Capítulo 9
CAMILLE
Hoy estoy más tranquila.
Anoche entré en pánico al recibir el mensaje porque me puse en lo peor. La conversación con Luke, y después con Cole y con Hails, me devolvió la perspectiva. Dylan no tiene poder de decisión, lo perdió cuando se desentendió de Caden.
La fiesta terminó bien. Volvimos a la terraza y disfrutamos de las canciones de Miles Stones. La celebración fue tan maravillosa que él y Chelsea Adams invitaron a Jenna a San Francisco, tanto a uno de sus restaurantes como a un concierto de Wandering Souls.
He aprovechado la primera parte de la mañana para hablar con Caden. Ya lo echo de menos de por sí, pero después de lo de ayer, la necesidad de verlo y estar con él ha crecido.
Después hemos ido a desayunar bagels y a pasear por Central Park. El ambiente entre nosotros es ameno. Cole y Hails a ratos están juntos y acaramelados, a ratos se separan para formar parte del resto del grupo.
—¿Qué tal va Villa Ruina 2.0? —pregunta Jenna.
Aunque ella no siguió tan de cerca la reforma de la primera, como sí hicieron Cole y Hails, conoce lo suficiente.
—Despacio —admito—. La primera vez fue más sencillo. Es verdad que yo no tenía ni idea de reformas cuando empecé y aprendí muchísimo, pero Cole me ayudó bastante y se echa de menos.
—¡Eh! —protesta Hailey con tono bromista—. ¡Yo también ayudé un montón! Me encargué del jardín.
—Y ahí lo tienes, lleno de extraños gnomos —añade Jenna.
—¡Eso fueron los del Club de Manualidades de Harper Springs! La verdad es que algunos son especialmente… originales. Sobre todo, el de Helen.
—Y el de Molly.
Helen, Molly y Amelia son un trío de ancianas un tanto peculiar. Disfrutaron mucho a costa de Hailey los meses que pasó de retiro en Harper Springs.
—¿Lo estás haciendo sola? —se interesa Luke.
—No, no es eso. Ya sabes cómo es el pueblo, todo el mundo se vuelca con los nuevos proyectos para ayudar, pero claro, no hay disponibilidad infinita.
Tampoco quiero decir que deban tenerla, ni mucho menos, agradezco cualquier ayuda.
Lo que intento decir es que no es lo mismo que la otra vez, cuando Cole estaba totalmente implicado con la reforma.
La gente me ayuda mucho. Liam, Anthony, Esther…
Taylor y Adam, por supuesto. Incluso Sean se ha unido alguna vez.
Observo de reojo a Jenna al decirlo. La pelirroja solo ha estado un par de veces en Harper Springs, y, en ambas, Sean le ha tirado los trastos.
—¿Por qué me estás mirando así? —pregunta con el ceño fruncido.
—Por nada, por nada —respondo y evito reírme.
—Más le vale a ese ayudar —interviene Cole. Sean y Adam son de sus mejores amigos.
—Oye, estoy pensando… —empieza a decir Hails. Fija los ojos en mí, luego en su hermano, y otra vez en mí—. Luke no tiene nada que hacer ahora mismo. Estaba buscando alguna ocupación.
—Es cierto —comenta Cole—. Además, Harper Springs es un lugar perfecto para reencontrarse con uno mismo.
Hailey comparte una mirada cómplice con su novio y ambos sonríen.
Luke se rasca la cabeza, pensativo, y me mira.
—Si a ti no te molesta, no me importaría mudarme allí un tiempo. No es que yo sepa mucho de reformas, pero aprendo rápido. Seguro que puedo ser útil.
—¿Cómo iba a molestarme? ¡Me salvas la vida! —exagero, aunque sí que es un poco así. Si quiero llegar a abrir para verano, necesito acelerar el proceso.
—Puedes quedarte en nuestra cabaña —ofrece Cole—. Está cerca de la zona y, de todas formas, nosotros no la vamos a usar en unos meses.
—¿De veras? Puedo hospedarme en el Bed and Breakfast , no tengo problema…
—No es ningún problema, pero luego lo agradecerás. Sobre todo, los días que os toque lluvia.
Miro a Luke, ilusionada.
Él me animó mucho a empezar con el primer proyecto, a ampliarlo después. Siempre me ha apoyado con todo lo que me he propuesto, a decir verdad.
Recuerdo que, cuando le conté la idea del Bed and Breakfast , que en ese momento no era más que un sueño intangible, él fue el primero que me convenció para convertirlo en algo real.
Incluso vino a la inauguración desde Filadelfia.
Un vuelo de cinco horas de ida y otras cinco de vuelta para no perderse el momento.
Me alegra pensar que va a estar presente ahora. Además, la perspectiva de pasar más tiempo con él no me desagrada. Luke siempre ha sido un buen amigo, pese a que apenas hayamos compartido tiempo juntos.
—Tengo que encargarme de unos asuntos primero y, después, soy todo tuyo —responde. Carraspea, abre los ojos y mira a Cole—. Para ayudarte con la reforma, digo. No en un sentido literal.
Jenna suelta una carcajada.
—Tranquilo, Luke, nadie había malinterpretado esa frase. —Mira a Hails y a Cole, luego a Luke y a mí—. Aunque, ¿sabes qué? Cole se tiró a tu hermana. Siempre puedes vengarte.
—¡Jen! —gritamos todos a la vez.
Ella se limita a encogerse de hombros y a volver a reír.
Yo observo a Luke un instante. Es guapo, muy guapo. No en vano es modelo, además de futbolista. Sin embargo, es Luke Bedford, el mejor amigo de mi hermano. Nunca me ha llamado la atención en ese sentido.
Claro que tampoco he pasado nunca demasiado tiempo con él.