2. Capítulo 2 #3
Repudiados por sus familias. Empezando de cero. Construyendo una nueva relación mientras cuidaban de Ella. Es admirable. También es la razón por la que he estado más que encantado de dejarles vivir en la casa que compré en Hope todo el tiempo que quieran. Francamente, se merecen un puto descanso.
—Así que —digo, volviendo a dirigirme a la pareja—, brindo por el largo camino. Por las segundas oportunidades que no se desperdician y por elegirse el uno al otro, incluso cuando es difícil.
Mi mirada se desvía hacia Honey mientras digo esas palabras, y luego hacia el capullo que está sentado a su lado. No Asher. Chris. El capullo de su otro lado. Su hombro no deja de rozar el de ella, y mi cerebro me traiciona de inmediato, imaginando el resto.
Empiezo a imaginarlos cogidos de la mano en secreto debajo de la mesa, como si él se hubiera ganado el sitio a su lado.
Aparto la mirada antes de hacer una estupidez como volver a pedirle que se case conmigo delante de toda esta gente.
Céntrate.
Aclarándome la garganta, aprieto con más fuerza la copa.
—Por la vida que habéis construido, y por la que aún estáis construyendo.
Levanto la copa del todo ahora.
—Por Tiff y Jamie.
—¡Por Tiff y Jamie! —el resto de los invitados repiten mis palabras.
Ella chilla emocionada mientras Jamie y Tiff se besan por encima de su cabeza.
Mientras la sala brinda, le doy un trago largo a mi bebida antes de entregar el micrófono a la coordinadora de la boda mientras regreso a mi asiento.
Mi madre me busca con la mirada cuando me siento y me aprieta el hombro mientras se inclina hacia mí. —Lo has hecho fantástico, Zach —me dice.
—¿Ah, sí? —suelto un bufido, mirando el vaso—. Me ha parecido que me desmayaba a mitad de camino.
Ella sonríe. —No. Ha sido perfecto.
—Gracias.
Mi padre me dedica una sonrisa desde el otro lado de la mesa antes de asentir a mi madre. —Bueno, creo que es hora de que nos vayamos antes de que la cosa se ponga demasiado ruidosa —dice ella mientras se levanta.
Me pongo en pie con esfuerzo y me inclino para abrazarla.
—No lo dejes inacabado —me susurra al hombro.
Me aparto, frunciendo el ceño. —¿Dejar qué...?
Su respuesta es una pequeña sonrisa, y mi mirada se desvía de inmediato hacia Honey.
—Lo intentaré —digo, sintiéndome totalmente inútil. ¿Qué se supone que debo hacer? Honey está con otro. Ya no me quiere.
Con un último beso, me quedo solo en la mesa, esperando al primer baile para poder salir de la sala sin que nadie se dé cuenta.
Aun así, mientras espero, me descubro mirando a Honey cada pocos minutos, molesto porque está sonriendo y riendo con su nuevo grupo de hombres.
Una mano se aferra a mi hombro y Madison, la otra prima de Tiff, se inclina ocupando el asiento que ha dejado mi madre.
—No tienes remedio —dice, negando con la cabeza y una sonrisa—.
¿Sabes cuántas veces la has mirado durante la cena?
Joder, si hasta el discurso ha parecido una declaración de amor, primo.
—No somos primos —refunfuño, solo a medias molesto. Al fin y al cabo, yo me lo busqué. Emborracharme y soltarlo todo en la cena de ensayo porque Honey no apareció no fue mi mejor momento.
—Bueno, Tiff es mi prima, tú eres el suyo... así que somos algo así como parientes cercanos, si quieres llamarlo así.
Muevo el hombro para quitármela de encima. Ella simplemente engancha sus tacones en la pata de mi silla y se acerca más.
Miro a su prometido al otro lado de la mesa, que parece demasiado ocupado sonriendo a su whisky como para que le importe lo que ella está haciendo. —¿A ti no te molesta esto?
Él levanta la barbilla hacia mí. —No pienso dejar que me arrastren a este lío —dice tajante.
—Gracias por el apoyo, Speedy —mascullo.
El tipo se queda helado, con el vaso en el aire. —¿Speedy?
—Ese es tu nombre, ¿no?
—No. Se llama Dash —añade Madison.
—Ah, sí. Bueno, Speedy se parece. —Me encojo de hombros—. Imaginé que le llamabas así porque, ya sabes... es rápido en la cama o algo así.
