Capítulo siete #2
—Si dejas de ir a por mí, yo dejo de ir a por ti.
Frunzo el ceño y le lanzo otro globo. No se aparta ni intenta esquivarlo. Simplemente se queda quieto y deja que le dé y lo empape otra vez. Me obligo a no fijarme en cómo la tela naranja marca cada ángulo de su cuerpo. Que me gustara en el pasado no significa nada al lado de esto.
—Que deje de ir a por él, dice el que ha llenado los globos de vinagre. No me lo puedo creer, Max.
Otro globo me golpea por la espalda y doy un salto. Brody se parte de risa detrás de mí, antes de situarse al lado de Max.
—Este tío me encanta. Tiene unas ideas buenísimas.
—¿Ha sido idea tuya?
Al menos Max tiene la decencia de avergonzarse un poco.
—Es una mezcla de vinagre y agua. Mi madre la usa mucho para limpiar.
—¿Ves? Os estamos haciendo un favor. Así limpiamos un poco vuestras coreografías —dice Brody, pasándole el brazo por encima de los hombros a Max.
A mi alrededor, cada vez se oyen menos gritos y se ve a menos gente correr—.
Aunque eso no va a impedir que esta temporada deis penita en el campo, pero tampoco podemos hacer milagros.
—¿No has oído el nuevo cántico del color guard? No os hacemos ni caso porque sois un fracaso.
Mis palabras encienden a Brody justo como me imaginaba que pasaría. Aparta el brazo de los hombros de Max y me señala con el dedo.
—No os metáis con nuestro cántico, Hazel. Nos da suerte.
—¿Mala suerte? ¡Hasta la muerte! —Lo imito con una sonrisa exagerada. Sé que estoy tentando demasiado a la suerte, pero no puedo evitarlo.
Li se acerca a mi lado.
—¿Estás bien?
Brody nos dedica una mueca de desprecio.
—Ya quisierais vosotros tener aunque fuera una pizca de nuestro talento. Sois unos fracasados crónicos. El color guard siempre arrastra al resto de la banda y, por lo que he visto, esta temporada no va a ser distinta.
Li retrocede un paso, con los ojos muy abiertos. El fuego dentro de mí se aviva hasta que lo veo todo rojo. Es una recién llegada, aún llena de ilusión y optimismo, y no voy a permitir que Brody ni Max hablen mal del equipo delante de ella.
—Este año, el color guard va a dejar a vuestra sección de percusión a la altura del betún —replico—. Os vais a atragantar con todas las calificaciones máximas que consigamos. Es más, os apuesto a que somos los primeros en ganar un premio a mejor sección esta temporada.
—Pero si el año pasado no conseguisteis ni una sola calificación máxima —grita Brody—. El vinagre te ha debido de freír el cerebro.
Algunos se ríen, lo cual no hace sino avivar mi enfado. No se equivoca…, pero no hay nada como el puro despecho para motivar a alguien.
Madisyn, Addison y Devin, mis compañeros veteranos en el equipo, se colocan a mi otro lado. Veo a más chicas detrás de ellos.
—Hazel, tranquilízate —dice Madisyn—. ¿Qué estás hacie…?
La hago callar con un gesto. Nuestro prestigio está en juego y no pienso aguantar ni un insulto más de la sección de percusión.
—Haz caso a tus amigos —dice Brody con una sonrisa burlona—. No tienes forma de ganar esa apuesta. Percusión va a conseguir un trofeo a mejor sección mucho antes que vosotros.
—Si tan seguro estás, ¿por qué no aceptas la apuesta?
—¿Qué nos jugamos? ¿Más polos?
Me muerdo el carrillo mientras pienso. Se creen muy por encima de nosotros, pero no tienen ni idea de lo difícil que es el color guard . Quiero que se traguen sus palabras. Quiero dejarlos en ridículo delante de toda la banda, igual que están intentando hacer ahora con nosotros.
Y entonces se me ocurre una idea.
—Cuando ganemos, toda la sección de percusión tendrá que aprenderse nuestro espectáculo de competición entero, todas las piezas, y representarlo delante de toda la banda. A ver si seguís igual de chulos cuando os deis con un mástil de metro y medio en la cara.
Brody resopla, pero yo me yergo aún más. Ya me los imagino haciendo el ridículo, y la idea me pone hasta de buen humor.
—Yo que tú no sonreiría todavía —responde Brody, con un brillo malicioso en los ojos—.
Este año, Milord ha asignado a percusión la limpieza de los baños de hombres del estadio al final de la temporada.
Ya nos tocó el año pasado y fue asqueroso.
¿Has visto alguna vez un urinario, Hazel?
¿O has tenido que cambiar una pastilla desinfectante?
Pues prepárate. —Se vuelve hacia su sección y se cruza de brazos—.
Cuando ganemos, el color guard se encargará de la limpieza de los baños. No vais a poder soportarlo.
Varios percusionistas y Devin asienten con energía.
A mi espalda, algunas chicas de mi equipo protestan y fingen arcadas.
A nadie le gusta limpiar a final de temporada, que son los servicios comunitarios que siempre propone Milord, pero a mi equipo nunca le ha tocado nada parecido.
Normalmente solo ayudamos a limpiar el puesto de comida.
Ya no estoy tan segura. Por una vez, Brody tiene razón: no quiero limpiar los urinarios. Pero ya es tarde para dudar o echarse atrás. La única solución es ganar.
Me pongo los brazos en jarras.
—Como no vamos a perder, no me preocupa. Estoy deseando veros tropezar en el campo a final de temporada. Me traeré palomitas.
Brody sonríe con desprecio.
—Hecho. Tú lo has querido. —Mira a su alrededor—. ¿Ya no quedan globos? Mejor; me estaba hartando ya de este juego.
Me da la espalda y se dirige a la línea de banda. En un movimiento del todo irresponsable, busco a Max con la mirada, pero ya se ha dado la vuelta.
Parpadeo y doy unos cuantos pasos atrás. El corazón me late tan rápido que me estoy mareando. ¿De verdad se me acaba de ocurrir a mí esa apuesta?
—Enhorabuena —espeta Madisyn—. Siempre tienes que provocar. Ahora estamos empapadas de vinagre y, encima, vamos a tener que limpiar unos baños asquerosos cuando perdamos.
Sus amigos y ella me miran, molestos, y se marchan hacia el aparcamiento. Hay más chicas del equipo que me están mirando mal.
Li se acerca hasta mí. La melenita corta negra le enmarca la cara redonda, y sus ojos parecen enormes detrás de las gafas rosas.
—No les hagas caso —susurra—. Gracias por defender al equipo. Eres la mejor capitana de la historia.
Se me encoge el corazón.
—Gracias por el apoyo moral. —Le doy un abrazo rápido y empapado—. Nos ves capaces, ¿no?
Li asiente con entusiasmo.
—Pues claro. Se van a enterar.