Todo aquello que soñamos ser Capítulo 44 #2
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Capítulo 44 #2

—No me lo merezco —prosigue la influencer —.

Mi anterior libro ni siquiera lo escribí yo, aunque no creo que eso sorprenda a nadie.

Solo estoy en este concurso porque soy incapaz de aceptar la realidad: ya no importo.

Y, si ya no importo, ya no genero. —Se encoge de hombros—.

Me lo habéis dejado muy claro en redes. Primero con Candy y Kyle.

—Ambos se tensan—. Luego con Kyle y Gala.

Sin mover un dedo, han conseguido despertar más en vosotros que yo con horas de preparación de contenido, de maquillarme hasta ocultar cada arruga, de editar hasta pasada la madrugada…

Queréis naturalidad y ahora mismo, creo que ya no sé qué significa eso, no para mí.

Rebecca vuelve a fijarse en mí. Muevo los labios para articular las palabras «¿Qué haces?

». En realidad, no necesito respuesta. Lo tensa que se ponía cuando hablábamos de los seguidores, lo desesperada que estaba por poner el foco en ella y desestimar a los demás…

La verdad ha estado siempre delante de nuestras narices.

—Durante mi estancia en el retiro he conocido a escritores que de verdad se merecen este premio —continúa—.

Mi momento de brillar pasó hace mucho y he tenido todo un mes para darme cuenta de ello.

He hecho cosas de las que me arrepiento, porque si los comentarios que ha recibido Gala son parecidos a los que me han llegado durante estas semanas…

—Cierra los ojos unos segundos y espira—.

En fin, la vida es así. No puedo vivir eternamente a la sombra de mi hermana.

Quizá termine encontrando mi auténtico camino en algún momento pero, por ahora, hay otras personas que sí lo tienen muy claro.

Naisha tira del brazo de Rebecca, pero ella se zafa de su agarre. Mike, quien sigue sin dar crédito, le pide que corte el directo. Sin embargo, Rebecca se hace con el móvil antes de que eso ocurra.

—Quiero que sepáis que nadie ha enchufado a Gala en el concurso, fui yo la que filtró esa información falsa. Ella está aquí por sus méritos. —Me sonríe con sinceridad—. Y muy pronto os daréis cuenta, porque quiero ceder mi premio a dos grandes escritores: Gala Hughes y Kyle Walker.

Mike le quita el teléfono de las manos y termina el directo. Está hecho una furia.

—¡Eso no es lo que acordamos! —le espeta a Rebecca.

—Olvídate de eso, ya no quiero tener nada que ver.

—A ver que me aclare, ¿qué está pasando? —intervengo.

—¡Nada! —exclama el editor.

—La editorial contactó conmigo para publicar mi siguiente libro, pero para conseguir enganchar a la gente decidimos hacerlo a través de un concurso —explica Rebecca—.

Sé que te acusé de estar enchufada, como también insistí para que Candy subiera ese poema que sabía que tenía erratas o alboroté las redes con mil dramas estúpidos.

—Entorna la mirada, con sus pestañas larguísimas cayendo sobre los pómulos—. Lo siento.

Me pongo en pie, todavía intentando asimilar todo lo que está diciendo.

—¿Me acusaste sabiendo que tú eras la verdadera enchufada?

Su silencio habla por ella, aunque, por mucho que me pese, su arrepentimiento parece genuino.

Todo lo genuino que puede ser para Rebecca Johnson, claro.

No sé si estoy más enfadada o sorprendida.

Lo que sí sé es que Frank no cabe en sí de la furia.

Se mete entre nosotras y empieza a soltar todo tipo de insultos, por lo que Naisha se ve obligada a separarlos.

—¿Entonces ya sabías que te iban a escoger a ti? —pregunta Dennis.

Antes de escuchar la respuesta, me giro hacia Naisha, una persona a la que considero una amiga.

—¿ Tú lo sabías?

Ella duda, pero termina asintiendo. Me paso una mano por el cabello, angustiada. Hay demasiados pensamientos cruzando mi mente, todos tratando de hacerse eco a través de la tempestad. A mi lado, Kyle ha empalidecido y no se atreve a pronunciar palabra.

