Triángulo 45 THIAGO
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45 THIAGO

THIAGO

Veo a Unai y es que no me arrepiento de haber volado hasta aquí. Es diferente. No pienso solo en quitarle la ropa y tener sexo con él para después irme y buscar el siguiente polvo. Al contrario, puedo esperar, no tengo prisa.

—¿Quieres tomar algo? —me pregunta.

Está contento, como eufórico. Tiene una sonrisa especial, no como la vez que lo conocí, que parecía un tío serio. Me gusta más este Unai.

—La gente va vestida muy elegante —le digo—. ¿Me dejarías una camisa?

—Claro —se ríe—. Además, estás empapado.

Dejo mi abrigo y me quito el jersey, que tengo completamente calado. Llevo una camiseta blanca, lisa, básica; también mojada y pegada a mi cuerpo. Me da un poco de corte porque se me transparenta casi todo.

Me mira. Por su cara, no le disgusta lo que ve.

—Esta camiseta te queda bien, pero es cierto que tal vez puedas acabar cogiendo frío.

Mientras habla, tantea con sus manos hasta que me la quita. Normalmente, siento que tengo el control frente a los tíos; esta vez, no.

«Lo que tú digas, Unai».

Me acaricia el cuerpo. No quiero correr; cuanto antes empecemos, antes terminaremos y es justo lo que no quiero. Con sus nudillos me roza la zona del esternón y también se acerca al pezón, haciendo círculos por la areola, como si pidiera permiso.

No puedo evitar responder con un beso.

—Si quieres vamos a la fiesta… —le digo.

—¿No te apetece? —Con su mano baja a mi pantalón. Estoy duro—. Porque yo creo que sí…

Le miro y él también está completamente excitado

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