Capítulo 3 #2
—Acabamos de ayudar a Naisha a ordenar la compra.
Se ha ido hace nada y nos ha dicho que deberíamos empezar a usar nuestras redes sociales para darnos a conocer —contesto.
Es una verdad a medias, lo cual no me convierte en un mentiroso.
No del todo—. Y sí, este lugar es fantástico.
Justo lo que necesitamos. ¿Ya te has instalado o necesitas que te eche una mano?
Juraría escuchar un carraspeo por parte de Gala. Opto por ignorarlo.
—¡Oh! ¡Gracias! No hace falta, pero eres muy amable.
Ya nos hemos apañado nosotras. —Señala a la otra chica con la cabeza.
Su cara de pocos amigos lo dice todo—. Somos compañeras de habitación.
O compis de cuarto, como prefieras llamarlo.
¿No es genial? ¡Estoy superentusiasmada! ¡Necesito empezar a escribir ya!
Me reiría si no fuera porque me niego a bajar la guardia.
Creo que no hay personas en esta casa que se parezcan menos.
Es más, me atrevería a decir que no existen en el mundo personas más dispares que ellas.
Son como el día y la noche, la luna y el sol.
Si Gala ha cambiado tan poco como en el exterior, apuesto a que convivir con Candy no ha sido precisamente idea suya.
Ha sido una chica solitaria durante toda su vida.
Su paz siempre ha estado por encima de cualquier otra cosa, y Candy no parece la típica a la que se le gasta la energía tan rápido. Les deseo suerte, más a una que a otra.
—Y apuesto a que vosotros también —prosigue, en vista de que ninguno ha dicho nada al respecto.
Que Gala esté tan cerca me pone los pelos de punta y me nubla la mente de tal manera que da la sensación de que no me conectan ni dos neuronas.
Esto no debería ser así. Nunca debería haber sido así.
No después de tantos años, al menos—. ¿Verdad?
Gala se limita a asentir con la cabeza.
—¿Ya sabes lo que vas a escribir? —pregunto con interés, a lo que ella asiente. No me apetece hablar de mí mismo. Puede que lo haga, siempre y cuando estemos Candy y yo a solas.
—Un poemario —responde orgullosa.
Si dijera que me sorprende estaría mintiendo.
Con ese vestido de flores y esa luz en su mirada, lo que me extrañaría sería que escribiera novelas de terror.
Un poco pretencioso pensar eso por mi parte, pero mi intuición no me falla.
Gala se muerde el labio mientras la escucha hablar con atención, cualquiera diría que se está aguantando una risa irónica.
— Guau , pues qué interesante. Te pega. —Le sonrío, justo como ella no para de hacer. Ignoro que Gala sigue conteniendo la risa—. No es que me suela guiar por los estereotipos, pero…
Candy le quita importancia con un gesto.
—Suelen decírmelo bastante, no te preocupes. ¿Y tú? No, espera, déjame adivinar. Mm… Si nos basamos en los estereotipos, diría que escribes ciencia ficción o algo así. ¡Oh, no! ¡Ya sé! ¡Romántica! No, no… Un segundo… ¡Novela histórica! ¡Autobiografías!
Trago saliva y, aunque sé que merece una contestación genuina por mi parte, no puedo dársela estando Gala presente.
No quiero serle sincero, me niego a remover el pasado.
Pero la escritura estuvo ahí, está y estará.
Nunca he dejado de hacer lo mismo, siempre he seguido un camino.
Sin desvíos, con mi mano entrelazada junto a otra.
Aprovecho que la chica ha mencionado más de un género para soltar una carcajada fingida.
Porque no ha acertado con ninguno, porque la fantasía siempre ha sido mi billete de ida y no hay otro destino que prefiera más que el que forma parte de otro mundo.
—No, no y no. —Candy chasquea la lengua—. Pero no ibas muy desencaminada. De todas formas, me estoy descubriendo a mí mismo en otros estilos. Últimamente me interesa mucho la novela policiaca, aunque también me he planteado probar con la histórica, así que punto para ti.
Ahora sí que soy un mentiroso de manual. Enhorabuena, Kyle, disfruta de tu nueva nariz gigante.
Noto cómo Gala frunce el ceño sin disimulo.
Todo su cuerpo se tensa y, mientras me observa de nuevo como si fuera un completo desconocido para ella, me apunto un tanto por haberla descolocado.
Candy no tarda mucho en dejarnos continuar con esta guerra de miradas sin precedentes para irse a preguntarle a los demás acerca de sus proyectos.
Ni siquiera puedo prestar atención a lo último que nos dice.
Ojalá lo hubiera hecho, quizá así podría haberle suplicado que se quedara con nosotros.
Conmigo. No creo que pueda seguir enfrentándome a esto solo.
—¿Has dejado de escribir fantasía? —inquiere sin preámbulos.
Sin duda no puedo enfrentarme a esto solo.
—¿Qué más da?
Gala chasquea la lengua.
—Me resulta extraño, eso es todo.
—¿Por qué? —Alzo una ceja.
—Porque es tu pasión, o al menos lo era —se corrige—. Es como si no te conociera —musita, dando a entender que no quería decirlo en voz alta.
—Es que no me conoces —suelto.
El corazón me da un vuelco al decirlo. El rencor habla por mí y deja cicatrices allí por donde pasa. Para mi sorpresa, Gala alza el mentón con dignidad y me encara como solo ella sabe hacerlo.
—No te recordaba tan imbécil, Kyle Walker.
Dejo escapar una risa irónica y le sonrío de la misma manera.
—Métete en tus asuntos, Gala Hughes.
—Tranquilo, no pienso molestarte más.
Gala se da la vuelta para alejarse de mí, dejándome con la palabra en la boca.
Me masajeo las sienes con tal de calmarme.
Sí, soy un imbécil. Así me siento y así lo reconozco.
Pero esto es lo mejor para ambos, ¿verdad?
Sí. Sí que lo es. No podemos retroceder en el tiempo y hacer como si nada.
Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.
El desastre sería inevitable, mucho peor que el que ya nos destrozó en el pasado.
Ya fuimos capaces de arrasar con todo a nuestro paso reduciendo a cenizas lo bueno que habíamos construido.
No quiero ni imaginar lo que podría pasar si volvemos a hacerlo.
La calma fingida sería tan solo una guerra encubierta. Y ya basta de tanta sangre.