Capítulo 12 #2
Quiso ayudarme y la aparté como hago con todo el mundo. Podría haber mirado hacia otro lado, incluso compartir las imágenes del suceso como hizo Rebecca, pero no lo hizo. Candy no es así. Intento regalarle mi mejor sonrisa, creo que se la debo. Sin embargo, parece que la chica tiene otros planes.
—Oye, Gala, quería decirte una cosa antes de que…
—¡Buenos días! —una voz se hace eco por toda la casa—. ¡Ya podéis estar todos despiertos y formando filas!
Reconozco a quién pertenece esa voz antes de que se asome por la puerta de la estancia: Naisha. Sin embargo, hoy no es sábado, el día en el que se supondría que vendría para comprobar que no nos hemos matado y eso. Frunzo el ceño.
—¿Qué haces aquí? —pregunto.
Me apunta con el dedo y cara de pocos amigos.
—Tú, bonita, tú eres la razón.
No jodas . ¿De verdad me he vuelto tan viral?
—Vamos a tener unas palabritas. —Se vuelve hacia la pelirroja—. Candy, ¿les puedes decir al resto que me esperen en el jardín trasero?
La susodicha asiente. Naisha me indica que la siga hacia la entrada de la casa.
Compruebo que no hay nadie en la planta baja o, si lo hay, no hace acto de presencia.
Una vez fuera, me recibe un ligero viento.
Naisha se cruza de brazos y me observa. Si no fuera porque tiene cara de pocos amigos, diría que está guapísima.
Bueno, para qué engañarnos, así también está guapísima.
Pero no tan guapa como Kyle anoche, con el ámbar de sus ojos y los lunares como estrellas .
Entierro esos pensamientos también. A estas alturas, hay todo un cementerio de emociones dentro de mí.
—¿Qué te piensas que es esto? —espeta al fin, a lo que yo arqueo las cejas—.
El retiro, Gala. —Expulsa todo el aire por la nariz de forma sonora—.
Esto no son unas vacaciones pagadas. Has venido aquí a trabajar .
Yo he venido a trabajar y no puedo permitirme que unos niñatos me hagan quedar mal—.
Naisha coge el móvil del bolsillo de sus shorts , por lo que deduzco que me va a enseñar las consecuencias de mi numerito.
Parece que sí me he hecho tan viral—. Primero me llama Kyle a punto de infartar porque has desaparecido, ¿y ahora esto?
Me enseña su teléfono, donde veo una historia de Instagram de un usuario llamado @ beckyjohnson .
Rebecca, o Belcebú, como yo prefiero llamarla.
Se me cae el mundo a los pies al ver las imágenes en cuestión.
Es incluso más patético de lo que recordaba, ni siquiera me reconozco.
Lo ha visto todo mi pueblo. Mi padre y mi madre.
Joder, mi madre. Si su mensaje ha sido así, no quiero imaginarme hablar por teléfono.
Casi puedo oír su voz: «No sé qué vida te espera, Gala, eres incapaz de sentar la cabeza».
Se me estruja el corazón y vuelve ese aguacero que amenaza con destruir mis cimientos.
Tal vez debería permitirle salir, inundarlo todo para que las plantas nazcan y me convierta en una nueva yo, una versión mejorada.
—Lo siento —murmuro con un hilo de voz. Es lo único que puedo decir—. Si queréis echarme, lo entenderé.
—¿Echarte? Ni de coña. Somos trending topic desde hace horas. El hashtag del retiro está que arde y nos han subido los seguidores en todas las redes sociales.
Entreabro los labios. Pensaba que todo esto era para echarme la bronca.
—No te equivoques —continúa Naisha—. Lo que hiciste fue un gran error y espero que no se repita, pero…
—Toma aire—. Pero funcionó. Incluso la mala publicidad es publicidad.
Eso sí, no todo es bueno. Nos han llovido las críticas y por muy cómica que sea la situación no nos podemos permitir que empañe la imagen de la editorial. ¿Entendido?
Asiento cohibida. Naisha parece relajarse entonces. Se guarda el móvil en el bolsillo y me mira a los ojos, todavía con la sombra de la seriedad en su rostro.
—Me caes bien, Gala. —Algo dentro de mí ruge de emoción y recuerdo el consejo de mi primo.
Tengo que apoyarme en los demás, quizá Naisha sea una buena forma de hacerlo.
Al menos, es una de las pocas personas de este lugar que parece soportarme—.
No hagas que me arrepienta de confiar en ti. Será mejor que volvamos con los demás.
Nos dirigimos a la parte trasera de la casa, donde mis compañeros aguardan con aparente nerviosismo.
Percibo la mirada curiosa de Kyle. Le dedico apenas unos segundos, pues de no ser así me flaquearían las piernas.
Me siento al lado de Maude, quien sonríe levemente.
Espero que mis actos de anoche no hayan empañado lo que empezaba a construirse entre nosotras.
—Vamos al grano —anuncia Naisha colocándose frente a todos nosotros—. Creo que a ninguno de vosotros se os ha pasado por alto nuestro pequeño momento de fama.
Frank suelta un bufido.
—Ya se ve para lo que vienen algunos… —comenta por lo bajo.
Naisha lo ignora.