SEIS
Evie charlaba sin parar mientras conducían hacia el lago Coeur d'Alene, donde vivían Kelsey y Mav. Adoraba a su prima, pero lo que realmente necesitaba era un poco de silencio para pensar cómo iba a evitar a Zak.
—¿Crees que Hank estará allí? Está soltero otra vez, bueno, según TMZ al menos. ¿Crees que Kelsey podría presentármelo? Pero no de una manera obvia y rara, tipo «Hank, esta es Evie y quiere tener hijos tuyos», ¿sabes?
Harlowe soltó una carcajada.
—Estoy segura de que si alguien puede hacer que no parezca una encerrona, esa es Kelsey. Le encanta hacer ese tipo de cosas. De hecho, si dependiera de ella, todas sus amigas solteras estarían casadas con algún jugador del equipo o con alguien que trabaje para los Outlaws. Te juro que desde que tuvo a Mari se ha vuelto una mamá gallina.
Evie dejó escapar un suspiro.
—Casarse con un jugador profesional de béisbol sería genial. Pero en realidad solo busco divertirme un poco, ¿sabes? O sea, quiero casarme, tener hijos, comprar una casa, pero todavía no estoy preparada para eso. Como tú, solo que a mí todavía me faltan cuatro años para llegar a los temidos treinta y...
—¡Ay!
—Te pedí amablemente la semana pasada que dejaras de recordarme mi cumpleaños apocalíptico.
Harlowe puso el intermitente y giró hacia la entrada privada que las llevaría a la casa frente al lago.
—Y no te pegué tan fuerte.
Su prima se frotó el brazo donde Harlowe le había dado un suave puñetazo.
—Ja, como si eso fuera a pasar. Al menos hasta la fiesta. Nos lo pasaremos en grande y luego empezaremos a buscar al Sr. Perfecto. Te mereces encontrar a alguien genial, Harlowe. Llevas sola bastante tiempo, ¿no estás, ya sabes, cansada de estar soltera?
Harlowe aparcó junto a la preciosa casa del lago, apagó el coche y se quedó quieta un momento antes de responder a Evie. Nadie sabía realmente que había decidido no tener hijos, ni que no le quitaba el sueño si llegaría a casarse algún día. Por supuesto, Evie sabía lo mala que había sido su infancia. El padre de Evie era hermano de su madre, y Harlowe había pasado mucho tiempo en su casa para escapar de las constantes quejas y la amargura que su madre descargaba sobre ella.
—Mira, nunca ha sido una meta para mí ni nada de eso. Me refiero a tener hijos o casarme. Sé que a otras personas les funciona muy bien, y creo que serás la mejor madre cuando te toque. Pero es que no tengo esa necesidad imperiosa.
Miró a Evie y deseó no haberlo hecho. Los ojos de su prima se habían entristecido con su confesión. Maldición, no buscaba lástima, solo comprensión.
—Sé que tú y Dean lo pasasteis fatal. La tía Peggy era todo lo contrario a una madre ejemplar, pero eso no significa que tú no puedas...
Harlowe le tomó la mano a Evie y se la apretó.
—No hablemos de lo que no se puede cambiar. Te quiero por preocuparte por mí. Pero estoy a gusto con mi vida tal como es. Además, estamos aquí para pasarlo bien y, con suerte, conseguirte una cita con ese segunda base tan sexy. No para buscarme marido, ¿vale?
—De acuerdo.
El rostro de Evie se iluminó ante la mención de Hank y asintió con entusiasmo.
Harlowe sabía que su prima volvería a sacar el tema la próxima vez que estuvieran juntas, ya que Evie llevaba tiempo insistiéndole para que saliera más. Pues bien, hoy estaba saliendo, y tenía ganas de ver a sus amigos y a sus familias. Excepto a un amigo, pero tenía un plan para evitarlo.
Salieron del coche de Harlowe y cruzaron la amplia entrada hacia el porche cuando sonó un claxon. Ambas miraron hacia atrás para ver quién había llegado. Era Zak.
Vaya, en serio... ¿no podía haber tenido un minuto más para entrar en la casa sin que él la viera? Necesitaba poner distancia entre ellos hasta que decidiera qué quería hacer. Era tan difícil estar cerca de él y no recordar lo que sintió cuando la dejó.
Evie le dio un golpecito con la cadera.
—Ahí hay alguien que merece una segunda mirada. ¿Qué hay entre vosotros dos desde que empezaste a trabajar con él?
Sin dar señales de haberlo visto, Harlowe respondió:
—Nada. Es estrictamente profesional, y en cuanto su asistente de la oficina de Virginia se mude aquí, ni eso.
Subió al porche y entró por la puerta principal abierta hacia el caos controlado.
Zak sintió el frío de la mirada de Harlowe hasta los huesos. Sonrió porque sabía que ella todavía sentía algo por él. El beso de anoche lo había demostrado. Puede que hubiera vuelto a levantar la guardia, pero él confiaba en que su conexión seguía intacta después de tantos años y era lo bastante fuerte como para sobrevivir. Demonios, había apostado su empresa a ello al mudarse a Pineville.
