Tiempo Límite 63
80%

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—No te vas a estrellar en mi guardia, Mía —mascullo entre dientes, aporreando una consola de comandos antigua del subsuelo municipal.

A través del pinganillo escucho el rugido de la moto de gran cilindrada avanzando entre el estruendo de las alarmas del Eixample.

Sé exactamente dónde está: está a punto de entrar en los túneles inferiores que cruzan por debajo de la calle Aragón, una boca de lobo de hormigón de trescientos metros donde la falta de luz y los restos de los accidentes la harán estamparse a cien kilómetros por hora.

Abro un bypass digital de emergencia, saltándome los servidores comerciales caídos de Endesa, y fuerzo una descarga de energía acumulada desde los condensadores auxiliares de los túneles del metro de la calle Mallorca.

FORCING OVERRIDE: SUBSTATION_MALLORCA_AUX

ROUTING POWER TO TUNNEL_ARAGO_LIGHTS

CURRENT PULSE: MAXIMUM

La consola parpadea en ámbar. En mitad del apagón generalizado del Ensanche, las hileras de tubos fluorescentes del interior del túnel de Aragón se encienden de golpe con un fogonazo blanco y cegador, justo un segundo antes de que la moto de Mía penetre en la boca de hormigón.

Las luces iluminan una furgoneta de mantenimiento averiada en el carril izquierdo, permitiéndole dar un volantazo al límite y salvar la vida gracias a los escasos destellos analógicos que he conseguido mantener encendidos desde mi silla.