Triángulo THIAGO
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THIAGO

THIAGO

Soy Thiago. Gallego.

No hay que darle tantas vueltas. ¿Te gusta alguien? A por él. ¿No le gustas? A por otro. ¡Será por tíos! Están para divertirse, no para dar problemas. Yo no los doy, no me los des tú a mí.

Jamás he tenido ninguna movida con ninguno. Bueno, miento. Hay uno que no me puedo quitar de la cabeza. Maldita la hora en que lo conocí.

¡No me arrepiento!

Volvería a hacerlo,

son los celos.

La penetración llegó de forma natural. Con sudor y saliva; no hizo falta nada más. La excitación del momento provocó que entrara toda sin ningún tipo de presión. Nuestros cuerpos encajaban como piezas de un puzzle

.

Solo se oía nuestra respiración, la fricción de nuestros cuerpos, los golpeteos del piel con piel y los jadeos que iban en aumento.

Aquella vez fue diferente. De todas, la única que lo hicimos sin rencor, sin dudas, sin pensar en nadie más.

Nosotros y punto.

El orgasmo asomaba.

No queríamos terminar, pero a la vez deseábamos aquella ola de placer final.

La necesitábamos.

Gritamos, con la boca pegada a la nuca, al cuello, a la almohada, llenando de esperma nuestro cuerpo, nuestras manos, esparciendo en la sábana.

Respiramos fuerte.

Recuperamos el aliento poco a poco.

Pasaron unos segundos hasta que bajamos de la nube de placer que nosotros mismos habíamos creado.

Exhaustos, sonreímos, tratando de recuperar todo el oxígeno que habíamos agotado.

El calor era insoportable, nuestros cuerpos habían ardido.

Al abrir los ojos, nos miramos.

—Quiero intentarlo.

—No funcionará.

A pesar de las dudas, deseábamos lo mismo.

—Esta vez, sí. Iremos en serio.

La canción llegaba a su fin. La aguja del tocadiscos se salió del vinilo como una piedra que resbala y se precipita al vacío.

¡No me arrepiento!

Volvería a hacerlo,

son los celos

.