Tras la tormenta de Harper Springs Capítulo 43
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Capítulo 43

LUKE

Mañana tengo el partido más importante de mi carrera y, aunque el entrenador no nos deja hacer nada que no esté relacionado con el juego, he decidido escaparme porque hay algo que necesito.

Atrás quedó el Luke Bedford que se sentía perdido en el campo, al que nada le salía bien. Me he reencontrado conmigo mismo y he vuelto mejor. Más activo, más inspirado. Sin embargo, todavía quedan algunas cosas que me impiden concentrarme al cien por cien.

Ya he hablado con Camille y le ha parecido bien. Necesito sacarme esto de dentro de una vez por todas, este secreto que me está matando cada vez que veo a mi mejor amigo.

Por eso he quedado con él.

Hemos escogido un lugar privado. No para marcarnos un Heated Rivarly, como sugirió Olivia, sino porque, a un día de la Super Bowl , es mejor que no nos vean juntos. Somos rivales, no amigos.

Estamos ya en Santa Clara, donde se juega la final. No podíamos reunirnos en nuestros hoteles, pues están infestados de hinchas y gente del mundo deportivo. Hemos venido a una cafetería de las afueras, cobijados con nuestros uniformes de incógnito, que no son más que gorras caladas y gafas de sol.

Tengo el corazón encogido mientras nos sentamos y pedimos un café. Él, un solo. Yo, un mocca .

Cole me mira serio, expectante.

—Cuando quieras —me anima, al ver que no tomo la iniciativa.

Con las manos escondidas bajo la mesa, me froto el pantalón para evitar que me tiemblen. Pienso en Camille, en lo mucho que me gusta estar con ella, en lo mucho que merece la pena. Me armo de un valor que hasta ahora no existía y lo suelto de golpe.

—Me estoy enamorando de tu hermana —espeto a bocajarro—. Sé que esto me convierte en un traidor y en un hipócrita, que…

Cole se queda serio de repente. Muy serio.

—¿Te he escuchado bien? ¿Acabas de decir que tú y Cami…? —No termina la frase, parece incapaz de hacerlo.

—Sí.

Hay un silencio en el que solo nos miramos. Yo, avergonzado. Él, lleno de rabia.

—¿Me estás queriendo decir que te confío a mi hermana para que la ayudes en la reforma y lo primero que haces es meterte en su cama? —escupe con los labios apretados. Quiere gritarme, lo sé, pero no puede porque estamos en un lugar público.

—Yo… —titubeo. Ni siquiera sé qué decir.

Tiene razón, joder. Soy un falso, un amigo nefasto. ¿Cómo he podido caer? Camille merece la pena, pero debería haber gestionado esto de otra manera. Ser más sincero, no esconderme hasta ahora.

De pronto, Cole estalla en carcajadas y lo miro, extrañado.

—Me estoy quedando contigo, imbécil —afirma, riendo todavía—.

¿De verdad crees que Hails y yo no nos dimos cuenta de que algo pasaba?

En el festival de la Herencia de la Primavera no podíais dejar de buscaros con la mirada, aunque tú huyeras en el momento del baile.

Amanda nos contó que la foto del cartel no fue posada, sino que ella os robó ese momento.

Lo hemos ido notando en pequeños detalles, Luke, estábamos esperando a que por fin decidieras contarlo.

—¿Lo sabíais? ¿Os parece bien? ¿No…?

—No necesitáis mi permiso —ataja—, pero si te quedas más tranquilo, sí, me parece bien. Quiero a mi hermana y te quiero a ti, no se me ocurren mejores personas con las que pudierais estar. Hace tiempo que tenía esa sensación, de que estabais hechos para estar juntos.

—Me siento un idiota —admito. Llevo tanto tiempo dándole vueltas, me ha costado tantos comederos de cabeza y ansiedad, que no me creo que sea tan sencillo.

Ojalá haberlo hablado de primeras. Ojalá ser de ese tipo de personas que expresan en voz alta las preocupaciones que llevan dentro, porque de serlo, me habría dado cuenta de que a todo el mundo le parecía bien y no me hubiese causado todo esto.

—Cuéntame, ¿desde cuándo te gusta mi hermana? —pregunta directamente. No me está juzgando, hay genuina curiosidad.

—¿La verdad? Ni siquiera estoy seguro. Estas semanas en Harper Springs nos han ayudado a conocernos más, pero creo que ya venía de antes —aseguro.

Me siento cómodo hablando con él, abriéndome con sinceridad.

Cole me apoya, lo sé. He sido un estúpido al pensar que sería de otro modo, que cometería el mismo error que cometí yo cuando me enteré de lo que compartían él y Hails—.

Ha sido extraño, como si hubiese estado bloqueando todos esos sentimientos y ni siquiera supiese de su existencia, hasta que Camille y yo nos besamos, y entonces todos me arrollaron con fuerza.

Mi mejor amigo sonríe sin dejar de mirarme.

Durante un buen rato, hablamos de su hermana y de mí, de mi hermana y de él.

También sobre el partido de mañana, sobre Caden, sobre el futuro.

Una conversación para sanar y repararse, que dura mucho menos de lo que me hubiese gustado, pero ambos tenemos obligaciones y no podemos desaparecer durante tanto tiempo.

—Luke —me llama antes de que nos despidamos—.

Creo que lo de bloquear sentimientos no te pasa solo con mi hermana —suelta mientras me mira fijamente—.

Es algo que haces también en otros aspectos de tu vida.

Si vas a tratar tus traumas, si vas a intentar reconciliarte contigo mismo, deberías ir a por todas.

Buena suerte en el partido de mañana, la vas a necesitar —añade al final.

Sin dejar que me despida, se aleja en dirección contraria.

Me quedo pensando en sus palabras mucho tiempo después de que nos hayamos despedido.

Sé que tiene razón, que Camille no es lo único que he estado negándome. Sin embargo, ahora lo demás no importa.

Mañana juego la Super Bowl , voy a cumplir la promesa que le hice a Caden, y después intentaré ser el Luke Bedford que toda mi familia merece.