CAPÍTULO 3 #2
La nave descendía suavemente, siguiendo las coordenadas programadas en mi NeuroSynap.
Desde el aire, la base militar Saitama se revela como un coloso campo militar oculto entre las montañas, cualquier observador atento notaría las torretas camufladas, las estaciones de vigilancia y el constante zumbido de los drones que patrullaban el perímetro.
Crucé los brazos mientras contemplaba el paisaje.
La sensación de estar atrapado en algo más grande de lo que podía comprender era abrumadora, pero sabía que no podía mostrar debilidad frente al equipo que lideraría.
Cuando la nave se estabilizó para aterrizar en una plataforma de aterrizaje dedicada, noté el ajetreo de soldados y técnicos.
Un equipo de élite estaba alineado, preparado para recibir las instrucciones.
Reconocí a algunos de ellos: rostros familiares que habían compartido misiones en el pasado, compañeros con los que podía confiar.
Otros eran nuevas incorporaciones, seleccionados especialmente por sus habilidades para esta misión.
Al salir de la nave, una ráfaga de aire fresco golpeó mi rostro, pero el ambiente en la base era tenso, cargado con anticipación.
Caminé hacia el hangar principal, donde nos esperaba la sala de planificación táctica.
Dentro del hangar, la mayor Takahara Aiko revisaba una tableta holográfica, rodeada de informes que parecían flotar con el aire. Al verme, levantó la vista y asintió con aprobación.
—Tanaka, justo a tiempo. Espero que hayas descansado un poco en el viaje, porque esta misión será cualquier cosa menos tranquila.
—Descansar no es exactamente lo que tenía en mente, mayor, pero estoy aquí para lo que venga. ¿Qué tenemos?
Aiko dejó la tableta a un lado y señaló una mesa táctica donde estaban reunidos los miembros del equipo. Me acerqué para analizar quién estaba allí. Reconocí algunos:
· Makoto nuestro experto en explosivos y tecnología, siempre calmado, incluso en el caos.
· Yamazaki una francotiradora precisa como un reloj suizo y con una mirada que podría congelar a cualquiera.
· Kuroda un técnico especializado en sistemas energéticos, conocido por su ingenio bajo presión.
· Dra. Nakamoto una científica con experiencia en física cuántica y biomecánica, seleccionada para analizar cualquier hallazgo del otro lado.
Me presenté con una inclinación leve de cabeza, lo justo para establecer liderazgo sin parecer distante.
—Bien, algunos de ustedes ya me conocen.
Para los que no, soy el capitan Tanaka Rei, su líder para esta operación.
Esta no será una misión ordinaria, y ya deben haber oído rumores sobre los que enfrentamos.
Déjenme confirmarlos: ¡Sí!, perdimos a compañeros muy valientes que dieron su vida para salvar a nuestro país, otros 2 grupos más están desaparecidos en un mundo del que casi no tenemos información, y estamos a punto de ir hacia otra dimensión.
Y no, sabemos exactamente qué hay al otro lado.
Hice una pausa para dejar que las palabras calaran.
—Nuestra mision es simple en teoría. Recolectar toda la información posible sobre el mundo espejo, evitar conflictos a toda costa y regresar antes que se den cuenta de que entramos.
No quiero héroes ni riesgos innecesarios.
Este equipo fue seleccionado por su habilidad y profesionalismo, y espero que eso refleje en cada paso que demos.
Los rostros del equipo permanecieron serios. Nadie estaba aquí por casualidad; sabían lo que se esperaba de ellos.
—Hiroshi, Kaede, Ryo, revisen sus equipos una vez más. No quiero sorpresas. Dra. Nakamoto, asegúrese de que los instrumentos de análisis estén completamente operativos antes de cruzar.
—¡Enterada! —respondió con un tono de voz neutra y sin transmitir emoción alguna.
—¿Entonces es cierto? ¿Ese mundo realmente existe? —Ryo rompió el silencio.
—Sí, es cierto. Esta mañana no reunimos para tratar de descubrir qué es lo que está pasando en aquel lado, tratamos de infiltrarnos para obtener más información, pero solo tuvimos mensajes de que no intentáramos pasar.
Y al parecer usan tecnología obsoleta con más de dos mil años de antigüedad.
No sabemos aún si son una amenaza o no, con tan poca información que obtuvimos.
—Con todo respeto, capitan, ¿qué tan precisa es la información que obtuvieron?
—preguntó Kaede mientras dejaba escapar un leve ¡pop!
al explotar su globo de chicle. Su casco, siempre presente, ocultaba todo excepto su nariz y boca.
La parte superior del casco estaba cargada de una red de sensores y cámaras que parpadeaban ocasionalmente, como si analizaran constantemente el entorno.
Sus ojos permanecían ocultos tras unas gafas oscuras, atravesadas por una delgada línea de luz color que fluctuaba entre azul y blanco, como un tenue rayo láser.
En sus oídos llevaba dos discos metálicos que brillaban con un sutil resplandor; dispositivos que captaban y procesaban todo tipo de frecuencias, desde la más graves hasta las casi imperceptibles.
