CAPITULO 27 #2
Sus ojos vuelven a escanearme, pero esta vez no hay diversión ni molestia, simplemente curiosidad. Como si quisiera probarme y ver hasta donde soy capaz de llegar.
—Pero somos los únicos que controlamos el suelo que necesitas pisar —remarqué, inclinándome hacia él.
La luz de las lámparas doradas bailó en mis ojos—.
Puedes buscar a otros. Pero recuerda un detalle: son mis calles.
Y en mis calles, yo decido quién respira y quién se convierte en abono para el asfalto.
Otra vez. Esa mirada en sus ojos. Otra vez ese brillo indescifrable.
Harry Lucchese era un misterio que aún no lograba descifrar aunque por fuera parecía completamente superficial.
—Creí escuchar sobre una nueva organización —mencionó al aire. Alcé una ceja—. ¿ South , quizás?
Incliné la cabeza hacia mi costado derecho, compartimos una mirada y una sonrisa con mi padre pero fui yo quien habló.
— South no controla la ciudad, nosotros sí —zanjé—. South hace lo que nosotros permitimos que haga hasta que simplemente nos cansemos.
El silencio que siguió fue absoluto. Harry tragó saliva.
El poder había cambiado de manos en esa mesa, y todos lo sabían.
Dejé escapar un suspiro de impaciencia.
—Quizás perdimos tiempo al viajar hasta aquí —comenté a mi padre quien asintió siguiéndome el juego—. Si, será mejor retirarnos. Nos gusta hacer negocios con quienes tienen en claro las reglas del juego…
—¿Qué quieren a cambio? —Preguntó Harry por fin.
Debí contener mi sonrisa.
—El cuarenta por ciento de las ganancias netas —solté sin pestañear.
—¡Es un robo! —Dijo golpeando la mesa. Alcé una ceja—. Es mi maldito negocio...
—Es nuestra ciudad —siseé, mis ojos fijos en los suyos—. Nuestro puerto, nuestras leyes, nuestros hombres. Tú solo pones la mercancía; nosotros ponemos la vida. Si no te gusta, Nueva York es muy grande. Suerte llegando a la frontera sin nosotros.
Harry cerró los ojos, derrotado.
—De acuerdo. Tenemos un trato.
Sentí la mirada ardiente de Matthew a mi espalda y la de Levi en mi perfil. Una mezcla de orgullo y peligro que me atravesó y no supe como sentirme. Extendí mi mano para cerrar el acuerdo y la siguiente hora transcurrió entre whisky y estrategias.
El cristal del vaso estaba frío contra mis yemas, pero el líquido quemaba como una promesa de guerra mientras bajaba por mi garganta.
Durante la siguiente hora, solo se hablaba de estrategias y organización.
Escuché a Harry desglosar rutas, horarios y puntos de entrega con precisión, pero mi mente ya iba tres pasos por delante, trazando sus propias líneas sobre el mapa invisible de mi herencia.
Por primera vez, el peso de mi apellido no se sentía como una cadena, sino como una corona.
No era solo el orgullo de haberle ganado la partida a un Don en su propio terreno; era la electricidad que recorría mi columna al ver el reflejo de mi propia ambición en los ojos de mi padre.
Levi no necesitaba decir nada. Su silencio era mi medalla de valor.
La fachada de la universitaria invisible se estaba desmoronando, dejando espacio a algo mucho más oscuro y letal.
Maddox Salvatore no era un disfraz; era el depredador que finalmente había salido de la cueva.
Dos semanas. Catorce días para preparar un tablero donde las piezas eran vidas humanas y el premio eran diamantes bañados en sangre. Era un plazo suicida para cualquiera, pero mientras sentía la mirada de Matthew quemando mi nuca, supe que lo lograríamos.
Teníamos dos semanas por delante para que nuestros hombres se preparen.
Nuestros hombres.
Siento mi corazón palpitar con fuerza, y me recorre un escalofrío de placer al ser consciente de esto: esos hombres no solo morirían por los Salvatore; a partir de esta noche, morirían por mí.
Supe, con una certeza absoluta, a partir de esa noche todo sería diferente. Draghi ya no era solo la organización de mi padre, no era solo una herencia.
Draghi era mío. Yo era Draghi .
Me sentía poderosa. Invencible. ¿Así se sentía el poder? ¿Era esto lo que siempre experimentaba Levi? Intento controlar el caos de emociones que domina mi mente pero se me hace imposible porque me doy cuenta que me gusta. Me gusta el poder y la ambición.
Te gusta porque fuiste criada para esto.
Trago saliva y entonces lo siento.
Bajo la mesa, una mano se posó en mi rodilla izquierda. La palma era áspera, caliente y se movía con una confianza asquerosa. Miré de reojo al tipo frente a mí. Me sonreía por encima de su vaso, creyendo que su posición o la presencia de mi padre lo protegían.
Mis dedos se cerraron alrededor de mi propio vaso de cristal. Mi cuerpo se tensó, convirtiéndose en puro instinto.
Comencé a contar los segundos de forma mental.
No supe si lo hice para calmarme o para prepararme para lo que podría hacer.
Cinco .
La mano subió por mi muslo, apretando la carne, desafiando el límite del vestido.
Cuatro .
Levi y Harry reían de algo trivial.
Tres .
Sus dedos rozaron el borde de la funda de mi arma. El imbécil ni siquiera se dio cuenta de lo que estaba tocando.
Estaba muy segura de que creyó tocar cualquier otra cosa, incluso pensó que era un juguete.
Dos .
Clavé mis ojos en los suyos.
Él me guiñó el ojo, lo que me hizo ver rojo. Literalmente rojo.
Deslicé la mano bajo la seda, liberé el seguro y extraje mi Mossberg.
Uno .
Disparé.