Epílogo #3
—Estoy bien, tío, mejor ahora que sé que vosotros, par de imbéciles, os quedáis por aquí.
—He oído que la pierna te está dando problemas.
—¿Estuviste pendiente?
—Siempre.
—No tienes que cargar con esa mierda —dije—. Lo hicimos bien, hermano. Hicimos un trabajo cojonudo con lo que teníamos. Los balazos son gajes del oficio. ¿Y vosotros dos? ¿Estáis bien?
—Vamos tirando —Trev se encogió de hombros.
Mina puso los ojos en blanco.
—¿Pronóstico?
—Me recuperaré como la otra vez. No.
—Me alegra oír eso.
Nos miró alternativamente.
—El disparo le perforó el bazo a Mina y le causó una hemorragia interna —explicó Trev—. Uno de sus pulmones fue colapsando poco a poco, pero Alix logró intervenir a tiempo.
—Ahora estoy bien —intervino ella.
—Me alegra saber que vas a estar bien, Mary Poppins.
Me sacó la lengua y me hizo reír de nuevo. Era solo la segunda vez que me reía en meses, y joder si no sentaba de maravilla.
—¿Supongo que a vosotros también os sacaron de entre los escombros? —pregunté.
—Nos encontraron en la despensa derrumbada —explicó Mina—. Karma dice que estaba furiosa cuando me reanimaron. Por lo visto, estaba teniendo un sueño buenísimo en el otro lado.
—¿Lo recuerdas?
—Sí.
—Los dos estábamos muy mal.
—Los rusos os dejarán en paz ahora —supuse—. No tendrán que hacer seguimiento de las amenazas que representabais para el Kremlin. Nada de ataques de venganza. Podéis volver a la acción con borrón y cuenta nueva.
—Lo mismo pasa con cierta hacker que se hacía llamar Specter —Trev rellenó el vaso de Mina—. Specter está muerta. Mina ya no figura en la lista de eliminación del Kremlin.
—Trev también se aseguró de quitarme de encima a Laura Bishop —añadió Mina—. La unidad de ciberseguridad del FBI cerró el caso de Specter, que fue declarada muerta. Ah, y la pobre Laura Zorra Bishop. Ya se ha retirado del cuerpo.
Miré a Trev.
—¿Tuviste algo que ver con eso?
—Por supuesto que no.
Movió la cabeza de arriba abajo.
—Tu chico es muy bueno moviendo hilos —le dije a Mina.
—Oh, sí que lo es —sonrió con orgullo—. Por primera vez en mi vida, soy libre. ¿Quieres saber cómo me llamo ahora?
—Me muero por saberlo.
—Espera... espera... ¡Os presento a... Mina Moses!
Levantó las manos en el aire.
—¡Ta-chán!
—Muy bonito —me reí—. Un nombre sin pasado y con mucho futuro.
—Exacto —los ojos de Mina brillaron mientras miraba a Trev—. ¿Quieres saber el nombre de su nueva identidad?
Miré a mi amigo.
—¿Y bien?
—Puedo conservar mis iniciales.
A Trev le temblaron los labios conteniendo una sonrisa.
—Oficialmente soy Trevor Moses.
—Perfecto —observé la alegría que iluminaba los ojos de Mina y la felicidad que irradiaba el rostro de Druid—. Me alegro mucho por los dos. La resurrección de Mina me ha dado una idea.
—¿Sí? —Me miró con curiosidad.
—BB lleva tiempo insistiéndome para que acepte un puesto con ellos —hice una pausa y di un sorbo a mi bebida—. Quieren que forme un nuevo equipo.
Druid arqueó las cejas.
—¿Por fin has entrado en razón?
—Supongo que sí.
—Bien hecho, hermano —Trev me agarró el hombro—. ¿Ya has elegido a tu equipo?
—Tengo a algunas personas en mente, aunque me falta cubrir un puesto importante.
De repente, me entusiasmé con la oportunidad.
—¿Te acuerdas de Ford? El imbécil se casó y aceptó un trabajo de oficina.
—Qué maleducado Ford, eso de buscarse una vida —chasqueó la lengua Trev—. Ahora tendrás que encontrar a otro que aguante tus gilipolleces.
—Lo cual me lleva a mi brillante idea —miré a la mujer sentada a mi lado—. Mina Moses, ¿qué vas a hacer ahora?
—¿A qué te refieres? —me lanzó una mirada molesta y señaló a Druid con el pulgar—. Me quedo con este tipo. Hakuna Matata para nosotros. Eso es lo que voy a hacer.
—Lo que significa que te vas a quedar sentada en la playa haciendo ¿qué? —alcé una ceja—. ¿Contando cangrejos y gaviotas?
Mina frunció el ceño y miró a Trev.
—¿A qué viene esto?
—Sí, Dagger.
Druid frunció el ceño.
—¿A qué viene esto?
—¿No es obvio? —la miré—. Te estoy ofreciendo un trabajo.
Se quedó boquiabierta.
—¿Un trabajo?
—No se me ocurre mejor opción para ser la jefa de ciberseguridad de mi nuevo equipo.
—¿Yo?
La incredulidad le congeló la boca en un «Oh».
—Sí, tú. El único otro tipo que consideraría para el puesto ya tiene trabajo.
—¿Se te ha olvidado que soy una de las Más Buscadas, la infame Specter?
—Specter está muerta —le recordé—. Ya no eres una de las Más Buscadas. Mi pregunta sigue en pie: ¿qué vas a hacer ahora?
Alternó la mirada entre Trev y yo.
—¿Me está tomando el pelo?
—Conozco al payaso desde hace tiempo —Trev sonrió—. Va en serio, princesa.
Se quedó boquiabierta.
—¿Me quieres a mí?
—Te he visto en acción. Sé lo buena que eres. Eres la indicada para mí.
—Corrección —los ojos de Trev brillaron con humor—. Ella es la indicada para mí, en exclusiva. —Su mirada se desplazó hacia Mina—. Pero si quieres volver al ruedo, podrías considerar la propuesta de este simio. Omega te dará trabajo interesante.
Nos miró atónita, alternando entre los dos.
—Nunca me han ofrecido un trabajo, uno legítimo.
—Viene con un salario fantástico, seguro médico y dental —dije—. Además, trabajarás conmigo. El mejor beneficio del sector.