Todos nuestros silencios CUERPO
56%

CUERPO

CUERPO

La fiesta (el accidente)

La fiesta.

Sí, bebí más de la cuenta.

Sí, actué como un idiota.

Sí, me subí al coche sabiendo que no debería.

Sí, perdí el control.

Sí, Vanessa murió.

Sí, fue mi culpa.

Sí, yo también podría haber muerto.

Lo sé, lo sabes, lo sabemos, lo saben.

Así que, en lugar de gastar tinta con lo evidente, déjame utilizarla para lo que probablemente desconoces.

Si bebí más de la cuenta fue para intentar olvidar tus palabras y enterrar mi dolor porque ya no lo aguantaba más.

Si actué como un idiota fue porque, por mucho daño que me infligieras, seguía necesitándote cerca.

Si me subí al coche fue para que vinieras detrás de mí y, cuando me alejara conduciendo, sintieras lo que yo sentía cada vez que te daba por huir y dejarme solo.

Si perdí el control fue por el alcohol, pero también porque no podía dejar de pensar en lo mucho que echaba de menos lo que ni siquiera había tenido. En ese sentido, y como tú siempre me recordabas, sí que fui imprudente.

Si Vanessa murió fue exclusivamente por mi culpa; porque sí, cuando actúo no pienso en las consecuencias.

Pero si yo no morí, fue por ti.

Porque pese a todo, no podía soportar la idea de morirme y no haber solucionado lo que fuera que había pasado entre los dos.

No existía un universo en el que tú y yo, nuestra historia, terminara contigo gritando y conmigo rehuyendo tu mirada.

Me negaba a desaparecer y, con ello, hacernos desaparecer también a nosotros.

Por eso, conseguí sobreponerme al horror y a la muerte y al mareo que, durante varios minutos, me nubló la vista hasta el punto de no ver nada más que la sangre de mi alrededor.

Por ti.

Para volver a ti.

Y decirte:

Que no me importaban las dudas ni los miedos ni lo que fuera que me hubieras dicho porque mientras tú quisieras, mientras me quisieras a tu lado , seguiría aquí.

Y jurarte:

Que me conformaría con lo que me ofrecías, por mucho que para mí no fuera suficiente.

Y asegurarte:

Que no me perderías, nunca, jamás, y que si lo decía era porque realmente lo pensaba (con todas sus consecuencias) y no solo porque lo sentía.

Si todavía no te lo crees, contéstame a esta pregunta: ¿qué idiota se pasaría años escribiéndote cartas sin recibir una sola respuesta?

Te contesto: un idiota que está terrible y profundamente enamorado de ti.