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ÁLVARO
Las horas en el aeropuerto se me están haciendo interminables.
Lo que ha empezado como un retraso de quince minutos, ya va por dos horas.
Estoy desesperado. Hay una tormenta muy bestia que está paralizando media Europa.
En las puertas de embarque no hacen más que acumularse gente y en la mayoría de los vuelos pone «retrasado».
En estos casos, hay dos tipos de personas: las que se cabrean, creyendo que cuanto más nerviosas se pongan antes dejará de llover; y las que se lo toman con humor y deciden pasar el rato de la mejor manera que puedan. Yo pertenezco al primer grupo; al de la gente asqueada.
Me he dejado la pasta para dar una sorpresa a Unai y no voy a llegar a tiempo.
—Feliz Año Nuevo, chico —me dice una mujer de unos sesenta años.
—Feliz año —respondo con mala cara. Intento ser amable, pero soy totalmente incapaz; el cabreo que llevo es monumental. Me siento imbécil, idiota, un capullo.
¿En serio creía que me iba a salir todo bien?
Este año está siendo una puta lección de vida.
Será verdad que cada uno recibe lo que merece y yo estoy celebrando el Fin de Año que merezco: solo, en un aeropuerto, todo es carísimo y, además, nadie me espera en ningún sitio porque nadie sabe que estoy yendo a Londres.
No nos dan información, no sé cuándo va a salir el vuelo. Podría ser en diez minutos, dentro de un par de horas o
nunca. En Londres llegan al nuevo año una hora más tarde, pero ni con esas voy a llegar a tiempo.
Pienso en llamar a Unai, pero no tiene sentido. ¿Qué le digo? ¿«Te iba a dar una sorpresa, pero no»?
Quiero evitar cualquier red social para ver cómo absolutamente todo el mundo celebra la entrada del nuevo año. Solo le mando un mensaje a Thiago. Me dijo que tal vez pasaba la Nochevieja en Barcelona, pero se habrá quedado en Galicia. Espero que se esté aburriendo.
ÁLVARO:
Que acabes bien el año.
Qué fácil es simular entereza en un mensaje escrito.
No me responde.
La azafata se coloca ante el micrófono y todos nos ponemos de pie.
—Pasajeros del vuelo Ryanair 1205 con destino a Londres Gatwick, lamentamos comunicarles que, a causa de la tormenta, el vuelo ha sido cancelado. Ryanair les desea un feliz Año Nuevo
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