The Poisoner. Una mordida mortal Capítulo 35
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Capítulo 35

CAPÍTULO

La Criatura

V igilarla a lo largo de la noche, con ella acunada entre mis brazos, no se sentía del todo correcto.

En ocasiones, cuando se removía, pensaba en soltarla para escapar, pero entonces recordaba que no había entrado a escondidas en sus aposentos.

Ella se encontraba entre mis brazos por su propia voluntad.

La noche anterior, cuando me gritó, sentí una opresión en el estómago y el pecho.

No fue agradable, incluso si muchas veces antes sí lo había sido.

Toda la situación la estresó hasta el punto de hacerla estallar.

Se había vuelto más inestable con el paso de los días.

No había duda de que su estado mental había sufrido daños.

Yo había creído que una escapada al campo le resultaría relajante, pero, en lugar de eso, la hizo deteriorarse aún más deprisa.

A su alrededor, la gravedad pesaba más de lo habitual.

Ella necesitaba estar sola. Tenía que alejarla de ahí. Socializar no le hacía bien. Necesitaba un lugar donde relajarse.

Esa mañana, cuando al fin conseguí separarme de ella, el resto de los huéspedes ya se encontraban despiertos.

Algunos caballeros se habían dispersado por la sala, tomando el té de la mañana mientras intentaban recuperarse de la resaca.

Una figura de cabello oscuro en el sofá llamó particularmente mi atención.

—¿Está ocupado este asiento? —Más que una pregunta, era un anuncio de que me iba a sentar. No necesitaba el permiso de ese payaso.

Tomé asiento frente a mi conocido de cabello oscuro.

—Ahora lo está —dijo Viktor con una sonrisa forzada—. ¿Qué te trae por este rincón en particular?

—A decir verdad, creí que podría ser agradable la compañía —dije con sarcasmo.

—¿Empezando el día algo tarde?

—Ah, bueno… Salir demasiado pronto de los aposentos de una dama sería inapropiado. Pensé en llevarle el desayuno. —Sonreí—. ¿Nadie te ha retenido en la cama en esta hermosa mañana?

—Pareces bastante espabilado para haberte levantado hace tan poco. —Bebió su té, ignorando mi comentario anterior mientras echaba un vistazo a la pila de papeles sin encuadernar en su regazo.

—¿Quién dijo que me fui a dormir? —Sonreí con aire burlón—. Algunos tendemos a pasar la noche entera ocupados.

—¿Ella también estaba al tanto de eso o te gusta hacerlo mientras duerme? —Sus ojos se posaron en mí.

—¿Eso es lo que te dices a ti mismo, para sentirte mejor por haber sido rechazado? —Sonreí con inocencia.

—Estás pisando terreno peligroso.

—¿Disculpa?

—No importa. —Una sonrisa volvió a aparecer en su rostro al tiempo que me entregaba la pila de papeles que había estado anotando—. Dáselos a Alina cuando vuelvas a la habitación, ¿de acuerdo? —Se levantó, dándome una palmada juguetona en la mejilla antes de marcharse de la sala.

¿Qué demonios había sido eso? ¿Terreno peligroso? ¿Respecto a qué?

Los papeles que tenía en la mano parecían ser un informe de laboratorio.

No era algo que acostumbrara leer por diversión; sin embargo, pronto distinguí su nombre en la portada, justo al lado del nombre de él .

Era un recordatorio repugnante de que no tenía permitido asesinarlo, por más irritante que fuera.

Solo podía esperar que Alina se cansara y él pasara a un segundo plano.

Ella era como un gato: jugaba con muchas cosas interesantes hasta que se aburría.

El caso de Viktor no sería diferente. Se desharía de él una vez que terminara con su investigación.