Cade casi escupe la cerveza por toda la mesa. Savannah, su mujer, se tapa la boca para ocultar la risa.
—Es mi hermana, Zach. —Cade tiene los ojos entrecerrados, pero no va a hacer nada al respecto. Lo conozco demasiado bien.
—Que está prometida con tu mejor amigo. No pensarás en serio que se quedan sentados pintándose las uñas el uno al otro, ¿verdad?
Cade se estremece físicamente, solo lo calma el hecho de que Savannah le acaricie la pierna.
Madison jadea, llevándose las manos al pecho. —¡Oooooh, qué picante estás esta noche, Zachy! Me gusta.
Me reclino en mi silla, ignorando el hecho de que Madison prácticamente me está respirando en la nuca mientras vuelvo a echarle un vistazo rápido a Honey. Sigue hablando con Chris, sonriéndoles a él y a su hermano.
Joder, ¿y si Asher tiene razón?
¿Y si está saliendo con los dos?
—Está buenísima —declara Madison, tan cerca que nuestras mejillas casi se rozan—. Con razón anoche me lloraste borracho por ella como el protagonista de una canción country al que el mismo día lo dejan el camión, el perro y la novia.
—Eso no ayuda —dice Dash, exasperado.
Madison le resta importancia con un gesto. —Ay, por favor. No es como si no supiera ya que está buenísima. Mírale. Está obsesionado. Estás obsesionado, ¿verdad, Zach? Dime que me equivoco.
—Sí —dice Cade, apoyando los codos en la mesa—. Ya hemos dejado claro que Zach está obsesionado con su ex. ¿De verdad intentas empeorarlo?
Mi ex. Mi jodida ex. Como si ponerle esa etiqueta pudiera hacer que fuera menos mía.
Madison bebe un sorbo de su champán. —¿Cómo voy a empeorarlo más? Literalmente le está haciendo ojitos al tipo que tiene sentado al lado.
Me trago el enfado y doy un trago a mi cerveza.
—Chris Harper —dice Cade con naturalidad—. Y el tipo de al lado es Chase Harper.
Todos nos giramos hacia él confundidos.
—¿Qué? Estuvieron en un campamento de entrenamiento con los Anglers el año pasado.
—¿Y te acuerdas de ellos? —pregunto con la ceja levantada.
Cade se encoge de hombros. —Es difícil olvidar a dos hermanos gemelos ridículamente guapos que te vienen por ambos lados.
Madison se queda mirando a los hermanos. —Tú fuiste el queso de su sándwich. Es mi sueño —dice con nostalgia.
—¿Por qué? ¿Por qué siempre tienes que ir demasiado lejos, hermana? —Cade hace una mueca de disgusto mientras mira a su hermana. Mientras tanto, Dash rodea la silla de ella con el brazo, acercándola a él.
Bien. Eso significa que puedo ignorarlos y centrarme en lo único interesante que hay en la sala. Ella sigue hablando con Chris, inclina la cabeza hacia atrás, y esa risa... su risa, resuena por encima de las charlas de la boda. Se me acelera el pulso, me hierve la sangre.
Nadie hace reír a Honeycomb excepto yo.
Ya no.
Es entonces cuando mi mente deja de funcionar y mi cuerpo toma el control.
Cada músculo de mi cuerpo se tensa, e instintivamente empujo mi silla hacia atrás, haciendo que las patas chirríen contra el parqué de tal manera que la mitad de la mesa levanta la vista.
—¿A dónde vas? —pregunta Madison, fingiendo inocencia a pesar de que ha estado provocándome toda la noche.
Esbozo una sonrisa burlona, apartando por fin la mirada el tiempo suficiente para responder. —¿A dónde crees que voy?
Madison chilla de emoción. Dash murmura algo entre dientes. Cade simplemente niega con la cabeza.
Ya estoy moviéndome por el otro lado de la mesa; mi mirada clavada en Honey porque ella es mía. Solo se le ha olvidado por un segundo.
Chris vuelve a inclinarse hacia ella; el idiota se está esforzando mucho esta noche. Ella aún no se ha dado cuenta de mi presencia, está demasiado ocupada sonriéndole a él.
Aprieto los puños. Se me tensa la mandíbula.
Sonríe todo lo que quieras, Honeycomb.
Pronto habrás olvidado que él está siquiera sentado ahí.