Tentación Prohibida (Omegaverse BL) CAPÍTULO 27 | HIJO.
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CAPÍTULO 27 | HIJO.

—No lo haré, padre. No me interesa si es por el bien de su estúpida empresa. Yo…

—¡Ayazen! —gritó su padre—. No se trata solo de la maldita empresa, sino de los negocios que conllevan nuestra vida. Si ahora no se realiza la alianza, ¿quién cree que atacarán si ya es que pueden meterse en las instalaciones de los Verlkanur? Sabes lo que pasará si es que ya saben todo esto...

—No daré a mi hijo, por un puto error tuyo, padre.

—Entiendo —intervino Varek—. No es fácil entregar a un hijo a manos que no sabemos cómo lo llevarán. Nosotros no queremos hacerlo, pero sabemos que es lo mejor.

—¿Nosotros? —preguntó con ironía Zuryn—. Yo no…

—Paz —dijo Varek, mirando a su omega—. Cuando la mafia turca venga por nosotros, tendremos a los Verlkanur y ellos nos tendrán, no podrán hacernos nada con la alianza de sangre…

Alianza de sangre, Ayazen lo entendió. Su abuelo era turco, hermano del líder de la mafia turca en estos momentos. Según la alianza y ley de sangre, no se podía tocar a la familia.

—Mi hijo no se casará con los Bessonov —sentenció Ayazen—. Solo será un papel —declaró.

—Claro —dijo Varek Besonov.

—Mierda…

Ayazen notó la misma expresión en el rostro de Zuryn, que lo veía igual...

Era claro que ninguno de los dos sabía qué estaban planeando con sus hijos, pero igual entendían lo importante que era en estos momentos la unión de las familias.

Él lo había vivido de niño, sabía lo que significaba ser un proceso de intercambio.

Él y Ray... Si con el tiempo estos tratados se pueden romper porque solo son como una soga momentánea para que no explote lo demás, pero su hijo...

entregar a su hijo de esa forma no podía...

—Si no lo haces, sabes el peligro en el que la familia se meterá... estaremos como presas y nos cazarán uno a uno —habló su padre nuevamente para convencerlo—. Irán por Koral...

Ayazen se tensó notablemente.

—¡Por tu hijo!

—Acepto —sentenció Ayazen.

♦ ◊ ♦

Koral bajó las escaleras con los ánimos por el suelo y la marca ardiéndole como un recordatorio constante de su nueva realidad.

En la sala, Blair ya lo esperaba con una energía que a Koral le resultaba agotadora en ese momento.

Su amiga no había dejado de hablar desde que se sentaron, saltando de un chisme del pueblo a otro sin darle un respiro.

—...y entonces la señora Martha dijo que era un escándalo, ¡o sea, imagínate! Todo el mundo en el mercado no deja de repetir lo de la supuesta boda repentina. ¡Por Dios, Koral! ¿Me estás escuchando? —Blair agitó una mano frente al rostro del omega.

Koral parpadeó, saliendo de su trance. Estaba sentado en el sofá, con una taza de té intacta entre las manos. Su mente seguía atrapada en la habitación de arriba, repitiendo la frialdad de Ayazen y ese «cariño» vacío que le había lanzado antes de irse.

—Sí, Blair... la señora Martha, el mercado... —murmuró Koral, intentando fingir interés, aunque lo único que sentía era el peso de su vientre y el vacío que dejaba el lazo de un alfa que se marchaba a «pensar».

—¡Ay, no me estás haciendo caso! —Blair soltó una risita y se acomodó más cerca de él—.

Te noto superdistraído. ¿Es por lo que viste en el celular de Ayazen?

Te dije que esos artículos son basura, pura envidia de gente que no tiene nada mejor que hacer.

O sea, mírame, yo sé quién eres tú y eso es lo que importa.

Koral forzó una sonrisa, pero su mirada se desvió hacia el ventanal.

Veía el jardín bañarse con la luz de la tarde, sintiéndose como un pájaro en una jaula de oro.

¿Cómo explicarle a Blair que lo que realmente le dolía no eran los insultos de la prensa, sino que Ayazen lo hubiera marcado solo para dejarlo solo minutos después?

—Es solo que... todo ha sido muy rápido —dijo Koral, tocando inconscientemente el borde de su cuello, oculto bajo el cuello de la camisa que Ayazen le había elegido—. A veces siento que ni siquiera reconozco mi propia vida. ¡Por Dios, hace nada era un beta! Y ahora...

—¡Y ahora eres el esposo de un Verlkanur y vas a tener un bebé precioso! —interrumpidó Blair, rebosante de optimismo—. Tienes que relajarte. ¿Sabes qué necesitamos? Planear el baby shower. ¡O sea, tiene que ser el evento del año!

Koral asintió mecánicamente mientras Blair sacaba su teléfono para mostrarle decoraciones en Pinterest. Las palabras de su amiga se volvieron un ruido blanco de fondo.

