Todos duermen 45
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Por la noche, entro en el despacho de papá para buscar otro libro de Joseph Roth.

Al momento noto un golpe frío en la nuca, como cuando cae una última gota de agua de la ducha.

Algo está mal. Me quedo parada en medio de la habitación, la recorro con los ojos hasta detenerme en el escritorio.

Veo la pluma estilográfica en el lado izquierdo de la escribanía, como si la hubiera usado un zurdo.

Mamá era zurda, pero nunca usaba estilográficas porque se ensuciaba el canto de la mano al pasarla por encima de la tinta fresca.

Me acerco al escritorio con paso decidido y devuelvo la pluma estilográfica a su lugar. A la derecha, paralela al vade verde.

Salgo caminando hacia atrás de la habitación, como si temiera o esperase que una mano invisible volviera a mover el objeto. La cabeza se me está enredando.

Pluma estilográfica.

Estilográfica. Curiosa palabra.

Entro en mi estudio. Aunque siento que arrastro una estela de aire frío a mi espalda, no me vuelvo, me dirijo al atril, paso las páginas del diccionario. ¿Qué significa «estilográfico»?

El diccionario no se moja, se remite a la etimología, una de esas ciencias perezosas que explican cosas a posteriori, solo para decir que proviene del latín stilus: «punzón para escribir», y del griego γραφικός: -graphikós: «relativo a la escritura».

No, no, no.

Mal, mal, mal.

El diccionario es tibio, cobardica, no me ayuda.

Tendría que decir que son plumas con un depósito de tinta en su interior, por lo que no hay que mojar el plumín en un tintero.

Estilográfica.

Estilo gráfica.

Es ti lo grá fi ca.

Estilo.

Gráfica.

Diferentes estilos gráficos.

Tiene un estilo muy gráfico.

¿Qué tiene eso que ver con una pluma estilográfica?

Basta de divagaciones.

Las palabras hay que pensarlas lo justo. Si hurgas mucho en ellas, se desmoronan como figuritas de arena húmeda. Y con ellas la realidad, a la que las une solo la frágil voluntad humana, el deseo de nombrar.

Estilográfica.

No debo despistarme con la palabra. Se trata de otra cosa.

Mamá no escribía con estilográfica. Los zurdos odian las estilográficas.

Los cuadros torcidos en el pasillo. ¿Hacia dónde apuntaban los marcos?

Cierro los ojos y recuerdo cómo los moví para recolocarlos.

Tuve que bajar el lado derecho, es decir, que apuntaban hacia la puerta del despacho de papá.

Querían guiarme hasta esta pluma. Pero la pluma no es el objetivo.

Es otra pista. Una pluma estilográfica colocada como si alguien hubiera escrito con la mano izquierda. Como si la hubiera usado mamá.

No entiendo. No entiendo nada.

Regreso al despacho. Desde la puerta observo que la pluma sigue en su lugar, en su posición.

No me atrevo a entrar, a coger el libro que había ido a buscar. Cierro la puerta y echo la llave.