Capítulo 43
Everly
La limusina de Rob me deja en la casa de mi madre. Él sale y viene hacia mí.
—Recuerda que no voy a perdonar ni una estupidez más.
—Si no lo hago, te encantará recordarme cómo hacerte caso a la fuerza, ¿verdad?
Rob vino hecho una furia para decirme que sabía lo mío con Seth. Se lo había dicho el ex de Lia.
Sé que si Lia se lo dijo, no esperaba que trascendiera, pero Ville aprovechó la información para venderla y sacar tajada, como buen capullo que es.
Rob me zarandeó y le dije que hiciera lo que quisiera.
Entonces, mi padre me llamó y me mandó una noticia sobre Joss, donde se veía que casi lo habían atropellado cerca de su casa. Se me heló la sangre.
—A tu padre le interesa más este matrimonio que a mí. Él se encarga de ti y yo de acabar con la escoria.
Mi padre es un monstruo y está claro que quiere otro igual para mí. Solo soy un peón en su juego, para ser aún más rico.
Sacan mi ropa del vehículo y la meten en la casa de mi madre. Viviré aquí hasta que sea la boda, dentro de unos meses, por las habladurías.
Mi madre no está. Ha desaparecido. Seguro que ha sido cosa de mi padre, porque ella sabe algo que no quiere que se descubra. Por eso lo chantajea.
Entro en la casa y siento escalofríos por lo que pasó con el novio de mi madre. Por suerte, han cambiado los muebles y han limpiado.
Se nota el toque de Rob. Ya me siente como parte de su propiedad.
Veo cámaras por la casa, como en la de mi padre.
Se marchan y voy hasta mi dormitorio.
Hay una cámara en la puerta. Dentro, por suerte, no.
Entro y cierro la puerta.
Miro la ventana de Seth. Ni siquiera sé si puedo despedirme de él sin ponerlos a todos en peligro.
Intento no derrumbarme, pero es complicado. No sé cómo hacer de esta vida mi vida. Pienso todo el rato en que lo hago por la gente que más quiero y que eso me dará fuerzas, pero me hundo en la pena más intensa.
Al mirarme en el espejo, veo a Mónica en mis ojos y me pregunto cuántos años lleva así. Siento que aguanta todo por mí. Quiero llamarla, la echo de menos, pero está controlada por mi padre.
Escucho la ventana abrirse y miro agitada.
Seth se cuela por ella y, sin pensarlo, voy hacia él. Lo abrazo cuando deja en mi mesa una caja.
Me abraza con fuerza.
Nos quedamos quietos, sin decir nada, por miedo a que las palabras arruinen este momento.
—Han amenazado con hacer daño a Joss…
—Y a mi padre. —Lo miro y tiene mala cara—. Ojalá no te hubiera conocido —me dice, y eso me duele.
—¡Idiota! Pues yo me alegro de haber vivido algo bueno en toda mi vida. —Trato de irme, pero me besa y, poco a poco, me olvido de todo.
—Pero lo hice y ahora sé que serás mi recuerdo favorito mientras viva. Mi estrella más brillante, ¿no? —Los ojos se me llenan de lágrimas.
—Siempre quise ser más que un recuerdo para ti, pero no puedo.
—Lo sé. Te amo, Everly, y eres lo peor y lo mejor que me ha pasado.
—Te amo y me hubiera gustado contar los años juntos, en vez de los segundos que estaré sin ti. —Seth seca mis lágrimas—. Dime que serás feliz.
—No puedo prometerte eso.
—Dime que al menos lo intentarás. Eres increíble y solo por el miedo a que nos destruyan a todos no te elijo. Pero si pudiera, lucharía para que nunca dejes de amarme. Te dejo ir porque te amo, no porque no te ame con todo mi ser.
—Lo intentaré. Es triste que tú no puedas prometerme lo mismo.
—Nací para esto. Para ser un peón en la empresa de mi padre. Un intercambio para tener más poder. Estoy lista.
—No lo estás. A mí no me tienes que mentir. —Toca mis mejillas—. No sé cómo decirte adiós, Everly. No sé cómo hacerlo…
—Ni yo. El amor no siempre lo puede todo.
—Hacemos esto por amor. Por amor a las personas que queremos, aunque eso nos separe.
—Sí. —Miro con miedo la puerta. Temo que las cámaras puedan grabar sonidos—. Es mejor que te marches. Cada segundo que pasas aquí estás en peligro.
Duda, pero asiente.
Nos besamos por última vez; un beso cargado de lágrimas. De las mías… y de las suyas. De dos corazones que laten unidos sabiendo que tienen que despedirse para siempre.
Lo veo irse y cuento los pasos que nos separan.
No quiero contar los segundos que me separan de quien hubiera querido que fuera un infinito en mi vida.
Abro la caja y veo mis cosas. También está el móvil de mi madre.
Lo guardo y tomo aire antes de salir de nuevo fuera del cuarto.
Voy hasta el jardín y lo veo precioso. Sé que los culpables son los Carter, que han hecho esto por mí.
Camino entre las flores sabiendo que un día estos recuerdos lo serán todo para mí.
Si el amor no puede salvarte, al menos los recuerdos, sí.