Capítulo 14 – Proyecto Culminado
La perseverancia no es solo una palabra; es el motor que nos obliga a seguir adelante cuando los errores intentan detenernos.
Los tropiezos enseñan a corregir nuestras acciones, lo que implica constancia y firmeza, convirtiendo los fracasos en nuevas oportunidades de aprendizaje.
La motivación se basa en el impulso interno nacido de necesidades tanto biológicas como psicológicas, sobre todo cuando buscamos una recompensa, satisfacer nuestros deseos o la autonomía.
Desde que comencé a estudiar la carrera en Comercio Internacional, mi mente se enfocó en instruir crecimiento emocional a lo largo de mis estudios.
Muy de vez en cuando recurría al compañerismo en las materias más difíciles, y no era porque así lo deseara, sino porque pocos estudiantes combatían las adversidades que planteaban los proyectos finales.
El lunes a medio día me encontraba duchándome en la casa de mi pareja.
Mi cabeza había comenzado a navegar en un gran océano de pensamientos contradictorios que amenazaban las bases sólidas de mi presentación.
Anoche, Brutus me aconsejó que mantuviera la cordura; él comprendía perfectamente que mis esfuerzos darían frutos debido al magnífico logro que estaba a punto de culminar.
Las gotas de agua que caían sobre mi rostro las interpreté como si cada una ellas purificasen mi esencia con halagos y felicitaciones, preparándome para abordar un trabajo que debía ser impecable.
- Pequeño, ¿todo está bien? – preguntó algo angustiado desde el otro lado de la puerta.
- No te preocupes, grandulón. Estoy terminando de ducharme – mentí, intentando disipar mis pensamientos abstractos.
- ¿Puedo pasar? Quiero hablarte para que te tranquilices un poco – cuestionó, intentando persuadirme cortésmente.
- Tranquilo, ni que fuera la primera vez – contesté, recordando la última vez que compartimos la ducha en este mismo lugar; fue un momento inolvidable que jamás pasaría por alto.
- Si tú lo dices, no tengo problemas – accedió, entrando envuelto en una toalla que lo cubría de la cintura hacia abajo – Pequeñito, entendido que no frecuentas exponerte ante animales tan relevantes, pero te aseguro que harás una presentación excepcional.
He visto cómo has crecido y madurado; ningún joven es tan persisten ante un reto de tal magnitud.
Nunca imaginé enamorarme de ti; cada día aprendo algo nuevo a tu lado.
No dejes que el miedo te domine – concluyó, sellando su mensaje con un beso profundo, que consoló toda la incertidumbre en mi espíritu.
- Quiero que sepas que jamás pienso decepcionarte.
Te garantizo que este proyecto beneficiará a tu empresa como no imaginas; siempre estaré agradecido por la oportunidad que me diste.
Te amo mucho, grandulón – lo abracé, recibiendo su afecto como si alguien me estrechase la mano para levantarme tras haber caído en la oscuridad.
- Me vuelves loco cuando me besas, yo también te amo, pequeñito. Déjame ayudarte a enjabonar tu espalada – soltó, tomando la esponja que colgaba en la repisa.
Dos horas después, atravesamos las avenidas de Portland con rumbo hacia la empresa.
El cielo parecía un lago profundo, teñido de un azul que se perdía más allá de los astros.
Las calles de Alberta Street se sentían concurridas; la mayoría de los ciudadanos regresaban a sus hogares a descansar o se dirigían a destinos distintos.
A diferencia de todos nosotros, cada uno tenía sus propias razones para transitar; algunos habrían sido unos despedidos, otros acudían a visitar a sus familiares o simplemente viajaban por gusto.
Pasada una hora, Hanna me recibió en su oficina recordándome que la reunión se llevaría a cabo en el auditorio ubicado del decimoquinto piso.
Intentó masajear mis hombros con mucha suavidad, aconsejándome que debía tranquilizarme y relajar todo mi cuerpo.
Ella era sumamente optimista; me sentía profundamente agradecido por haber contado su apoyo durante todo este proceso.
- Estás muy tenso, Carvingsito. No imagino lo que debes estar pasando, pero tienes que ser fuerte, amigo. Los vas a impresionar – animó con una leve sonrisa.
