo de todo de ti.

Elara llega a nuestro lado, con Joss.

Los abrazo y salimos de aquí.

La policía no para de hacerme preguntas.

Mónica llevó todo a Glenda, pero necesitaban una orden contra mi padre que tardó más de lo esperado. Cuando llegó, la iglesia estaba cerrada a cal y canto y tuvieron que forzar la entrada.

Seth no se separa de mí. Ni el resto.

Dejo atrás el vestido antes de marcharnos a la casa de mi abuela. Ella no quería nada de su hijo.

—Todo esto será tuyo para cuando quieras huir —me dijo un día, poco antes de morir, mostrándome su casa y el dinero que había guardado en ella.

—¿Por qué iba a querer huir?

—Porque esta vida no es para ti. —Mi padre entró y mi abuela me hizo señas para que lo escondiera todo.

Mi abuela sabía que su hijo no era trigo limpio. Nunca la dejó ejercer de abuela conmigo, porque no quería que me malcriara.

La conocí mejor cuando murió y fui a su casa.

Allí vi cosas de ella y de mi padre. En todas las fotos él salía enfadado con la vida. Se notaba que odiaba no tener nada, ignorando que lo tenía todo, porque poseía amor.

Empezó a trabajar para unos ricos, los Roberts, y ahí conoció a mi madre. Se aliaron para robarles, pero mi madre se guardó un as bajo la manga.

Como inculparon de todo al padre de Seth, ella se fue tras él para informar si había algún cambio. O si Glenda iba a buscar a su hijo.

Les daba miedo que la madre de Seth investigara lo que ocurrió la noche del robo.

Mi madre lo sabía todo, porque los veía juntos gracias a las cámaras de seguridad. Tenía vídeos de los padres de Seth juntos, y con el niño, cuando él lo traía.

Mi madre manipuló a mi padre a cambio de su silencio.

Tuvieron un hijo, porque mi padre deseaba un heredero, pero cuando llegamos dos niñas, una le sobraba. Según su opinión, dos hijas podrían ir contra él si estaban unidas.

Mi madre aceptó quedarse con Elara a cambio de que yo viviera durante un tiempo con ella. Quería joderlo y hacerle daño.

Él aceptó porque ella tenía el poder, debido a las pruebas que lo incriminaban en el robo.

Intentó encontrarlas.

Registró la casa de mi madre sin éxito. Ella le dijo que las tenía en una caja fuerte. Lo sé porque mi madre se grababa cuando estaba borracha y lo dejó todo en el disco duro codificado.

He estado investigando durante este tiempo sobre la empresa de comida saludable de mi padre y tengo un estudio, que he pasado a la policía, en el que parece que todo es un blanqueo de capitales. Hay pruebas de que Rob está también metido y ahora que van a tirar de todos los hilos, caerá, lo sé.

Recordar las claves de mi padre fue útil para meterme en su sistema.

Fui buscando cualquier cosa que me pudiera librar de mi cárcel, pero nunca se me pasó por la cabeza que la prensa podría ser la salida. Para bien o para mal, la prensa ahora hace de juez y de testigo. Si hubiera contado todo a la prensa, habrían hecho fuerza para que se investigara.

Sea como sea, al final mi padre va a pagar por su robo.

Jaque mate, papá.