Tres almas y una profecía CAPÍTULO 27
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CAPÍTULO 27

Carmela se encontraba sentada en su despacho pintando las imágenes para el cuento que le habían encargado. Como su hija le había dicho, era irónico que precisamente fuese una nueva versión de Los tres cerditos y el lobo.

Pintaba con la cabeza puesta en lo que iba a suceder cuando Sofía se presentase ante el consejo y al escuchar el golpe de la puerta de la casa al cerrarse volvió a la realidad.

Miró el papel que tenía sobre el que estaba trabajando y dio un respingo cuando fue consciente de que había dibujado una loba blanca.

Su marido entró en la habitación y se acercó al ver su cara. Deslizó la mirada hacia el papel y soltó una carcajada.

—Juraría que es Sofía. Ya quisiera el lobo de los tres cerditos ser tan bonito como nuestra hija.

—¡Malcom! —se molestó la mujer. —Esto no es ninguna broma. Sofía está en peligro y temo que le suceda algo.

—Cariño, nuestra pequeña está capeando el temporal como una auténtica fiera y creo que los que van a tener que preocuparse son los que le quieren hacer daño.

—¿Qué habrá pasado con el consejo? Estoy muy preocupada por lo que pueda suceder.

—Gabriel regresará en cuanto pueda y nos pondrá al día. Tenemos que confiar en ella.

—No es ella la que me preocupa sino los que la rodean. Estoy cansada de que la muerdan y le chupen la sangre —se quejó mientras Malcom la abrazaba para darle consuelo.

Gabriel apareció de pronto junto a ellos, que se volvieron ansiosos de recibir las nuevas noticias.

—El consejo ha conocido a Sofía y ha superado todas las expectativas puestas en ella.

Nuestra hija ha salido hacia la morada de los licántropos donde le esperan Laia y las familias de los lobos asesinados.

Allí decidirán el futuro del agresor, aunque os adelanto que Sofía quiere darle una oportunidad.

—¿Que quiere qué? —se sorprendió Malcom. —Ese vampiro ha perdido el rumbo y es un peligro dejarle en libertad.

—No eres el único que piensa así, aunque todavía queda la última palabra por decir. Los licántropos perdieron a dos de sus jóvenes y no creo que den su brazo a torcer.

—¿Cómo la has encontrado? —se interesó Carmela.

—Una gran tristeza inunda su alma y todos los que nos acercamos a ella percibimos su dolor. Es una sensación muy extraña.

Los tres permanecieron en silencio durante unos minutos, cada uno perdido en sus pensamientos. Entonces Gabriel recordó algo.

—No os lo he dicho, pero Fiona ha desaparecido. Han salido varios ángeles en su busca y todos están muy preocupados.

—Fiona desaparecida —se sorprendió Carmela. —¿No será que está realizando alguna misión?

—Me temo que no. Si alguno de nosotros siente la necesidad de desaparecer durante un tiempo, tenemos la deferencia de avisar al resto de los compañeros.

Ninguno ha recibido noticias de ella y ahora no es el momento de abandonar el refugio sin compañía —objetó Gabriel disgustado.

—Fiona siempre ha tenido mucho carácter y no creo que sea consciente del peligro que nos rodea ahora que la profecía ha comenzado a cumplirse.

—Seguro que regresa pronto al refugio —afirmó Carmela convencida.

Gabriel permaneció pensativo sin contestar. Había una idea que no podía quitarse de la cabeza. Miró a sus amigos y optó por no decir nada, lo que le preocupaba era demasiado grave como para evitar hablar de ello hasta estar plenamente convencido.

—He de partir —anunció sin previo aviso.

—Gabriel, acabas de llegar. Quédate con nosotros unos días. Nos sentimos muy solos sin Sofía y nos vendrá bien tu compañía.

—Carmela, de verdad que me encantaría, pero hay un par de asuntos que requieren mi atención de manera urgente.

—Está bien —aceptó la mujer comprendiendo que ocultaba algo. —Cuando los resuelvas te recibiremos con los brazos abiertos.

Fiona sabía que tenía que hacer algo al respecto. Los tristes sucesos ocurridos en las últimas fechas verían tarde o temprano la luz.

Después de visitar a la manada de Laia había permanecido por la zona. Los cuerpos sin vida de dos de los jóvenes de la manada habían sido como un detonante y los hechos se habían acelerado.

La elegida era el epicentro de todo y su metamorfosis, primero en licántropo y posteriormente en vampiro, aunque eran parte de la profecía, habían afectado al consejo.

Tenía que asegurarse de que todo seguía controlado antes de regresar al refugio.