Traidores y mazmorras (Romántica 3) Capítulo catorce
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Capítulo catorce

A pesar de lo preocupada que estoy por el color guard, consigo terminar pronto los deberes el domingo para poder pasar el resto del día obsesionada con la partida de D dice que prefiere crear algo único y tirar de imaginación.

Aun así, impone bastante. No solo debo tener clara la trama y preparados los personajes no jugadores para poder interpretarlos yo: también debo conocer las normas de cómo van a jugar los demás.

¿Y si alguien interpreta a un hechicero y tengo que conocerme todos sus hechizos posibles y cómo pueden afectar a los encuentros con los monstruos contra los que van a pelear?

¿Y si alguno no es consciente de lo que su personaje puede o no hacer y no me doy cuenta?

Y, claro, ese miedo ha aumentado desde que sé que Max y Felix van a estar en la partida.

No quiero meter la pata delante de ellos o que señalen mis errores.

Estoy en plena investigación cuando mi madre asoma la cabeza al comedor. Le he robado el sitio en el que suele preparar sus campañas de D entra directamente en casa.

—La conduzco hasta la cocina, donde Max está añadiendo el sazonador para tacos a la carne—.

A ver, está claro que os conocéis, por así decirlo, pero creo que nunca os han presentado oficialmente.

Li, este es Max. Max, esta es mi amiga y compañera del color guard, Li.

Max sonríe y saluda con un gesto de la mano.

—Encantado de conocerte oficialmente. Y perdón por lo del vinagre.

Li nos mira alternativamente a él y a mí.

—Eh… hola.

Justo entonces vuelve a abrirse la puerta principal, y Nova entra en la cocina, seguida de Felix.

—Nos hemos encontrado al llegar. —Nova mira a su alrededor—. ¿Ya estamos todos?

—Sí.

Nos quedamos formando un corro, mirándonos incómodos los unos a los otros como si estuviéramos en un duelo y en cualquier momento fuéramos a desenfundar.

Intento sonreírle a Felix, pero probablemente parezca más bien una mueca de dolor.

Que, en realidad, es lo que siento, porque por dentro estoy tan tensa que noto calambres por todo el cuerpo.

Justo lo que temía. Esta noche tiene pinta de acabar en desastre.

Nova me mira a los ojos y alza las cejas, queriendo decirme algo. Ya. Soy la dungeon master, así que me toca a mí encarrilar la situación.

Me aclaro la garganta y doy un paso al frente.

—Está claro que ahora mismo hay cierta tensión. Y es normal, pero quiero que sepáis que Max y yo hemos hablado y hemos acordado una tregua total durante las noches de D & D . No va a haber peleas ni competiciones ni apuestas…

—Salvo la de que no nos vamos a pelear.

—Eso no… —Niego con la cabeza—. En fin, cuando estemos aquí, no seremos del color guard ni de percusión ni de clarinetes. No seremos integrantes de la banda. —Los miro a todos—. Seremos solo cinco personas que van a interpretar personajes, luchar contra monstruos y, espero, pasarlo bien.

—Y comer nachos —añade Max, señalando los fogones—. La carne ya casi está lista, así que coged un plato y servíos lo que queráis.

Si mi discurso no disipa la tensión del ambiente, sí lo hace la mención de la comida. Felix se lanza el primero y los demás no tardamos en llenarnos los platos de nachos.

Felix se ajusta las gafas.

—Gracias por aceptarme en el grupo, Hazel.

—Eso, gracias —añade Li, asintiendo—. Aunque yo no he jugado nunca, así que no os paséis conmigo.

—Ninguno hemos jugado antes —digo—. Lo cual puede hacer que este grupo sea genial o una auténtica pesadilla. Pero no lo sabremos hasta que probemos. Así que… ¿vamos?

Se miran nerviosos los unos a los otros antes de acompañarme hacia el comedor.