3 THIAGO
THIAGO
El gimnasio es el mejor sitio donde ver tíos.
Pantalón corto, mallas, camisetas de tirantes, brazos, piernas y sudor, mucho sudor.
Puedo estar en la cinta de correr y aguantar solo porque me gusta lo que tengo delante.
Correr en sí, me aburre. No hago máquinas, no hago pesas, no hago clases.
Prefiero guardarme las energías para otras cosas.
Hay que tener aguante; los tíos adoran que no te canses.
A mi lado, hay un chaval que no he visto antes por aquí. Es nuevo; no sabe ni cómo encender la máquina.
—La tecla azul —le digo sin que me pregunte. Si no me hubiera parecido atractivo, dudo que le hubiera dicho nada.
—Gracias —responde casi sin mirar.
—¿Eres nuevo por aquí?
—Es la primera vez que vengo.
No es el típico cachas. Tiene su punto con esa cara de inocente; parece maleable. Son los peores, los que después más se transforman; los que se dejan hacer de todo.
—¿Cómo te llamas?
—Álvaro
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