Capítulo treinta y cinco
H oy es el día antes del campeonato estatal, lo que significa que es el Día de los Globos: una jornada de celebración en la que toda la banda pasa el ensayo comiendo pastelitos, recordando momentos y, sorprendentemente, recibiendo globos de la asociación de padres.
También desfilamos por los pasillos del instituto al final de la jornada.
La mayor parte del año a casi nadie le importa la banda de música, pero el viernes antes del estatal todo el mundo se coloca para vernos pasar, aunque algunos se pasen el rato mirando el móvil.
El color guard desfila al final del todo, justo detrás de percusión, y no puedo apartar la vista de Max.
He estado pensando mucho en su conversación con Milord y en cómo me priorizó a mí por encima de sus posibilidades de ganar el premio a mejor integrante.
La decisión no era nada fácil. Y no tengo claro que pensara contármelo.
Aún tiene más valor saber que eligió hacer lo correcto en vez de hacerlo para quedar bien.
Max marca los tiempos y la sección de percusión arranca con una cadencia que me pone la piel de gallina. Sé que no soy imparcial, pero hay pocas cosas en el mundo más emocionantes que escuchar una cadencia de percusión bien ejecutada.
Mantengo la cabeza alta y disfruto de las sonrisas y los saludos mientras desfilamos por el instituto. Si intentáramos girar las banderas, lo más probable es que le diéramos a alguien en la cabeza, así que las mantenemos rectas, arriba y abajo, marcando el ritmo con la banda.
Cuando terminamos, entramos directamente en el aula de música y estallamos en gritos y vítores.
La sala se llena de una energía desbordante…
y de cientos de globos verdes y blancos metalizados atados a las sillas.
Todos los años, mientras estamos fuera, la asociación de padres entra y decora nuestros asientos con globos, flores y tarjetas.
A mi alrededor, la gente chilla de la emoción y corre hacia su silla para ver qué le han dejado.
Es uno de mis momentos favoritos de toda la temporada.
Li se acerca a mi lado. Está claramente alucinada.
—¿Qué es todo esto?
—Así es como celebramos que vamos al estatal.
—Cómo mola.
Le doy un suave codazo.
—Es que la banda es genial. Vamos a ver nuestras sillas. —Señalo hacia el fondo del aula, donde han colocado una fila adicional para el color guard .
Además del globo que recibimos todos, yo me he dado el lujo (con la ayuda de mis padres) de comprarle a cada miembro de mi equipo un globo adicional de felicitación, una tarjeta de agradecimiento y un pequeño álbum de fotos de la temporada.
Me preocupaba no tener suficientes fotos alegres para llenarlo, pero al final me ha costado elegir.
Li levanta la tarjeta para enseñármela.
—¡La has puesto a nombre de Ellywich!
Callie me rodea el cuello con los brazos desde detrás.
—¡Y de Puff! Eres genial. ¡Gracias!
Sonrío. En el último momento decidí que sería más divertido usar los nombres de los personajes de D & D que eligieron al principio de la temporada en vez de sus nombres reales.
El resto del equipo lee las tarjetas en silencio.
He personalizado cada una de ellas no solo con su nombre de D & D, sino con detalles sobre cómo han progresado durante la temporada y cómo han ayudado al grupo a salir adelante.
Puede que me haya caído una penalización en Historia por entregar el trabajo tarde, pero ver sus sonrisas compensa con creces la bajada de nota.
—¡Hazel, qué bonito! —exclama Madisyn, y me abraza. Addison y Devin se nos unen y acabamos los cuatro fundidos en un abrazo.
Tengo la silla repleta de cosas: flores de mis padres, globos, tarjetas de Faith y Milord, y un pequeño peluche de zarigüeya de Nova, que me arranca una carcajada.
No he recibido nada especial de parte del color guard, lo cual me molesta un poco, pero intento no pensar en esa sensación.
No necesito ningún regalo para saber cuánto hemos evolucionado juntos como grupo.
Cuando llega Faith, tan tarde como siempre, reúno al resto del equipo, que está rondando la mesa del picoteo. Entre todos hemos puesto dinero para comprarle un ramo de flores y una tarjeta. No es mucho, sabiendo que no estaríamos aquí de no ser por ella, pero algo es algo.
—Faith, gracias por todo esta temporada. —Le entrego las flores con una sonrisa enorme.
—¡Gracias, chicos! Estoy orgullosísima de lo lejos que habéis llegado. —Le dirige un gesto casi imperceptible a Addison y deja el ramo sobre la silla más cercana—. Hazel, nosotros también queríamos regalarte algo.
El resto del equipo forma un corro a mi alrededor. Están prácticamente temblando de la emoción.
—Yo he hecho el pedido, pero no me llevo ningún mérito —continúa Faith mientras Devin saca una bolsita de regalo de detrás de una silla—. Ha sido idea de ellos. Pero creo que es más que merecido y me alegro de haber podido ayudar.
