Capítulo 38
Everly
Seth y yo estamos teniendo más cuidado. Por suerte, no vio los moratones, porque no sé qué haría si los viera.
Temo que vaya contra Rob y se delate. Hemos tenido tanto cuidado que no hemos hecho nada más allá del trabajo o ir a su casa, pero siempre hay alguien cerca.
Sobre todo, sus padres, porque Lia cada vez pasa más tiempo con su novio.
Aun así, vamos con precaución.
Ahora ido a ver cómo le ha salido la sesión de fotos. Yo he estado con Luna trabajando en unas ideas para mejorar la economía de la agencia.
Me dijo que las leería, pero creo que no le gustarán. Temo haberme sobrepasado.
La madre de Seth me dice que este no ha regresado, pero que Lia está en su habitación.
Sé que me pide que vaya a hablar con su hija.
Cuando entro, Lia está mirando por la ventana. Parece muy apagada y ha perdido peso. Tiene granos en la cara, por la preocupación, y ojeras. Cuando llegué era todo luz, pero ahora el amor la consume.
Cierro la puerta y voy hasta su lado.
Elara me ha contado muchas cosas de su amiga; que es fuerte, alegre y amante de las pelis románticas. Fiel a los amigos y alguien que haría lo que fuera por quien quiere. ¿Cómo ha acabado así?
—Estoy enamorada de Seth. —Me mira agrandando los ojos—.
Estamos liados… —Su mirada se hace más profunda—.
Lo amo y estar a su lado me hace sentir libre.
Es como si flotara en medio del caos. Cuando estoy con él me siento mejor persona y pienso que hay mucho en mí que nunca había visto.
Dejo de verme solo como una Rivera y siento que puedo ser lo que yo quiera.
A su lado… es como si tuviera alas, listas para conseguir sueños.
Nunca creí que un día pudiera amar, pero ahora que lo amo, no entiendo un amor que no sea así.
—Traga con dificultad—. Yo nunca he recibido amor en mi vida por mi padre y el de Mónica era siempre con cuidado de no hacer nada que él no quisiera —confieso—.
Mi padre es un hombre frío, que te dice que te quiere mientras te levanta la mano y te recuerda que le debes obediencia.
Le tengo miedo… —admito al fin—. Pero yo creía, hasta que llegué aquí, que lo admiraba y que lo quería.
Que era el hombre más increíble del mundo y que si me iba de su lado, nunca nadie me amaría…
Ahora sé que eso no es amor. Me lavó el cerebro y me separó de mi hermana, porque juntas éramos más fuertes.
No nos separaron porque no pudieran cuidarnos.
Fue para que no pudiéramos ir contra él.
Me ha costado mucho ver que eso no era sano.
—¿Y qué vas a hacer ahora?
—No puedo hacer nada, Lia. Mi padre es un hombre poderoso.
Si voy contra él, irá contra quien más amo para conseguir sus fines.
Me ha costado verlo por miedo… Por eso, entiendo que tú no seas capaz de ver que nunca has estado sola.
Tal vez no tenías un gran amor, pero posees unos padres increíbles y un gran hermano por los que yo habría pagado.
Hasta mi hermana es como una hermana para ti.
Si rompes con ese ser despreciable, que no te merece, no estarás sola. El amor no debería doler…
—Tú no lo entiendes.
—Lo entiendo mejor que nadie. También sé que no verás la verdad hasta que sea el momento.
—No sé quién soy sin él.
—Quien siempre has sido: Lia Carter. Una chica increíble que me abrió las puertas de su casa y que ha cuidado de mi hermana por mí.
Rompe a llorar, perdida.
La abrazo y lloramos juntas.
Cuando miro hacia la puerta, Seth está apoyado en ella. Nos observa con dolor en los ojos.
—Gracias —vocaliza.
—De nada —murmuro.
Tal vez no sirva de nada, pero, aunque acabo de llegar a la vida de Lia, si alguien tenía que decirle la verdad, era yo. Yo no me jugaba nada, porque me iré de su vida pronto, y alguien debe abrirle los ojos. Ojalá no la perdamos. No sería la primera persona que se ciega por un falso amor.
Yo me cegué con mi padre, porque creía que este solo quería lo mejor para mí, hasta que me he dado cuenta de que solo desea lo mejor para el imperio Rivera.