Audio de voz
Hija. Hija, que no te llamo para molestarte, que sé que estás ahí con tus cosas.
Que me ha llamado la tía Charo, que se ha enterado por Sonia, y me ha dicho que si tú estás bien, y yo le he dicho que tú estás estupendamente, que estás en un hotel de cinco estrellas, ¿eh?
, y que no me pregunte más. Porque una cosa es preocuparse y otra es lo de Charo.
Bueno. Y luego que ha venido tu padre con el vestido, que lo ha bajado de la puerta y lo ha puesto en el cuarto de la plancha, que dice que ahí no molesta.
Yo le he dicho que no lo toque más, que se va a arrugar, y él me ha dicho que ya estaba arrugado de estar colgado.
Que no sé qué quiere decir con eso. Yo lo he vuelto a colgar.
Y come, ¿eh? Que tú cuando estás nerviosa no comes y luego se te nota en la cara. Si hay bufé, coge de todo, que ya lo has pagado.
Ah, y que ha llamado él. A casa, al fijo. Yo no se lo he cogido, que estaba con la tele, y luego lo he pensado y he dicho «pues mejor». No sé si te lo tengo que decir o no. Te lo digo.
[pausa 6 s]
Bueno, hija. Que no te llamo para molestarte.
Que estamos aquí.