- Lo sé, lo sé… intento no descontrolarme. Además, supongo que solo estarán presentes los socios, ¿no? - pregunté, frunciendo el ceño con una pizca de esperanza.
- No te voy a negar que habrá más animales escuchándote, así que, ¡animo! – expresó con mucha euforia.
Hanna y yo nos dirigimos al auditorio. Respiré profundamente antes de entrar, tratando de expulsar toda la ansiedad que nublaba mi mente.
Los socios ya estaban en sus asientos y, para mi sorpresa, el director de la facultad también estaba presente con algunos novatos de primer año.
Miré a Brutus; en ese instante, ya no me miraba solo como su pareja, sino como un colega que formaba parte de su círculo de negocios.
- Buenas tardes, damas y caballeros – inicié con un saludo cordial – Para quienes no me conocen, mi nombre es Carving Walker. Mi presentación de hoy es la sobre la nueva plataforma digital de la empresa, la cual he decidido nombrarla: FitnessTrainingUp.
Los presentes asintieron con aprobación ante el nombre, lo que me generó confianza necesaria para continuar con mi exposición.
- Una de las desventajas de FitnessEnterprices, era la ausencia de ventas en línea.
Pese al éxito en las sucursales físicas, diseñé una tienda virtual con todos los productos más solicitados: mancuernas, discos de diversos pesos, máquinas Smith y barras.
Como verán, cada artículo tiene estipulado su precio correspondiente y he creado un menú de opciones donde el usuario podrá acceder a un buzón de sugerencias para actualizar el sitio según sus peticiones.
Adicionalmente, categoricé los productos por rango de mayor precio a menor precio y agregué imágenes referenciales de alta calidad.
Hice una pausa para mostrar la interfaz de la pantalla.
- En cuanto al pago, el usuario puede vincular su tarjeta de crédito o débito de forma sencilla.
Posteriormente, gestioné el contrato con la West Cost Moving para las entregas nacionales.
Para los envíos internacionales, iniciaremos con Canadá, aprovechando el convenio con TFI International.
Antes de finalizar, cabe recalcar que el sistema solicita enlazar el correo electrónico para enviar promociones personalizadas.
Por último, el equipo de marketing, liderado por el señor Martin Dawson, colaborará creando códigos QR para redirigir tráfico a la página.
Miré a los socios con gratitud.
- Quiero dar créditos al señor Michael Grayson, quien me facilitó el inventario; al señor Jack Harrison, por su asesoría con la pasarela de pagos y, por supuesto, al señor Grizzly, no sólo por apoyarme en este proyecto, sino por recibirme en su magnífica empresa. Muchas gracias por la atención.
Realicé una pequeña venia. El sonido de los aplausos retumbó en el auditorio como un eco en un valle profundo. Mi felicidad se esparció, no contenía las ganas de llorar y abracé a Brutus sin reserva alguna.
- ¿Por qué lloras, Carving? ¡Lo hiciste magnifico! – exclamó él - ¡Los socios están sorprendidos con tu creación!, ven aquí, pequeñito.
- ¡Ese es el emprendedor que tanto estábamos esperando! – contribuyó Jack. aun aplaudiendo.
- Definitivamente me has dejado sin palabras, Apestoso – celebró Michael en referencia a Balto por mi apodo - Muy buen trabajo.
- Señor Walker, ¿podría venir un momento?
- llamó el director de la facultad de negocios – Es un proyecto muy fascinante.
Lograste visualizar desde otra perspectiva el problema de la empresa, proyectando un incremento en las ventas.
Tus días como pasante han finalizado; la calificación de este proyecto es de 9.
8. ¡Felicidades, Carving! Te has convertido oficialmente en un negociador internacional. Nos vemos en la graduación.
No cabía duda, por fin pude concretar mi carrera después de cinco años de esfuerzo.
Esta noche tenía que celebrarlo junto a Balto y mi pareja en el mejor restaurante de la ciudad.
A eso le llamaba determinación: una habilidad entrañable que fortalecía la capacidad de la resiliencia, reduciendo la ansiedad al trabajar activamente hacia el éxito.