Tiempo Límite 67
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Abandono la BMW sobre la acera de la plaza de los Países Catalanes, dejando el motor caliente tosiendo en mitad de la penumbra. Cruzo las puertas correderas de cristal de la Estación de Sants a la carrera, cojeando con una rabia sorda mientras arrastro la pierna izquierda ensangrentada.

El inmenso vestíbulo es una sucursal del infierno de madrugada.

Cientos de pasajeros de los primeros trenes de cercanías y del AVE de la mañana se agolpan frente a las taquillas, atrapados en mitad de una penumbra fantasmal rota únicamente por los leds rojos de las luces de emergencia.

Las inmensas pantallas informáticas de salidas están totalmente apagadas, fundidas a negro por el Protocolo de Apagón masivo.

La gente grita, protesta enérgicamente y empuja las vallas de contención, exigiendo explicaciones a los pocos empleados de Adif que intentan calmar los ánimos con megáfonos de mano.

Nadie entiende nada. La masa humana es un muro compacto de pánico latente.

—Marc, estoy en el vestíbulo —le susurro al micrófono, abriéndome paso a codazos entre la multitud—. Esto es un colapso absoluto. No veo los accesos a las vías del AVE limpios.

—¡Mía, la tracción eléctrica de las vías va a colapsar en cuatro minutos!

—la voz de Marc me entra limpia, amplificada por el nodo de Sants, pero rota por un terror genuino—.

Los ingenieros del 22@ están inyectando el código destructivo final.

Si no aíslas el maletín ya, los trenes que vienen en dirección a Barcelona se quedarán sin frenos dinámicos en los túneles subterráneos. ¡Muévete!

Aprieto el maletín contra mi cuerpo. El zumbido interno del titanio se ha transformado en un pitido continuo, agudo, histérico.

Me quedan menos de nueve minutos reales.

Diviso las mamparas de metacrilato de los tornos de acceso a los andenes del fondo.

Dos tipos con chaquetas de mantenimiento de Renfe pero con la mirada fija en la masa de gente se giran al unísono al ver mi chaleco reflectante.

Tienen las manos metidas en las solapas de las chaquetas. Los operativos de Barcino ya han tomado la terminal.