Tratos No Negociables Capítulo 3 – FitnessEnterprices
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Capítulo 3 – FitnessEnterprices

Todos los días en el mayor de los casos, llegaban Tiguans, Polos y de vez en cuando Altas.

El servicio de mantenimiento no siempre se debía a averías; en muchos casos, recurrían al taller por su cambio de aceite o para una sincronización.

En la venta de repuestos, mantenía un orden estricto; debía organizar la cantidad de productos vendidos en el transcurso de la semana.

Por ello, armé un Excel categorizando el tipo y precio de refacción, ya que mi jefe solicitaba más reservas para tener en stock.

El día fluía con tranquilidad en mi trabajo.

Estábamos a mitad de la primavera y podía contemplar cómo el viento arrastraba las hojas de los árboles, como si un pequeño torbellino estuviese a punto de derribar todo a su paso.

No había mucho por hacer; sin embargo, opté por redactar una pequeña encuesta para la entrevista de más tarde.

Cada vez que pensaba en ello, los nervios se activaban de manera inmediata, como si alguien me hubiese pellizcado en el brazo.

Posteriormente, me encontraba en la planta superior guardando unas cajas de refacciones viejas que otro compañero tenía que separar para desechar en un contenedor ubicado a las afueras de las instalaciones.

Mi hora de salida se acercaba; estaba a la espera del momento exacto para reunirme con los ejecutivos, aunque, la asistente personal del señor Grizzly aún no enviaba ningún mensaje que especificara mi hora de llegada.

Decidí cambiarme en los baños del taller lo más pronto, ya que no deseaba causar una mala impresión.

Al cabo de varios minutos, mi jefe autorizó mi salida, no sin antes entregarle mi reporte del inventario de repuestos de la semana pasada.

Tomé el autobús cerca de Armstrong; la ruta del colectivo atravesaba toda la zona comercial situada en Alberta Street, una avenida que atraía mucho comercio y servicios.

En ese instante, mi teléfono mandó una notificación por parte de la señorita Clifford.

“Buenas tardes, señor Carving, la cita quedó programada para la 1:25 p.m. Cuando llegue, suba al décimo piso y pregunte por mi nombre en la recepción. Lo estaré esperando en la Sala de Juntas junto con el jefe y algunos socios. Estoy atenta a sus inquietudes.”

Admiraba la cordialidad de la señorita Clifford; esperaba que fuese un animal agradable con un temperamento apacible.

Mi mente estaba serena como una pluma cayendo de un pilar alto sin que pudiese ser agitada; al menos tenía tiempo de sobra para escuchar música y relajarme un rato.

El pop y rock eran mis categorías favoritas; a decir verdad, en ese momento me había ahogado en mi propia felicidad.

Por primera vez en mucho tiempo, podía asumir que mis sueños se estaban haciendo realidad.

Veinte minutos después, había llegado al lugar admirando cada detalle de la avenida.

Me sorprendía que en la localidad de Alberta Street hubiese animales muy refinados con ropa elegante, como si estuviese por las puertas de primera clase.

El edificio estaba construido en materiales de hormigón, acero y pilares con vigas que permitían espacios diáfanos y flexibles.

Subí por el ascensor al piso mencionado preguntándole a una jirafa, la recepcionista encargada del lugar.

- Buenas tardes, vengo para la entrevista con la señorita Hanna Clifford y el señor Grizzy – saludé cordialmente mirándola a los ojos.

- Buena tarde, ¿es usted?... déjeme chequear ¿Carving Walker? – señaló la recepcionista viendo su agenda –

- Si, señorita el mismo – asentí con la cabeza.

- Por favor, sígame a la sala de juntas, lo están esperando, me alegra saber que usted es alguien muy puntual – objetó la jirafa, reconociendo después de mucho tiempo a un animal que poseía modales y educación.

Mi corazón empezó a latir más fuerte con cada paso que daba mientras nos dirigíamos al lugar.

Cuando llegamos a sala, noté que estaba cubierta por vidrios que no permitían ver nada desde afuera, aunque si desde adentro.

Tan pronto tomó la manija, los nervios se me alborotaron.

Tras abrirse la puerta, escuché las voces de los altos lideres conversando sobre negocios y dilemas empresariales.

Mi gran sorpresa fue descubrir que solo estaban cinco animales: un Golden Retriever, un guepardo, un pastor alemán, una loba y un oso pardo.

- Buen día, señores. Aquí llegó el pasante que tanto habían esperado. Buena suerte – expresó la recepcionista mientras se alejaba, cerrando suavemente la puerta.

- Hola, Carving. Es un gusto poder conocernos al fin – emitió el oso quien parecía impresionado por alguna razón que desconocía.

- Buenas tardes para todos, es un gran privilegio poder estar aquí con ustedes.

Mi nombre es Carving Walker y vengo de la Universidad Estatal de Portland.

Me otorgaron la oportunidad de poder emprender y a seguir rigiendo mi carrera en Negocios Internacionales aquí con ustedes - hablé con mucha seguridad de lo que había logrado hasta ese entonces.

- Muy bien, parece que el joven tiene altas aspiraciones en trabajar con nosotros.

El gusto es mío, Carving. Mi nombre es Brutus Grizzly, propietario de FitnessEnterprices y exportador de la marca.

Ellos son Jack Harrison, nuestro coordinador de ventas; creo que ya habías hablado con mi asistente personal, Hanna Clifford.

