CINCO #3
—¿Hmm? Ah, sí. O sea, claro. Llamaré a Evie.
—Eso ya lo has dicho. Entonces, ¿qué te tiene tan pensativa? ¿O debería decir quién? No hemos hablado mucho esta semana. ¿Qué tal con Zak?
Harlowe dudó si contarle la historia de su pasado. No quería que Kelsey se preocupara por ella, y además no quería que se hiciera ilusiones de que podrían volver a intentarlo.
—Bien. Es muy organizado. Su equipo técnico se instaló enseguida, y de momento Connor y Reese están conformes con tener a Seth y al otro agente cerca. Royce quería encargarse de la vigilancia solo para fastidiar a Reese, pero Connor se plantó. Dijo que con un Kincaid en casa ya era más que suficiente. Además, Royce y Amber todavía están de luna de miel, así que de todas formas no habría funcionado.
Kelsey no respondió enseguida. De hecho, se quedó callada tanto rato que Harlowe empezó a preocuparse. Porque cuando Kelsey se quedaba callada, era que estaba tramando algo.
—Mira, no pasa nada. No hace falta que te preocupes por lo de Zak y yo. Nos conocimos hace siglos. Éramos unos críos. Trabajar juntos no me supone ningún problema.
—No pensaba que lo fuera. Te valoro como empleada, Harlowe. Conoces los entresijos de tu trabajo y te has esforzado mucho en tu profesión. Es difícil ser mujer en el mundo de la comunicación y las relaciones públicas. Y encima, trabajamos con atletas masculinos. Puede ser duro, y has manejado cualquier coqueteo de manera impecable.
Harlowe soltó una risa nerviosa.
—He oído un pero.
—Pero si alguna vez quieres contarme la historia entre Zak y tú, aquí estoy. Habría que estar muerta para no notar la tensión entre vosotros dos. He visto cómo te mira él, y, más importante aún, he visto cómo lo miras tú. Si me hubiera dado cuenta de lo serio que era lo vuestro en aquel entonces, quizá habría tenido tiempo de convencer a TS de que no podía permitir que trabajaras con Zak.
¿Cómo lo estaba mirando? Creía que había estado ocultando bastante bien lo que sentía por él, que cada vez era más intenso. Harlowe no quería darle demasiada importancia a lo que había sido solo un romance de verano. Bueno, para Zak, obviamente eso había sido. Lo que no tenía claro era si podía permitir que alguien más supiera lo destrozada que había quedado cuando él se marchó.
—Kelsey, está bien. De verdad. No lo digo por decir. Agradezco que te preocupes por mí. Zak es un hombre atractivo; es difícil no mirarlo. Y te aseguro que no voy a empezar nada con él. Otra vez. Trabajamos juntos, y eso es todo lo que habrá.
Harlowe no quería tener esa conversación. No quería hablar de Zak ni pensar en él. Cuanto más lo hacía, más recordaba.
—De acuerdo. Pero si las cosas cambian y quieres…
—No cambiarán. Estoy bien. Nueve años es mucho tiempo, Kelsey. Tiempo de sobra para superar a alguien. No estábamos hechos el uno para el otro. Los dos hemos madurado, hemos tenido otras relaciones. Puedo trabajar con Zakary Carter sin sacar el pasado a relucir. Te lo prometo.
Cruzó los dedos por si acaso.
—No es que me preocupe que vosotros dos acabéis juntos. Todos somos adultos, y mira lo que pasó con Mav y conmigo. Intenté mantener las cosas profesionales con él, pero encontró la manera de traspasar mis defensas y conquistarme. Mucha gente encuentra el amor en el trabajo. Harlowe, nos hemos hecho amigas, y sé que es un terreno resbaladizo porque también soy tu jefa, pero me importas. No quiero verte sufrir, pero también quiero que encuentres a alguien con quien compartir tu vida. Escúchame. Parezco más una hermana mayor que otra cosa. Y sé lo que es tener el corazón roto… pero no lo cierres a cal y canto por cosas que pasaron cuando eras joven. No puedo evitar pensar que quizá Zak…
El corazón de Harlowe se aceleró con cada palabra que Kelsey pronunciaba. No quería oír que la gente cambiaba, que las segundas oportunidades eran posibles. Le gustaba su vida de soltera.
—Uy, mira qué hora es. Siento mucho haberte entretenido tanto rato, y seguro que tienes que acostar a Mari, ¿no?
Como si fuera una señal, la pequeña chilló y empezó a canturrear.
—Pa-pá, pa-pá, pa-pá, pa-pá…
Esta vez fue la risita de Kelsey lo que oyó de fondo.
—Vale, mensaje recibido.
—Lolo. Mamá.
Luego se oyó un gran bostezo de Mari.
Harlowe oyó el roce de la ropa mientras Kelsey sacaba a su hija del columpio.
Con voz cantarina, Harlowe oyó:
—Muy bien, hora de dormir para Mari. Y Harlowe, te veo mañana. Ah, y ponte algo coqueto. Mav me ha dicho que ha invitado a Slade, el del pub. Es su fin de semana libre. Creo que vosotros dos podríais congeniar. Ah, y por supuesto Zak estará allí. Espero que no te importe. Adiós.
Antes de que Harlowe pudiera responder, Kelsey ya había colgado. Le sacó la lengua al teléfono y lo tiró al sofá.
Podría verse obligada a trabajar con Zak, pero pasar su tiempo libre con él estaba descartado. Si no le quedaba más remedio, usaría a Mari como escudo. Ni de broma iba a dejar que Kelsey hiciera de casamentera entre ella y Zak. Él tuvo su oportunidad y la desperdició; no habría segunda oportunidad para él.