Retiro el papel de seda con cuidado, con las manos temblorosas, y saco una pequeña placa negra. En la parte superior hay grabadas dos banderas cruzadas y debajo se lee:
La mejor capitana del color guard
de la historia del universo:
Hazel Buchanan
No puedo evitarlo y rompo a llorar.
Todos se abalanzan sobre mí y me envuelven en un abrazo gigantesco.
—¡No hacía falta! —balbuceo.
—¡Claro que sí! —protesta Li—. Todos te hemos votado y creemos que te merecías totalmente el premio. De verdad que eres la mejor capitana que podríamos haber tenido.
—Gracias por los bailes de calentamiento —dice Devin.
Keira asiente.
—Y por ayudarme con los lanzamientos.
—Y por asegurarte de que entraba a tiempo —añade Deja.
Faith me toca el hombro.
—Y gracias por estar cuando yo no podía. Tienen razón: esta temporada no habría sido posible sin ti.
Los abrazo a todos uno por uno, apretando con un poco más de fuerza a Li y a Faith. Tengo el corazón tan lleno que no podría haber pedido nada mejor que esto. Su apoyo lo es todo para mí.
Pasamos un rato charlando e hinchándonos a pastelitos. Cuando ya no nos queda casi tiempo, Milord pide silencio.
—Escuchad: tenemos una última sorpresa para cerrar el día —anuncia—.
Una actuación especial de algunos de los integrantes de la banda, liderada nada menos que por Max Coleman.
Una actuación verdaderamente especial, según tengo entendido.
—Milord me mira y yo me quedo helada—.
Van a actuar en el campo de entrenamiento dentro de unos minutos y piden que salgamos todos a verlos.
En ese momento, Max se dirige hacia la puerta… junto con todo el color guard, más Nova, Felix y algunos otros músicos sueltos de la banda. Hasta los sigue la mayoría de los percusionistas. Agarro a Li del brazo cuando pasa a mi lado.
—Li, ¿qué está pasando?
Se ríe.
—Que te crees tú que te lo voy a contar. Venga, vamos.
Milord y la señora Lewis conducen al resto de la banda hacia la salida. El corazón me late con fuerza mientras los sigo. Cuando salgo al frescor vespertino de octubre, Max me está esperando.
—¿Vais a hacer una actuación para la banda? —pregunto.
—No. —Da un paso hacia mí y me escudriña la cara—. Voy a hacer una actuación para ti. Pero la banda puede estar de público. De hecho, esa era más o menos la idea.
—¿La idea de qué?
—He estado pensando en cómo demostrarte lo importante que eres para mí, y esto es lo mejor que se me ha ocurrido. Si te parece bien, porque se va a enterar todo el mundo. Va a haber mucha gente en las gradas.
Me zumban los oídos y me tiembla todo el cuerpo. No sé exactamente qué tiene pensado, pero sé que no hay nada en el universo capaz de apartarme ahora mismo de esas viejas gradas metálicas. Asiento.
—Bien. —Respira hondo—. Pues espero que te guste.
Se aleja y subo despacio por las gradas, incapaz de procesar nada que no sea el campo de entrenamiento.
Hay como poco veinticinco personas en él.
Nova está trasteando con el micrófono que usa cuando interpreta su solo en la competición.
¿Van a tocar parte del espectáculo? Pero no están en las formaciones habituales.
De hecho, no están ni en formación, sino en líneas rectas a lo ancho del campo, con el color guard y la percusión mezclados. Y… ¿los de percusión llevan banderas?
Max trota hasta Milord y le quita el megáfono.
—Hola a todos. Gracias por salir. He tenido un año maravilloso como parte de la banda de Glen Vale. —Recorre con la mirada al público hasta encontrarme—. Pero lo mejor de estar aquí ha sido volver a conocer a Hazel.
Oigo risitas a mi alrededor. La gente se vuelve para mirarme, pero yo no aparto la vista de Max.
—Como seguramente sabréis, la percusión y el color guard hemos tenido nuestros más y nuestros menos.
Y Hazel y yo también, principalmente porque yo mismo me boicoteo.
He hecho muchas tonterías y sé que no me la merezco, pero Hazel es mi persona favorita en todo el mundo.
Y, para demostrarlo, he preparado algo con la ayuda de unas personas muy currantes.
Se me cierra la garganta y siento que me mareo.
Max corre de vuelta al campo, se coloca los tambores y se sitúa frente al resto.
Me sonríe por un segundo y empieza a tocar.
Solo necesito unos pocos compases para reconocer el ritmo, y no puedo impedir que se me escape un chillido.
Está tocando «I Want You to Want Me», la canción que bailamos en el coche de camino a la tienda de juegos el mes pasado.
Unos compases después, se une el resto del grupo.
Nova y algunos clarinetistas más llevan la melodía, y me echo a reír de felicidad.
También hay algunas trompetas, y Socks está tocando la tuba.
¿Cómo se ha aprendido Nova esta canción?
¿Cómo se la han aprendido todos? Fallan algunas notas y no ganarían ninguna calificación de superior, pero aun así es increíble lo que están haciendo.