Tocables Intocables (The Ruins 2) CAPÍTULO 37 CON EL CULO AL AIRE
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CAPÍTULO 37 CON EL CULO AL AIRE

CON EL CULO AL AIRE

Nick

Hoy he quedado con Ryder para tomar una cerveza en un bar a las afueras del pueblo.

Por fin ha vuelto. Hacía demasiado tiempo que no compartíamos una conversación de verdad y, aunque los dos hemos seguido hablando por teléfono de vez en cuando, no es lo mismo.

Hay cosas que solo pueden decirse cuando tienes a la otra persona delante, cuando puedes verle la cara.

Echo de menos eso. Echo de menos a mi mejor amigo.

En cuanto llego, Ryder ya está sentado en una mesa de la terraza con una cerveza delante.

Levanta la mano para saludarme y no puedo evitar sonreír.

Tiene mejor cara. Muchísimo mejor. No sé si es la terapia, si es California o si simplemente es Ava, pero parece más radiante que nunca.

Me alegro por él de una forma que casi me duele, porque verlo feliz me recuerda inevitablemente a la única persona capaz de hacerme sentir a mí exactamente igual.

—¿Qué tal esa resaca, Stone? —pregunta palmeándome el hombro, haciendo alusión a la fiesta de anoche en The Ruins. No estuvo mal. Pillé un buen ciego, estuvimos mis amigos y yo juntos después de mucho tiempo, y volví a ver la Kassandra de siempre. Esa fue mi parte favorita.

Ha vuelto. Y espero que sea para quedarse. Y espero que… joder, espero que no me haya olvidado. Aunque sería mejor que sí, ¿verdad?

—He tenido ciegos peores. Carter, sin embargo, seguro que acabó la noche en la cuneta de alguna calle.

—Tengo que darte las gracias por una cosa.

—¿Por qué? ¿Por haber decidido honrarte con mi maravillosa presencia en un sitio tan selecto como este? —digo y Ryder resopla una risa mientras niega despacio con la cabeza.

—No. Por otra cosa.

—Pues me dejas intrigado.

Da un trago a la cerveza sin apartar los ojos de mí y termina sonriendo de esa manera tan suya, esa que siempre anuncia que está a punto de tocarme las narices.

—Por no haber intentado tontear con Ava en la fiesta de The Ruins solo para provocarme y burlarte de mí, porque era exactamente para lo que iba preparado. Se agradece el detalle —Frunzo el ceño con absoluta naturalidad.

—¿Qué dices? Había muchas chicas en esa fiesta. Estaba distraído con tanta belleza —Ryder se limita a observarme unos segundos, disfrutando descaradamente de verme hacer el ridículo.

—Sí. Había muchas chicas. Pero tú no despegaste los ojos de Kassy en toda la noche.

Casi me atraganto con la cerveza. Toso un par de veces antes de dejar la botella sobre la mesa y lo miro como si acabara de decir la mayor estupidez del planeta.

—No sé de qué demonios hablas.

—Nick...

—¿Qué?

—La mirabas todo el rato.

—Bueno... está buena. Tampoco es un crimen mirar —me encojo de hombros intentando aparentar una tranquilidad que hace aguas por todas partes.

—¿Solo está buena? —pregunta Ryder ladeando la cabeza.

—Y es muy guapa.

—¿Solo eso? ¿No decías que no la soportabas? —intenta meter más los dedos en la llaga. Empiezo a perder la paciencia y hago un gesto con la mano para que deje de marear la perdiz.

—¿Qué quieres que te diga? Una chica guapa es una chica guapa. Ve al grano de una vez —inquiero. Él tarda unos segundos en responder, saboreando el momento antes de soltar la siguiente bomba.

—Entonces supongo que no te importará que Justin quiera intentar ligársela.

—¿Cómo? —levanto la cabeza de golpe y me tenso.

—Lo que oyes.

—¡Cómo a ese cabrón se le ocurra acercarse a mi...!

Las palabras se me quedan clavadas en la garganta antes de terminar la frase.

Aprieto los labios con fuerza, consciente de que acabo de meter la pata hasta el fondo.

Cuando vuelvo a mirar a Ryder, me lo encuentro descojonándose de mí, apoyado sobre la mesa mientras niega con la cabeza como si acabara de confirmar una teoría que llevaba demasiado tiempo intentando demostrar.

—Eres un hijo de puta —le acuso.

—Puede —dice sin dejar de reírse.

