27 THIAGO
THIAGO
Vivir con Álvaro se me está haciendo un poco cuesta arriba.
Cuando me pregunta si me apetece ver una película o empezar alguna serie pienso: «Es tu ordenador, pon la película que quieras y la serie que quieras».
No me gusta que nadie me espere para cenar; podemos hacerlo a horas diferentes o con picar algo ya hay más que suficiente.
Tampoco necesito hablar de música con nadie, de lo que pasa en el mundo o de lo que he hecho durante el día.
El sexo con él no está mal, pero quiero tíos nuevos, no comer cada día lo mismo.
Espero poder irme pronto.
De camino al gimnasio, al que también vamos juntos, veo un cartel de una fiesta que hay este domingo; es la Churros con Chocolate, un tardeo al que van todos los maricones de Barcelona. Hay un código QR. Voy a coger mi móvil, pero toco en el bolsillo y no lo llevo encima.
—¡Mierda! —Lo he olvidado en casa—. Me he dejado el móvil.
—¿Otra vez? —dice con una sonrisa de medio burla—. Yo es que no puedo salir de casa sin él.
—Ni yo. Pero… Yo qué sé. Se me olvida. —Cuando salgo de casa, pienso en otras cosas. No en si llevo o no el móvil.
—¿Puede ser que esta semana sea la segunda vez que…?
—Joder —le corto—. ¿Puedes mirar ahí si hay entradas?
Álvaro se queda un poco parado. Aun así, se acerca al QR.
—Alguna vez me han hablado de esta fiesta —me dice.
Aunque tuviera el móvil, no tengo dinero suficiente en la cuenta para comprarlas.
Es mi oportunidad.
—¿Te apetece que vayamos este domingo?
—No puedo, es el estreno de Madame Bovary
. María no me lo perdonaría.
—¿Y no puedes ir otro día? —insisto.
—Es el estreno, no puedo fallar.
—Joder, Álvaro… —Necesito que venga—. ¿A qué hora es?
—A las ocho de la tarde.
—A la fiesta podemos ir a las seis y luego a las ocho te vas.
—Que no. Además, nunca he ido. No sé si me va a gustar.
—Te va a encantar. —Le abrazo por detrás y le beso el cuello.
Sé que, en el fondo, le es imposible decirme que no a nada.
—Está bien. Así la conozco… Podemos comprar luego las entradas.
—Es que… —tengo que inventarme algo— se agotan rápido. Cómprala tú y ya te lo pago.
Me mira un poco raro.
—Y te lo doy con lo demás que te debo.
—No te preocupes —termina diciendo—, a la Churros te invito. Lo otro, ya me lo devolverás
.