Dejé escapar un suspiro y giré la silla en dirección a Kaede.
—No tan precisa como me gustaría —admití, golpeando suavemente la pantalla holográfica donde se proyectaban imágenes de mapas incompletos y datos distorsionados—.
Lo que sabemos es mínimo: el mundo al otro lado parece estar limitado tecnológicamente, pero no subestimen lo obsoleto.
Esa misma tecnología, si es lo que sospechamos, podría ser más avanzada en aspectos que no comprendemos aún y la razón más importante es saber qué les paso a nuestros camaradas, rescatarlos y devolverlos a casa.
Kaede dejo de masticar su chicle por un momento, observando los datos en la pantalla con un interés apenas disfrazado de apatía. La luz fluctuante en sus gafas reflejaba los destellos del holograma, mientras una ligera cueva se dibujaba en la comisura de sus labios.
—¿Así que además de averiguar qué demonios está pasando al otro lado, también tenemos que jugar a ser héroes? —dijo, su tono cargado de sarcasmo.
Ryo, siempre más reservado, frunció el ceño. Su mirada se clavó en la proyección, buscando algún patrón en los mapas incompletos.
—¿Cuántos camaradas desaparecieron? —preguntó con voz firme, desviando la atención del sarcasmo de Kaede.
—Cuatro —respondí—. Fueron enviados en una misión de reconocimiento hace unas semanas atrás.
Perdimos contacto con ellos a las zero trecientas horas.
Pero antes de desaparecer, lograron enviar un fragmento de datos.
Eso fue lo que nos llevó a identificar los mapas y la actividad tecnológica del área.
Necesitamos saber si están vivos…. o qué fue lo que ocurrió.
Kaede infló otro globo, lo dejó estallar y cruzó los brazos.
—¿Y si no quieren ser rescatados? —preguntó en tono burlón—. Quizás ya les gusta más ese «lado» del que hablan.
—Kaede, no es momento para bromas —gruñó Ryo, con mirada fulminante. Luego se volvió hacia mí—. Capitán, ¿qué tan peligroso es este lugar? Si perdimos a un equipo completo, algo más estaría ocurriendo allí.
—No podemos determinar aún —dije—. Pero lo que es claro es que una vez entrando a aquel lado, nuestras comunicaciones y equipo estándar dejarán de funcionar. Será un desafío mantener contacto una vez que crucemos.
Kaede chasqueó la lengua, el brillo de su casco parpadeando mientras procesaba la información.
—Entonces, básicamente, nos están enviando a ciegas a un lugar que podría ser un agujero negro de personas y tecnología. Suena divertido.
—Es por eso que ustedes son los elegidos —repliqué, tratando de mantener el tono firme.
Señalé un conjunto de equipos en la mesa a la pantalla—.
Tendrán dispositivos de camuflaje avanzados, sensores mejorados y módulo de comunicación experimental diseñado para atravesar la Nuestra misión es infiltrarnos, localizar cualquier rastro del equipo anterior y recopilar la mayor cantidad de datos posible.
—¿También hay armamento experimental para, pues, usted sabe, probar y testear un poco? —dijo Hiroshi con gran entusiasmo.
La pregunta de Hiroshi rompió momentáneamente la tensión en el ambiente, pero no del todo. Los miembros del equipo intercambiaron miradas que iban desde la curiosidad hasta la cautela. Incluso Kaede, con su actitud despreocupada, parecía interesarse más en lo que había sobre la mesa táctica.
—Sí, Hiroshi —respondí con tono controlado—. Tenemos armamento experimental, pero no está aquí para jugar con ellas. Cada pieza fue diseñada con un propósito específico: enfrentarnos a lo desconocido con la mayor ventaja posible.
Hice un gesto hacia el arsenal desplegado. Brillaba con una mezcla de tecnología futurista y un diseño funcional que parecía salido de un laboratorio militar de élite. Caminé hacia la mesa y señalé uno de los dispositivos.
-Rifles de pulso estático mejorado: diseñado para desactivar cualquier tecnología o máquina desconocida en un radio corto. También funcionan como armas de energía concentrada para combate directo. Útiles en caso de que encontremos sistemas hostiles o entes mecánicos.
-Lanzadores de neblina disruptiva: estos crean una cortina de partículas inteligentes que interfieren con señales electromagnéticas y ocultan nuestra firma térmica. Nos permiten retirarnos si las cosas se complican.
-Trajes de infiltración adaptiva: equipados con tecnología de camuflaje activa, sensores de entorno y sistemas de monitores biométricos. Están diseñados para resistir ambientes externos y disminuir nuestra defectibilidad.
-Drones exploradores gravitacional: útiles para desorientar a cualquier objetivo, creando un campo de gravedad momentánea que reduce la movilidad y confunde a los enemigos.
Hiroshi se frotó las manos con entusiasmo mientras inspeccionaba uno de los drones.
—Esto es hermoso, capitán. No puedo esperar a usarlo.
Kaede, por su parte, recogió una de las cuchillas mono moleculares y la giró entre sus dedos con precisión.