Su risa va apagándose poco a poco hasta desaparecer por completo. Entonces deja la cerveza sobre la mesa y, de repente, todo cambia. La sonrisa desaparece de su cara y el ambiente se vuelve tan serio que noto un nudo formándose en el estómago antes incluso de que abra la boca.

—Ahora, hablando en serio... lo sé todo.

—¿Todo el qué? —lo miro sin comprender. Ryder sostiene mi mirada durante unos segundos que se me hacen eternos.

—Todo significa todo, Nick.

—No sé de qué demonios estás hablando —frunzo el ceño.

—Anoche, en la fiesta de The Ruins, Kassy acabó bastante bebida. Ava fue detrás de ella porque la vio llorando y... terminaron hablando. Mucho. Demasiado. Y Kassy acabó contándole toda vuestra historia.

—¿Qué historia? —Siento como la sangre abandona mi cara y mi voz sale mucho más tensa de lo que pretendía.

—La historia de lo vuestro, Nick. La historia de lo que sentís el uno por el otro y por qué no podéis estar juntos —Ryder no aparta la mirada—.

La historia de Claire — A prieto la mandíbula con tanta fuerza que noto los dientes rechinar.

Durante un segundo solo soy capaz de pensar una cosa.

Maldita bocazas, Kass... ¿por qué has tenido que contarle nada?

Sin embargo, la rabia apenas dura un instante.

La conozco demasiado bien. Si terminó contándolo fue porque ya no podía sostener sola todo aquel peso—.

Que te haces cargo de Emma. Que llevas años sosteniendo esa casa prácticamente tú solo.

Que aceptaste una situación de mierda para que a tu hermana no le faltara un plato de comida.

Y que el abogado que me defendió en el juicio y la terapia que llevo meses haciendo no los pagó tu madre —trago saliva—. Los pagaste tú.

Durante unos segundos soy incapaz de responder. Solo noto el corazón golpeándome el pecho con tanta fuerza que casi me duele.

—¿Por qué cojones ha tenido que contar eso?

—termino explotando, golpeando la mesa con la palma de la mano—.

¡Joder, Kass! ¡Eso no iba con ella! ¡No tenía ningún derecho a meterte en esto!

—Ryder no se inmuta. Espera a que termine de descargar la rabia antes de hablar con una calma que me sorprende.

—Relájate.

—¿Que me relaje? ¿Cómo quieres que me relaje?

—Porque no te estoy echando nada en cara —dice y resoplo con frustración—.

No, Nick. Pero me parece que llevas demasiado tiempo creyendo que tienes que cargar tú solo con todo lo que pasa a tu alrededor.

Y ya está bien —lo miro sin saber qué contestar— ¿Sabes cuál fue la primera sensación que tuve cuando Ava me contó todo?

Vergüenza. Muchísima vergüenza. Porque mientras yo me pasaba meses recuperándome de todo, tú estabas hipotecando tu vida para que yo pudiera salir adelante sin decirme una sola palabra.

—No hice eso solo por ti —respondo casi en un susurro—. Lo hice porque no podía perderte. Igual que no podía perder a Emma, ni a mi madre. Si la gente a la que quiero empieza a desaparecer... ¿qué demonios me queda?

—Me da igual por quién lo hicieras. Lo hiciste. Y deberías habérmelo contado.

—¿Para qué? ¿Para que cargaras tú también con esa culpa? Bastante tenías ya encima —inquiero y Ryder deja escapar un suspiro cansado.

—¿Te das cuenta? Sigues haciéndolo. Sigues intentando proteger a todo el mundo menos a ti mismo. Nick... yo no puedo permitir que esto siga así. No después de saber la verdad.

—Pues vas a tener que permitirlo.

—No.

—¿Y qué quieres que haga? —lo miro con desesperación— ¿Que deje tiradas a Emma y a mi madre? ¿Que mande a la mierda a Claire de un día para otro como si no le debiera media vida? No puedo, tío. Me tiene agarrado por los huevos.

—No. Lo que quiero es que dejemos de fingir que esto no tiene solución. Porque la tiene. Y vamos a encontrarla.

—¿Quiénes? —pregunto, pero soy incapaz de creerlo. Él se inclina ligeramente hacia delante y me sostiene la mirada con una firmeza que no le había visto nunca.

—Nosotros.

—Ryder...

—Tú no pudiste dejar que me hundiera solo. Yo tampoco voy a dejar que te hundas tú solo. Así que deja de comportarte como si tu felicidad valiera menos que la del resto. Porque has perdido a la mujer que quieres intentando salvarnos a todos... y, te guste o no, pienso ayudarte a recuperarla.