CAPÍTULO 18 VERDAD Y CONSECUENCIAS #3
—Podías preguntarme a mí —la respuesta me deja callada durante un instante.
Nick da un paso más hacia mí y baja la voz, aunque la intensidad no disminuye—.
Podías haberme preguntado si era cierto.
Después de todo lo que te he contado, después de decirte que el pueblo no sabe nada de nosotros y que estamos cansados de que todo el mundo decida quiénes somos sin molestarse en conocernos, podrías haber venido a preguntarme.
Pero no lo hiciste porque, en el fondo, sigues pensando exactamente igual que todos los demás.
—Eso no es justo.
—¿Qué parte? ¿La parte en la que escuchas que Ryder es violento y lo crees posible porque es Ryder Knox? ¿O la parte en la que una niña consentida decide que tiene derecho a juzgar la vida de los demás desde la comodidad de la suya? —El insulto me golpea con fuerza.
—No vuelvas a llamarme así.
—¿Por qué? ¿Porque duele que alguien te juzgue sin conocer toda tu historia?
—No sabes absolutamente nada de mi vida.
—Exactamente, Kassandra. Ese es el maldito punto.
Lo miro sintiendo que me falta el aire. Nick está utilizando contra mí las mismas palabras con las que consiguió acercarse en el parque y las retuerce hasta convertirlas en un arma.
Una parte de mí comprende lo que intenta decir.
La otra solo escucha niña consentida, como si mis miedos y cada inseguridad que arrastro dejaran de existir porque mi casa es más grande que la suya y nunca he tenido que preocuparme por llenar la despensa.
—No tienes derecho a hablarme así —digo.
—Y tú no tenías derecho a interferir en su relación.
—¡Es mi mejor amiga! —grito—. Claro que tengo derecho a preocuparme por ella. Si alguien me dice que el chico con el que está saliendo amenaza de muerte a otros hombres para que no se acerquen, no voy a callarme para proteger la reputación de Ryder. Ava tenía derecho a saberlo.
—Tenía derecho a saber la verdad, no cualquier mierda que alguien decidiera inventar.
—Yo le dije que podía ser solo un rumor.
—Pero se lo contaste sabiendo que Ava lleva toda la vida aterrorizada por la posibilidad de equivocarse con él. Sabías dónde golpear y lo hiciste igual.
—No intentaba golpear ni nada a nadie.
—Ya veo. No intentas hacer daño, pero tampoco te paras a pensar en las consecuencias porque crees que tus intenciones bastan para convertirte en la buena de la historia.
El campo permanece completamente en silencio.
Siento las miradas de las animadoras y de los jugadores, pero ya no consigo preocuparme por ellas.
Solo veo a Nick delante de mí, al chico que hace unos días me besaba en un parque y me confesaba que se imagina con alguien que nunca querría ser su novia, mirándome ahora como si yo fuera la prueba de que tenía razón al no confiar en nadie.
—No soy la mala de esta historia —respondo, notando cómo la voz empieza a temblarme a pesar de mis esfuerzos—. No he inventado el rumor, no obligué a Ava a dejarlo y no puedo controlar lo que ella siente. He hecho lo que creía correcto.
—Y has arruinado todo.
—No exageres.
—¿Que no exagere? —Nick señala hacia Ryder, que permanece al otro lado del campo observándonos sin acercarse—.
Míralo. Ese chico lleva años creyendo que nadie podría quererlo sin escuchar antes todo lo que el pueblo dice de él.
Ava era la primera persona que lo veía de verdad.
La primera que no salía corriendo. Y ahora lo ha dejado porque tú has vuelto a recordarle que la opinión de los demás siempre pesa más que lo que ella sabe sobre él.
—Si Ava confía tan poco en Ryder, eso es un problema de su relación, no mío —vuelvo a intentar defenderme. En cuanto pronuncio las palabras sé que son crueles. Nick también lo sabe. Su expresión se transforma, endureciéndose todavía más.
—Eres increíble.
—¿Por qué? ¿Porque no acepto toda la culpa que quieres echarme encima?
—Porque no entiendes nada. Ryder y Ava no eran solo ellos dos. Eran la prueba de que quizá las cosas podían cambiar para todos nosotros.
—¿De qué estás hablando? —pregunto frunciendo el ceño.
Nick se pasa una mano por el pelo y durante un segundo parece buscar una manera de explicarlo sin gritar, aunque la rabia continúa vibrando en su voz.
—Si Ryder podía tener una relación sana con alguien como Ava, si ella podía conocerlo de verdad y seguir eligiéndolo a pesar de todo lo que se dice de él, significaba que quizá el resto de nosotros también teníamos una oportunidad.
Que quizá no estábamos condenados a ser siempre los chicos prohibidos, los que no sirven para una relación, los que solo traen problemas y de los que las chicas decentes deben mantenerse alejadas.
Por una vez alguien miraba a uno de nosotros y veía algo más.
Y ahora todo vuelve a estar exactamente donde estaba al principio.
Sus palabras me dejan inmóvil. Habla de sus amigos, pero también habla de sí mismo. Habla del parque, de la novia que imagina constantemente y del lujo que no cree poder permitirse. Habla de mí, aunque no pronuncie mi nombre dentro de esa posibilidad.
—Yo no sabía que significaba eso para ti —murmuro.
—No tenías que saberlo. Solo tenías que dejar de prejuzgar a la gente el tiempo suficiente para permitirles ser felices.
—No he prejuzgado a nadie.