Tras la tormenta de Harper Springs Capítulo 42
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Capítulo 42

LUKE

No existe nada fuera del campo.

Mi mundo se ha reducido a rutinas medidas al segundo, a vídeos interminables, a golpes secos contra el césped y al silbato de Sirianni marcando el ritmo de todo. Entrenamos, descansamos, entrenamos otra vez. El cuerpo protesta, pero la cabeza está clara. Más clara que nunca.

Hemos ganado los dos partidos. Hemos llegado a la final.

En el vestuario apenas hablamos de la Super Bowl en voz alta, como si nombrarla antes de tiempo pudiera romper algo.

Aun así, todos pensamos lo mismo: en los Bills.

La prensa no deja de hablar del enfrentamiento entre Cole Jenkins y Luke Bedford, pues nuestra amistad es de sobra conocida.

Mis compañeros también me lo recuerdan de vez en cuando.

No presto atención, solo tengo cabeza para el fútbol.

Tirado en el sofá de mi casa, la televisión está puesta de fondo. Mi nombre no deja de aparecer en labios de todos.

—Hay que reconocer que Luke Bedford está que se sale —comenta Jim—. A pesar de la pésima temporada regular, ha vuelto motivadísimo a estos playoff , dispuesto a redimirse. El capitán de los Eagles tiene aún mucho que decir.

—¿Alguien puede resolver el misterio? —pregunta otro periodista que no reconozco ahora mismo—. Se retira dos meses y vuelve en lo alto de su carrera. No sé cuál es el secreto, pero lo necesito para ayer.

—Se rumorea que se escondió en el pueblo de Jenkins —afirma un tercero—. A él también le vino bien hace un par de años, cuando regresó como entrenador después de la lesión.

—¡Mis próximas vacaciones serán allí, os lo aseguro!

—¿Sabes a mí lo que me gustaría? —interviene Olivia, una de las periodistas con las que mejor me llevo—. Que se marcaran un Heated Rivalry .

Varios locutores se ríen.

—Ni siquiera sé qué es eso.

—Oh, mejor que no lo sepas, eso quiere decir que todavía no has caído en ese vicio —bromea.

—Bueno, queda aún una gran incógnita. ¿Jugará Bedford la final? No nos olvidemos de que la última vez que los Eagles ganaron, su gran capitán desapareció en el partido más importante. ¿Deben seguir confiando en él cuando no está en los momentos señalados?

—Ah, cállate, Jim —le reprende Olivia—. Se nota que no soportas a los Eagles.

Apago la televisión para no seguir escuchando los mismos comentarios de siempre. Me pregunto si se darán cuenta de que soy una persona, de que tengo sentimientos, y de que el hecho de que hablen de mí como si mi imagen y mi nombre les pertenecieran no ayuda a mi salud mental ni a la de nadie.

Cojo el móvil para despejar la mente.

El último mensaje es de Camille, como siempre. Solo me desea buenas noches, pero lo contemplo con una sonrisa dibujada en los labios.

Esta vez no pienso fallarles. Ni a mi equipo, ni a mi familia, ni a Caden. Voy a ir con todo.

Y no pienso frenar.