Tú a Nueva York, yo a Chicago (Un sports romance muy ardiente 2) Capítulo 41
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Capítulo 41

Everly

Despierto y recuerdo todo de golpe. Mi respiración se agita hasta que siento las manos de Seth, que aprietan las mías, y lo veo a mi lado.

—Joder, princesa, me has dado un susto de muerte.

—Estoy bien.

—Si vieras tu cara, no dirías eso. —Trato de sonreír, pero no puedo, porque me duele todo—. Sigues siendo preciosa.

—Casi me viola —digo aterrada.

—Lo sé. Mi madre nos lo ha contado todo. Todo irá bien, ¿vale? —Asiento—. Voy a informar de que estás despierta.

—No me dejes sola.

—No lo haré. En la puerta hay mucha gente esperando, que quiere entrar.

Se agacha y besa mis labios.

Lo dejo ir y noto el miedo correr por mis venas.

Seth abre la puerta y veo a mi hermana. ¿Qué hace aquí? Corre hasta mi cama y me abraza con fuerza.

—No puedes estar aquí. Papá…

—Papá no ha venido —indica y me abraza—. Y me da igual lo que me haga. Eres mi hermana, joder, y casi te violan. Joss quería venir, pero no nos llegaba para dos billetes de avión. Sabía que esto pasaría… Mamá…

—¿Te ha pasado?

—Sí. ¿No lo sabías?

—No, no sabía nada de ti. Por eso nunca sabía de qué hablar contigo.

Se sienta en la cama.

—Bueno, lo estamos cambiando. Nos parecemos más de lo que creíamos. —Nos miramos a los ojos y toca mi cara con cariño—. Todo irá bien.

—Sí, todo irá bien.

Seth no tarda en llegar con los médicos, que les piden que se vayan para hacerme pruebas.

Todo va bien y pido hablar con la policía, pero nadie los llama. ¿Cómo es posible?

—¿Por qué no viene la policía? —pregunto a Seth.

—Tu padre se ha hecho cargo de todo —responde frío—. Descansa, Everly. Ponte fuerte y luego…, simplemente vive como puedas en esta mierda de mundo donde el dinero silencia todo.

Sale de la habitación enfadado.

Al poco, entran sus padres y les pregunto qué ha pasado.

No me lo dicen y los médicos me suministran un tranquilizante al verme tan alterada.

Cuando vuelvo a despertar, el entorno ha cambiado. Es más elegante y más sofisticado.

La puerta se abre y aparece Rob.

—Veo que ya has despertado.

—¿Qué hago aquí?

—Estás donde debes estar. Un accidente de moto cuesta curarse.

—No ha sido un accidente de moto.

—Ha sido un accidente de moto. —Se acerca y aprieta mi brazo—. ¿Queda claro?

Asiento con miedo. Odio tener miedo. He tenido miedo toda la vida. Ahora sé cómo me dominaba mi padre: con el miedo. El miedo es muy poderoso.

Tomo aire y Rob se marcha. Empiezo a comprender el cabreo de Seth.

Mi madre y su novio no pagarán por esto, porque mi padre no quiere que nada empañe su nombre. Y Rob, tampoco.

¿Qué clase de mundo es este donde la justicia solo tiene cabida según en el lado de la cama que hayas nacido?

El dinero no debería poder comprarlo todo.