Triángulo 7 THIAGO
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7 THIAGO

THIAGO

La ducha la alargo lo máximo que puedo. Nadie me lo prohíbe. Agua caliente, gratis.

Paso más tiempo en las duchas que en la sala de máquinas. Están más limpias que las de mi piso compartido, puedo gastar toda el agua que quiera sin tener que pagar más, no tengo que darme prisa porque haya un capullo que tiene que entrar y, lo mejor, estar duchándome junto a otros hombres.

Cada tío tiene sus morbos. Algunos los comparto, otros no tanto, pero los respeto. Al fin y al cabo, cada uno es un mundo aparte, pero todos estamos en el mismo universo.

Los hay que se duchan con la puerta abierta, enseñando todo el cuerpo; si miras o no, es cosa tuya. Pero no te atrevas a entrar; «se mira, pero no se toca».

Los hay que van más a saco, que te miran y te hacen un gesto para que te metas con ellos. Suelen estar empalmados y se la tocan a la vez que te miran; «si la quieres, es tuya».

Hay hombres que solo buscan un primer contacto para quedar después; «te espero fuera».

Y también están los que miran con miedo, como si les fueras a morder, pero es lo que quieren.

No se atreven a nada y parece que es la primera vez que ven un tío en pelotas, pero miran, observan, esperan y acaban comiéndote la polla como si el mundo se fuera a acabar.

No son los que más me gustan —de hecho, me dan más bien pereza—, pero de vez en cuando me divierten.

Es como en la universidad, que a los mayores les

mola hacer novatadas a los recién llegados; pues lo mismo, pero de otra forma. Yo me entiendo.

El chaval que tengo enfrente es uno de ellos. Es el mismo al que le hablé el otro día, en la cinta de correr; le temblaban las piernas. Tiene mirada de inocente, de sumiso. Estos son los peores.

Sale de la ducha y baja la mirada… a mi cintura.

Estoy completamente empalmado y quiero que lo vea.

Vuelve a entrar en su ducha; «quieres más, ¿eh, cabrón?

». Me encanta. Al final, todos somos iguales.

Tal vez no se atreva todavía, pero es el típico que, en el desierto y muerto de sed, entre un vaso de agua y comerse una polla, no elige el vaso.

Le veo de hombros para arriba. Se hace el despistado.

«Si te he visto entrar», pienso. Al rato, deja de disimular y me mira.

Su hombro derecho se mueve, claro. Se le ve atento a lo que pueda pasar a su alrededor.

«Tranquilo, que no estás cometiendo un atentado».

Abre un poco la puerta, quiere que le mire.

Apenas me fijo en él, apenas me importa si tiene buen rabo, buen culo o si es guapo, me basta con saber que está disfrutando. Me pajeo lentamente, para que mire todo lo que quiera. «Toma, porno gratis, en vivo y en directo».

Si te masturbas rápido, no se ve nada; si lo haces lento, se ve toda la polla perfectamente, hasta el capullo cómo entra y cómo sale. No quiero darme placer a mí, quiero dárselo a él.

«Bienvenido».

Me canso. Me quiero ir. Pero por él me quedaré un poco más.

Le hago un gesto para que se dé la vuelta. Lo entiende perfectamente y me enseña el culo, mientras sigue tocándose. Su culo me da igual, pero me gusta ver cómo disfruta sintiéndose observado. Se acaricia un poco, incluso separando una nalga con su mano. «Esto lo has visto en algún vídeo».

Me sigo masturbando, pero sin ganas. Este chico haría todo lo que yo le pidiese.

Veo que va a correrse. Ni me inmuto. Quiero que acabe ya. Me he cansado .

Está a punto de correrse y justo se le apaga la ducha; en medio de los espasmos intenta apretar el botón del grifo. Me parto. Se ha excitado tanto conmigo que su corrida llega a la pared. Después, apunta al suelo, para que el resto caiga en el agua. Me fijo en todo.

Se le ve asustado, me mira como si lo que acaba de hacer fuera lo más atrevido que ha hecho en su vida. «Tranquilo, no has matado a nadie, solo te has corrido». Se seca rápidamente.

Al irse, se despide de mí con un levantamiento de cejas. ¿En qué momento nos hemos hecho amigos? No le hago caso.

Cierro los ojos y me sumerjo bajo el chorro de agua hirviendo.

Ahora me he quedado con ganas de terminar.

Pienso en este chaval; tenía buen culo.

Me masturbo pensando en sus piernas, su espalda, su mirada asustada…

Al cabo de unos segundos, consigo correrme

.