Trono Carmesí (Crónicas de la corona oscura 2) Capítulo 11
17%

Capítulo 11

Serena de Bravery

Sus dedos largos y gruesos tantearon mi abertura cubierta por la seda blanca y yo sentí que la repugnancia me inundaba en forma de arcadas. No soportaba la idea de que un hombre que no fuese mi marido me tocase de un modo tan íntimo.

Ni siquiera un hombre tan absurdamente seductor como Valent St. Claire.

Arqueé la espalda, sacudí como una demente la pelvis para sacármelo de encima y él, si bien retiró la mano de su atrevido tocamiento, despacio y como si me hiciese un favor, su mirada lenta y lobuna me recorrió de pies a cabeza relamiéndose de placer anticipado.

—Vamos a compartir ratos inolvidables, querida —ronroneó—. Vas a ver lo mucho que eres capaz de aprender estando en mis manos. Cuando me abras esas piernas ya no querrás cerrarlas.

Volví a escupir. Con todas mis fuerzas, como había intentado con lord Bravery, aunque esta vez, con mucha más puntería y suerte.

Aprovechando su proximidad, le alcancé de lleno en la cara.

Su respuesta fue una sonrisa ladeada y perversa que se quedó colgando de su comisura.

Luego se retiró el proyectil de saliva con la punta de los dedos a cámara lenta.

—Es usted un ser abominable, sin honor alguno —siseé entre dientes—. ¿Conde? De ser mortales corrientes, sus antepasados estarían ahora revolcándose en sus sepulturas.

Soltó una carcajada con tanto eco burlón que me sentí humillada hasta los tuétanos.

—Lamento decir que todos gozan de espléndida salud.

Supongo que lo imaginaba. Eso sí, la mayoría, andan lejos de Inglaterra.

Esta condenada isla resulta demasiado complicada, nos ahogamos entre normas y formalidades, ¿no le parece, duquesa?

La dejo tranquila, que descanse. En un rato vendrán a asearla.

No alcancé a reprocharle nada más.

Las palabras eran un gorgoteo sangriento que no llegó a articularse ni a tomar forma antes de que Valent saliera por la puerta con la dignidad de un emperador. Los ojos se me llenaron de lágrimas, el pecho me subía y bajaba a sacudidas bruscas, movido por una respiración entrecortada y dolorosa.