Brenda Campbell es nuestra contadora y el jefe de bodega el señor Michael Grayson – presentó a sus socios con gran entusiasmo.

- El placer es mío para todos ustedes – reiteré con un gesto simpático.

- Ven, Carving, siéntate aquí - señaló la silla que estaba justo al lado del gran oso –Cuéntanos sobre las expectativas que tienes dentro de la empresa.

- Deseo aplicar el aprendizaje que voy a adquirir.

Actualmente, FitnessEnterprices se ha expandido a Canadá; una buena oferta sería penetrar en el mercado latinoamericano y europeo.

No necesariamente tenemos que explorar el mundo en los mejores “Smart-fits”, sino empezar a planear nuevas estrategias de “Gimnasios en casa”.

Hoy en día, la gente motivada entrena con más dedicación en su hogar.

Les tengo una pregunta: ¿Manejan ustedes una página web para la venta nacional e internacionalmente?

- Entré directamente en materia, sus rostros de asombro decían más que mil palabras.

- Increíble potencial el tuyo, jovencito.

– expresó Jack admirado – Es una idea excelente.

Habría que contactar proveedores de México para dar el primer paso.

Respecto a tu pregunta, la respuesta es no, lo cual es una desventaja; las tiendas virtuales se han vuelto populares - añadió levándose y caminando con las patas en los bolsillos.

- Yo podría ofrecerme para crear esa tienda virtual. Incluso podríamos abrirla para los países que tengamos convenio, ajustándola durante una semana de prueba– agregué ofreciéndome para el servicio. No tenía mucha experiencia en eso, pero lo haría para mi proyecto de grado.

- Ay, jovencito no seas tan modesto. No hace falta que un osezno como tú haga un trabajo tan simple. ¿Cuántos años dijiste que tenías? – se burló el señor Michael, envidiando mi propuesta.

- Tengo veinticinco años, caballero. Y no hace falta usar términos de arrogancia en contra mía – respondí respetuosamente.

- No, para nada. Solo te estoy molestando. Dime ¿A qué te dedicas exactamente? Preguntó de nuevo; comprendí que solo quería humillarme.

- Trabajo en Armstrong como vendedor de repuestos en mi marca preferida: Volkswagen. Llevo más de un año allí. Además de ser comercializador internacional, deseo convertirme en mecánico automotriz – el señor Brutus sonrió al expresar mis sueños.

- Ah, ya entiendo, eres un simple tendero en una marca que nadie compra – respondió el pastor alemán.

- ¡Basta de chistes, Michael – se enfureció la señorita Brenda - ¡No toleramos más insultos ni tus patéticos sarcasmos! Sigamos con la entrevista.

- Discúlpeme por mi atrevimiento, señor Grayson, pero que tenga poder no significa que deba humillar a los demás. Es mejor que corrija sus inseguridades antes de proyectarlas – Solté mi mensaje. Su expresión cambió; azotó su pata contra la mesa enfurecido.

- No permitiré que alguien como tú me tome del pelo de esa manera – se inclinó hacia mí, amenazante.

- Michael, ¿Te has fijado en su presentación? El joven tiene carisma, autoestima y, sobre todo, actitud. Yo digo que lo aceptemos; por ahora serías Creador de Contenido – refutó el señor Harrison alegremente. Yo tampoco podía describir la emoción que cargaba en ese momento tan importante.

- Una cosa más – añadí, mirándolos a los ojos-. Detesto la arrogancia. “Una palabra precisa hiere más profundamente que una daga” Le dejo esa frase para que reflexione sobre sus actos.

- ¡increíble, te dejaron callado, perrito peleón! – burló Hanna.

- ¡Ya basta! Quiero que me dejen a solas con el joven Carving, hablaremos más tarde – sentenció el señor Burtus, eufórico tras haber presenciado semejante escena –

Los socios del jefe se retiraron de la sala de juntas en silencio, como si un profesor de la secundaria les ordenara a sus alumnos salir de su clase por razones obvias.

Me arrepentí mucho de haber confrontado a un líder de esa manera; supuse que mis esperanzas de trabajar con ellos se habían caído al suelo, ya que la reunión tuvo eventos muy controversiales.

- Señor Grizzly, lamento mucho haberme alterado de esa forma. No imaginé que el señor Michael fuer… me silenció con solo alzar su pata.

- No digas más, reconozco perfectamente que fue grosero contigo.

A partir de hoy, podrás hacer tus pasantías en el proyecto que propusiste.

Eres el primer pasante en mi empresa que realiza comentarios tan valiosos para el crecimiento de ventas; es muy grato escucharlo de alguien que se interese por la compañía.

Respecto a tu remuneración, quizás haga una excepción contigo.

Es un gran placer tenerte con nosotros – me puso la pata sobre mi hombro.

- Le agradezco mucho, señor Grizzly. No los voy a defraudar. – expresé mi más sincero agradecimiento estrechando nuestras patas.

- Jack te enseñará el lugar, sin más que decir. Bienvenido a FitnessEnterprices.

La emoción se había esparcido por todo mi cuerpo, era como si estuviese nadando en un mar de oportunidades que jamás imaginé. Aquí comenzaba una nueva vida con animales que debía competir demostrando nuestros conocimientos. No debía perder esta oportunidad, ni ahora ni nunca.