Capítulo 24
Everly
Salgo de casa escuchando a mi madre gritar como una loca mientras su novio entra y sale de ella.
Al llegar fuera, respiro agitada y voy a coger el autobús.
Cuento mis pasos hasta llegar.
Estoy nerviosa y sé que también es por todo lo que pasó ayer.
Subo al autobús, pero no hay sitio. Espero entre varias personas sudadas que me aplastan. No soy consciente de ello, porque mi mente está en mi prometido. En cómo me miró, como si fuera arcilla entre sus manos que piensa manipular a su gusto. Sentí asco, miedo y ansiedad.
Entonces, Seth apareció en mi mente. Su mirada, su boca devorando la mía y la sensación de paz entre sus brazos.
Me pregunté… ¿y si solo tengo esta oportunidad para saber cómo sería mi vida siendo otra persona?
Por eso no le di más vueltas. Quiero joder a mi prometido y quiero, por una vez, no ser una Rivera.
Llego a clase y me siento al final.
Estudiar Dirección de Empresas me gusta mucho. Sobre todo, las asignaturas de matemáticas. No me esfuerzo, porque mi padre me llamaría enfadado. No quiere que destaque. Odio tener que fingir que no soy una superdotada.
Al salir de clase, unas chicas se ríen por un vídeo en el móvil.
Ando por los pasillos y veo a Lia. La saludo, pero se marcha casi corriendo. Está claro que su novio no me quiere cerca de ella. Es triste, pero me gustaría que fuéramos amigas. No solo conocidas que comparten una hermana, porque, para Lia, Elara es su hermana.
Me dirijo hasta mi siguiente clase y miro fascinada al profesor hasta que recuerdo que no me está permitido hacerlo. Tal vez, por una vez…
—¿Alguien sabe resolver este problema? Seguro que no, porque es muy complejo, pero al final de la carrera…
—Yo puedo —digo, y no sé quién se sorprende más.
Todos me miran y me siento pequeña.
—Acércate, entonces. —El profesor me tiende la tiza.
Dudo, pero quiero saber qué se sentiría al ser solo yo. No quiero pensar. Solo quiero vivir.
Tomo la tiza y miro el problema. Dejo que mi mente haga su trabajo y anoto números. Hago sumas mentales; me siento como un pintor ante su mejor obra y sienta muy bien. No lo pienso y me dejo llevar.
Al acabar, el profesor me mira impresionado y la clase se ha quedado en silencio.
Dejo la tiza y el profesor recuerda que debe pestañear.
—Yo… Estoy impresionado, señorita Rivera.
Que mencione mi apellido me ahoga. Mi padre se va a enfadar.
Giro mi anillo, nerviosa.
Regreso a mi sitio y cuando el profesor me pide que hablemos, al acabar la clase, salgo corriendo sin hacerle caso.
Voy a la siguiente asignatura esperando que nadie sepa lo que ha pasado.
Mi padre me llama de camino a casa de mi madre. Saco el móvil sabiendo que la he cagado.
—¿Qué has hecho, hija?
—Estudiar.
—No te hagas la tonta, que no lo eres. ¿No quedamos en que nadie debía saber que eres superdotada?
¡Lo hago por ti, joder! —Mi padre está nervioso—.
Rob no querrá a su lado a alguien inteligente, que pueda ser una amenaza para sus planes.
¡Que sea la última vez! El profesor me ha llamado impresionado.
Nunca más, o todo se irá al traste. De ti solo quiero que seas guapa y educada.
Nada más, o tendré que hacer una visita a tu hermana. —Cuelga y noto que me falta el aire.
Por eso, salgo del autobús para seguir a pie. Lo hago contando cada coche que veo, nerviosa y con la mirada desenfocada.
Tiemblo y me dejo caer sobre un coche. Solo debo recordar cómo se respira. Solo debo recordar cómo es pensar en algo positivo. Solo debo recordar que así será toda mi vida.
Todo se torna negro.
No sé cómo ser solo una Rivera…
Saco el móvil y escribo a Seth:
Everly: No te soporto…
Seth: Yo tampoco a ti, princesita.
Everly: Eres insoportable y vas de chulo siempre. Te crees el mejor…
Seth: Soy el mejor.
Sonrío, a pesar del caos.
Miro los mensajes y mi mirada deja de ser vidriosa. Recuerdo cómo se respira, pero entonces me acuerdo de que dentro de unos meses no tendré esto y todo se vuelve gris de nuevo.
Lo hago por mi hermana…
Al menos, una de las dos podrá ser feliz.
Seth: ¿Todo bien, princesa?
Everly: De lujo. Mi vida es perfecta.
Seth: Tu vida es una puta mierda… Pero al menos ahora me tienes a mí.
Everly: Eres un creído…
Seth: Y eso te encanta.
Tomo aire y sí, me encanta. Me gusta más de lo que debería. Mucho más.
Guardo el móvil y decido no pensar en nada. Solo dejarme llevar. Solo una vez y, luego, aprender a vivir dentro del caos. Aprender a vivir sin ser feliz. Aprender a ser solo una Rivera.
Un día me ahogaré, pero hoy aún sigo a flote y Seth, sin planearlo, es la vela que tira de mi barco.