Cuando entró en la casa, la encontró llena de risas, perros ladrando y al menos un niño llorando a pleno pulmón. Localizó rápidamente a Harlowe, que intentaba calmar a la pequeña alterada, mientras Kelsey limpiaba algo de la alfombra. Los gritos de «¡zumo, zumo!» las siguieron mientras observaba a Harlowe girar para subir las escaleras. Las lágrimas corrían por el rostro de la niña, y Zak se quedó impresionado de lo natural que parecía Harlowe con una niña en brazos.
Vaya, si su madre pudiera leerle el pensamiento, estaría dando saltos de alegría. Llevaba años presionándolo para que la hiciera abuela. Ahora que su padre ya no estaba, se daba cuenta de que lamentaba profundamente que no hubiera vivido para ver a un nieto. Lo siento, papá, pero te lo compensaré y me aseguraré de que mamá consiga lo que quiere.
Vaya, hablando de empezar la casa por el tejado. Ya se estaba imaginando que la había reconquistado y que esperaban un hijo juntos, todo en una sola ensoñación.
Necesitaba una copa.
Zak encontró a TS, Maverick y Blake fuera, en el enorme patio trasero, de pie junto a la cocina de exterior más grande que había visto en su vida. Los jugadores y sus familias estaban repartidos por varias zonas de estar, y habían montado una red de voleibol en una amplia zona de césped junto a una pequeña playa. Tendría que buscar casas por la zona. Ese era justo el tipo de lugar que quería para él y para la familia que quería formar. Con suerte, la mujer con la que quería hacer realidad ese sueño dejaría de tratarlo con frialdad cada vez que intentaba hablar de algo personal.
—Ahí estás. Ya me preguntaba si ibas a venir o no.
TS levantó la mano y le hizo un gesto a Zak para que se acercara.
—Vaya montaje que tienes aquí, Mav. Gracias por la invitación. —Estrechó la mano que Mav le tendía—. ¿Podrías darme el nombre de tu constructor? —Zak aceptó una cerveza de TS y le dio un buen trago.
—No lo mandé construir. Tuve la suerte de encontrarlo después de convencer a Kelsey de que se casara conmigo. —Maverick se rio—. Pero seguro que puedo averiguarlo.
—Gracias. Me estoy cansando de la vida de hotel, y una vez que nos encarguemos del acosador de Connor, podré centrarme en buscar casa y en terminar nuestra nueva sede. —Zak volvió a mirar alrededor, con la esperanza de ver a Harlowe fuera. Nada, pero sí se fijó en que Kelsey se acercaba al grupo con una bandeja de carne lista para la parrilla.
—Vaya, mirad este magnífico grupo de hombres. ¿Quién de vosotros va a ayudar a Mav con la cocina hoy? —preguntó Kelsey con una sonrisa amplia y radiante.
Zak dio un paso atrás, y Blake y TS de pronto parecieron acordarse de que tenían que estar en otro sitio.
—Zak, el otro día te oí hablar con Seth de las ganas que tenías de tener tu propia casa porque estabas harto de comer fuera. ¿Puedes echar una mano?
—Cariño, Zak ha venido a comer, no a cocinar. Yo me encargo. —Maverick cogió la bandeja de Kelsey y empezó a poner filetes y hamburguesas en las parrillas gemelas—. ¿Dónde está Mari? Le saqué la trona para que estuviera aquí conmigo.
Kelsey le quitó la cerveza a Mav y se la terminó.
—Eh, búscate la tuya. —Mav le dio un cachete juguetón en el trasero a su mujer.
—No hay tiempo. Tengo que ir a rescatar a Harlowe. Se llevó a Mari arriba mientras yo limpiaba otro derrame de «ju-ju». Necesita una siesta, pobrecita. Estaba tan emocionada de tenerte de vuelta en casa, pero luego toda la gente que llegó hoy la agobió, y volvió a tirar el vasito al suelo, y esta vez se le salió la tapa y le dio una pataleta. —Kelsey se puso de puntillas y le dio un beso a su marido.
Zak observó en silencio el intercambio entre los dos y sintió una punzada en el corazón. Esto era lo que quería. Esto era lo que había faltado en sus relaciones. Esto era lo que quería con Harlowe.
—Ah, ¿y podrías buscarme a Slade? Sé que anda por aquí.
—Claro, ¿qué pasa? —preguntó Mav.
—Le prometí presentarle a Harlowe. Parece que la vio en el pub hace un par de semanas, pero estaba tan ocupado que no pudo acercarse a nuestra mesa.
—¿Quieres presentar a tu empleada, a tu amiga, a Slade, nuestro nuevo encargado? Eh, no creo que sea buena idea.
—¿Por qué?
Mav miró a Zak.
—Que por qué, pregunta.
Zak quería saber quién demonios era ese tal Slade.
