Todo aquello que soñamos ser Capítulo 18 #3
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Capítulo 18 #3

Suspira con alivio, pero yo no puedo hacer lo mismo.

No era Kyle de quien hablaba, sino de Naisha.

Me reconforta que lo que sea que pasara entre Kyle y yo ayer aún sea un secreto y, al mismo tiempo…

Al mismo tiempo, ¿qué, idiota? Lo de ayer fue un error y punto.

Creerme con derecho a más es cruzar unos límites muy peligrosos.

—Naisha es muy guapa —suelto, y no es solo para seguirle el rollo, sino porque es verdad.

Apenas me percato de cómo en ese instante Rebecca sale del agua y nos dedica una mirada curiosa. Miro hacia otro lado. Hacia Kyle, porque no tengo remedio.

—Lo es —coincide Candy—. ¿Te vas a lanzar?

Toso, incómoda. Si supiera que ayer estuve a punto de lanzarme con otra persona diferente. Miro a Maude en busca de ayuda, pero ella está tan callada y pensativa como siempre.

—No creo que sea lo correcto. —Porque decir «no es a ella a quien de verdad deseo» sería demasiado.

Candy hace una mueca, aunque no vuelve a hablar del tema.

Poco tiempo después, el sol empieza a ponerse y el claro se inunda de tonos cálidos.

Las aguas cristalinas reflejan el fulgor de los rayos anaranjados como si se tratase de un diamante.

Kyle sacude la cabeza y miles de gotitas resbalan por sus hombros.

Mis ojos vuelan por su rostro todavía mojado, cuyas mejillas se tornan rojas al reparar en mí.

Se me acelera el corazón como si estuviese en el instituto y mi crush de por aquel entonces me mirase más de un segundo.

Nos sentamos en corro. Kyle se coloca a mi izquierda y Naisha a mi derecha. Es esta última quien ofrece un poco de vino y pronto estamos contando anécdotas estúpidas y riendo como chiquillos. De repente, la influencer da una palmada y atrae todas nuestras miradas.

—¿Y si jugamos a verdad o atrevimiento?

Pongo los ojos en blanco. Corrijo: ahora sí que siento como si volviera a estar en el instituto.

—No tenemos quince años —protesto, pero nadie me hace caso.

—Será divertido —insiste Rebecca—. Candy, tú empiezas. ¿Verdad o atrevimiento?

Le pido a Naisha que me pase el vino, porque definitivamente lo voy a necesitar.

Ella me lo da, no sin antes advertirme de que tenga cuidado.

Sé que en esta ocasión lo dice a broma, porque sonríe ampliamente.

Mis ojos se detienen demasiado en sus labios.

Y, joder, son bonitos, pero no son cómo los de Kyle.

No claman mi nombre con la misma fuerza.

Cuando asciendo a su mirada creo distinguir en ella un brillo de diversión.

—Verdad —dice Candy.

—Mm… —Rebecca medita su pregunta—. ¿Te atrae alguien de entre estas personas?

—Esto es ridículo —me vuelvo a quejar, otra vez sin resultado alguno.

Candy baja la mirada y juguetea con los dedos.

—Sí —responde con un hilo de voz.

Oigo a Tom soltar un «uh» sugerente y a Kyle chasquear la lengua, molesto.

—¡Me toca! —Candy recupera la energía, deseosa de mover el foco de atención hacia otra persona—. Gala, ¿verdad o atrevimiento?

—¿En serio? —bufo, a lo que asiente muy decidida.

Supongo que una prueba será mucho más sencilla que una verdad.

—Atrevimiento.

—Mm… —Se da golpecitos en la barbilla con el índice—. Te reto a… ¡tirarte de cabeza al lago!

—Menuda mierda de reto —interviene Rebecca haciendo un mohín—. Gala, querida, te reto a besar a la persona que más te atraiga de aquí.

No tendría por qué hacerlo. De hecho, preferiría tirarme al lago sin pensar.

Trago saliva, incapaz de moverme. Puede que sean mis sentidos embotados por el alcohol o el hecho de que todos los presentes me observan a la espera.

No se escucha ni un solo ruido en el mundo más que el latido de mi corazón.

¿Y si este es el momento perfecto para pasar página?

Ser amigos, incluso me conformo con conocidos, y no cruzar jamás ese límite.

Demostrarme a mí misma que Kyle no tiene la importancia que mis pulsaciones aceleradas quieren darle.

Que no me vuelve loca cuando se muerde el labio, expectante.

Que no me imagino su boca sobre la mía, su lengua enredada en mi lengua.

—No hace falta que… —comienza a decir el susodicho.

—No seas aguafiestas —replica Rebecca—. Anda, Gala, es un piquito de nada.

Candy sacude la cabeza ligeramente.

—Si no quieres… —musita.

Solo pienso en que no puedo besar a Kyle.

No puedo hacerlo delante de toda esta gente que no tiene ni idea de nuestra historia.

No puedo hacerlo delante de Candy, que acaba de admitir que le atrae alguien, probablemente Kyle.

Pero, sobre todo, no puedo hacerlo, porque eso significaría admitir que siempre he anhelado algo más y que nunca lo seremos.

Cierro los párpados tan solo unos segundos.

Cuando los vuelvo a abrir siento que la Tierra ha dejado de girar.

Echo un vistazo rápido a Kyle, el cual tiene una expresión impertérrita.

Me giro hacia mi derecha, donde Naisha aguarda con una mirada curiosa.

Huele un poco a alcohol, pero su pelo todavía desprende ese aroma frutal tan embriagador.

No es Kyle, claro que no. Pero me pareció guapísima desde el primer instante en que la vi.

Así que la beso delante de todo el mundo. Delante de Kyle.