—Lo supe después de que subiera tu vídeo borracha —susurra avergonzada—. Debería haber hecho algo, yo… Lo siento, no sé ni qué decir. Tenía la posibilidad de que me hicieran un contrato indefinido al acabar el verano y necesitaba de veras este trabajo. No lo justifica, lo sé, pero…

Apoyo una mano en su brazo. A pesar de todo, Naisha siempre ha estado ahí para defenderme.

—Está bien, lo entiendo.

O puedo llegar a entenderlo. Sus ojos marrones están llenos de duda. Me veo reflejada en ellos, esa Gala asustada contra la que lucho cada día. Supongo que todos estamos perdidos, de eso se trata la vida. Incluso la misma Rebecca, la persona que supuestamente lo tiene todo, lo está.

—¿Qué va a pasar entonces? —interrumpe Candy—. Porque yo sí que creo que deberían ganar Gala y Kyle.

—¡Sí, hombre! —replica Frank.

—Yo también lo creo. —Maude alza la mano.

—¡Y yo! —se une Tom—. Lo siento por dudar de ti, Gala.

—Bueno, si no voy a ganar yo, supongo que no me importa que lo hagáis vosotros. Os lo merecéis después de todo el curro —coincide Dennis.

Veo cómo Kyle se sonroja ligeramente y se lo agradece. Yo tan solo puedo contemplarlos con asombro.

—Ni de broma, teníamos un acuerdo —dice Mike.

—Ahora todo el mundo sabe que Rebecca les ha cedido el premio —contesta Naisha—. Si sale a la luz ese acuerdo y aún encima no publicamos a Gala y Kyle se va a liar una buena.

Doy un paso al frente, porque si gano, no quiero que sea así.

—Naisha, ¿tú has leído los manuscritos? —Asiente—. Si no hubiera sido por Rebecca, ¿tendríamos posibilidades de ganar?

Mike se masajea el puente de la nariz. La cabeza me da vueltas, mareada con tanta información. Cuando Kyle me toma de la mano vuelve a convertirse en mi ancla. Él es real, no se va a ir. Yo no me voy a ir .

—Sí —responde la becaria.

—¡Eso da igual! —interviene Mike, pero Rebecca se le adelanta.

—Mirad. —La influencer les enseña su móvil a los dos empleados de la editorial—. No podéis parar esto.

Los ojos del editor escanean la pantalla con atención. Tras unos minutos de silencio, suelta:

—Lo ha visto todo el mundo.

Arrugo la frente, confusa. Rebecca me muestra el aparato, donde tiene abierto Twitter. Hay un montón de comentarios que hablan de lo fuerte que es la situación y hay otros tantos que nos apoyan a Kyle y a mí.

«Yo siempre supe que Gala no mentía».

«Gala y Kyle son LA pareja del retiro, no acepto discusión».

«Gala nos ha dado los mejores momentos del retiro y os cebasteis con ella».

«Que Rebecca les haya dado el premio dice mucho. Gala y Kyle se lo merecen de verdad».

«Necesito que publiquen a Gala y Kyle sí o sí».

—¿Qué…? —Intento encontrar las palabras adecuadas—. ¿Qué quiere decir esto?

—Les gustamos —dice Kyle entre sorprendido y entusiasmado.

Mike y Naisha intercambian una mirada.

—Supongo que esto significa que sois los ganadores del concurso —anuncia Mike y casi puedo ver el símbolo de la libra en sus ojos.

Todo son sonrisas, gritos de emoción, saltos.

Nos enredamos en abrazos para celebrarlo.

Giro y giro y giro. Dennis me sube por los aires.

Candy no para de repetirme que lo hemos conseguido.

Maude me susurra al oído que siempre ha sido nuestro momento.

Sigo dando vueltas. Kyle brilla con tanta intensidad que me deslumbra.

Lo beso por toda la cara. Veo destellos aquí y allí sin ser plenamente consciente de lo que está pasando.

Porque está pasando.

Hemos ganado.