—Porque es un mujeriego, Kels. De los de una noche y adiós. Vamos, yo tampoco soy quién para hablar, pero tú me hiciste sentar la cabeza. Él no busca nada más que otra conquista. No es el hombre adecuado para ella, para nada.
Kelsey hizo un gesto desdeñoso con la mano y se rio.
—Estás exagerando. Es soltero y guapo, y claro, tiene un montón de mujeres detrás de él en el pub, pero eso no lo convierte en un mujeriego ni nada por el estilo. No tienes que presentarlos tú. Ya lo hago yo.
—¡Kelsey! —gritó Maverick, y luego maldijo entre dientes mientras su mujer seguía andando hacia la casa.
Zak se planteó si meter a alguien más en sus planes respecto a Harlowe. Sin embargo, no quería que nadie se interpusiera entre ellos, especialmente «Slade Una-Noche-y-Adiós». Y la verdad es que no le gustaba referirse a otro tío de esa manera porque él mismo había sido igual antes de conocer a Harlowe, pero... ¿qué demonios?
—Así que tu encargado del pub es un rompecorazones, ¿eh? —Zak se terminó la cerveza pero no cogió otra. Necesitaría tener la cabeza despejada para enfrentarse a esta novedad.
—Y tanto. Normalmente no me meto en asuntos ajenos, pero Harlowe me cae muy bien. Y se merece... oye, espera un momento. Kelsey me dijo que tú y Harlowe os conocíais de la universidad. —Mav mantuvo los ojos en la parrilla. Se le daba genial hacer varias cosas a la vez, dentro y fuera del campo.
—En realidad, ella estaba en la universidad. Yo estaba aquí de permiso. Servía en los Marines por aquel entonces y vine a visitar a unos parientes. Ella y yo... bueno, nos conocimos a través de nuestros primos, que estaban saliendo en ese momento, y nosotros... —Dejó el resto en el aire. No tenía sentido contar toda la triste historia cuando estaba decidido a que no fuera el final. Y le vendría bien un aliado.
Mav soltó un silbido bajo.
—Tú y Harlowe, ¿eh? Y has vuelto, y ahora ella trabaja contigo hasta que tu asistente pueda mudarse aquí, ¿no?
—Así es. Supongo que tú y Kelsey no os guardáis secretos del trabajo, ¿no?
—Sin secretos. Créeme, es mejor así. —Mav dio la vuelta con destreza a la última hamburguesa y emplatió los filetes—. Espera, tengo que dar el aviso de la cena.
Zak observó divertido cómo el lanzador estrella de los campeones reinantes de la USBL se acercaba a una campana sujeta a la pérgola sobre las parrillas. Mav tiró de la cuerda dos veces y gritó:
—¡A comer!
Luego llevó la bandeja llena de carne y la colocó en la larga mesa cargada de guarniciones y postres.
—Ahí está Slade, hablando con Blake. —Mav volvió a las parrillas y empezó a rasparlas.
Zak se giró con disimulo y evaluó a la competencia. El tipo era atractivo, supuso, con una melena de pelo rubio oscuro que le rozaba los hombros. Y parecía que Slade hacía ejercicio, mucho. Seguro que algunas mujeres encontraban eso sexy. Esperaba que Harlowe no fuera una de ellas.
—Me imaginé que querrías saber a qué te enfrentas.
—¿Cómo dices? —Zak se volvió hacia Mav.
—Quieres recuperarla, ¿verdad?
—¿Cómo lo has sabido? —A Zak ni se le pasó por la cabeza mentir.
—Tengo un sexto sentido para estas cosas.
Zak no sabía qué hacer con eso y se preguntó cómo demonios podía saberlo Mav, a menos que…
—Sí, te estoy tomando el pelo. Kelsey me lo contó la otra noche por teléfono. Me dijo que os quedáis mirando cuando el otro no se da cuenta. Dice que es bastante obvio, pero Harlowe actúa como si nunca hubiera pasado nada, y tú se lo consientes.
Mav abrió una cerveza nueva y le dio un buen trago. Miró a Zak fijamente a los ojos.
—Si la quieres, ve a por ella. Te lo dice un mujeriego reformado. Mujeres como Kelsey y Harlowe no se encuentran todos los días. Pasara lo que pasara entre vosotros hace tantos años, pídele perdón y luego llévatela a la cama. A partir de ahí, es cosa tuya. No puedo desvelarte todos mis secretos.
—¿Así fue con Kelsey y contigo?
—Más o menos. Solo que yo no dejé pasar nueve años para decirle que la quería.
Mav se alejó hacia la mesa de la comida y se puso a charlar con los demás invitados.
Zak se quedó un poco aturdido tras la conversación con Mav. Pero de una cosa estaba seguro: no iba a permitir que Slade se acercara a Harlowe. Su plan de tomarse las cosas con calma acababa de cambiar.
Pasó junto a Mav, le dio una palmada en la espalda y echó a andar en la misma dirección que había tomado Kelsey diez minutos antes.