«Alianza de sangre», «mafia», «negocios»...

Koral no sabía nada de lo que Ayazen había discutido con su padre, pero el instinto le decía que ese silencio del alfa ocultaba algo mucho más oscuro que una simple molestia por un celular robado.

panza, ¿quién cree que atacarán si ya es que pueden meterse en las instalaciones de los Verlkanur? Sabes lo que pasará si es que ya saben todo esto...

—No daré a mi hijo, por un puto error tuyo, padre.

—Entiendo —intervino Varek—. No es fácil entregar a un hijo a manos que no sabemos cómo lo llevarán. Nosotros no queremos hacerlo, pero sabemos que es lo mejor.

—¿Nosotros? —preguntó con ironía Zuryn—. Yo no…

—Paz —dijo Varek, mirando a su omega—. Cuando la mafia turca venga por nosotros, tendremos a los Verlkanur y ellos nos tendrán, no podrán hacernos nada con la alianza de sangre…

Alianza de sangre, Ayazen lo entendió. Su abuelo era turco, hermano del líder de la mafia turca en estos momentos. Según la alianza y ley de sangre, no se podía tocar a la familia.

—Mi hijo no se casará con los Bessonov —sentenció Ayazen—. Solo será un papel —declaró.

—Claro —dijo Varek Besonov.

—Mierda…

Ayazen notó la misma expresión en el rostro de Zuryn, que lo veía igual...

Era claro que ninguno de los dos sabía qué estaban planeando con sus hijos, pero igual entendían lo importante que era en estos momentos la unión de las familias.

Él lo había vivido de niño, sabía lo que significaba ser un proceso de intercambio.

Él y Ray... Si con el tiempo estos tratados se pueden romper porque solo son como una soga momentánea para que no explote lo demás, pero su hijo...

entregar a su hijo de esa forma no podía...

—Si no lo haces, sabes el peligro en el que la familia se meterá... estaremos como presas y nos cazarán uno a uno —habló su padre nuevamente para convencerlo—. Irán por Koral...

Ayazen se tensó notablemente.

—¡Por tu hijo!

—Acepto —sentenció Ayazen.

♦ ◊ ♦

Koral bajó las escaleras con los ánimos por el suelo y con una camisa que cubría su cuello como un recordatorio constante de lo que llevaba oculto ahí.

En la sala, Blair ya lo esperaba con una energía que a Koral le resultaba agotadora en ese momento.

Su amiga no había dejado de hablar desde que se sentaron, saltando de un chisme a otro sin darle un respiro.

—...y entonces, ¿puedes creerlo? En el grupo de WhatsApp del club de golf no dejan de repetir que lo tuyo con Ayazen fue un «bragazo» de última hora.

¡O sea, imagínate el descaro! Hasta en la facultad los rumores están insoportables, dicen que la boda fue tan rápida que ni siquiera les dio tiempo de enviar las invitaciones físicas, o sea, yo pienso…

que no y sí, porque las invitaciones fueron de Ayazen y Ray, pero…

Las reciclaron, eso es bueno para el medio ambiente.

¡Por Dios, Koral, eres la sensación de las revistas de chismes!

¿Me estás escuchando? —Blair agitó su mano, haciendo que sus pulseras de Cartier tintinearan frente al rostro del omega.

Koral parpadeó, saliendo de su trance. Estaba hundido en el sofá, con un vaso de agua intacta entre las manos.

Su mente seguía atrapada en la habitación de arriba, repitiendo la frialdad de Ayazen y ese «cariño» vacío que le había lanzado antes de largarse.

¿Cómo podía comportarse así con él? ¿No se supone que ahora es su esposo… su omega?

—Sí, Blair... el club, la universidad... —murmuró Koral, intentando fingir interés.

Pero lo único que sentía era el mínimo peso de su vientre que sentía diferente y el vacío que comenzaba a sentir dentro de él…

y esa ligera desesperación. ¿Así era como se sentía Ayazen?

¿O era él quien lo sentía? Koral no comprendió del todo, pero podía sentir un leve malestar…

¿Era Ayazen? Debía serlo, lo había dejado así como si nada, claro que debía sentirse mal, y cuando volviera ojalá tenga una excusa muy buena y una disculpa sabor a fresas con crema.

—¡Ay, no me estás haciendo caso! —Blair soltó una risita y se acomodó más cerca de él—.

Te noto superdistraído. ¿Es por los hilos de Twitter?

Te dije que esos portales de chismes son basura, pura envidia de gente que no tiene ni la mitad del amor que te da Ayazen todos los días.

O sea, mírate… Eres el personaje de alguna especie de historia de amor.

Todo tan lindo. Hasta yo te tengo envidia.

Koral forzó una sonrisa, pero su mirada se desvió hacia los ventanales que daban a la piscina infinita y los jardines... ¿Por qué había una piscina si literalmente había una laguna privada a unos cuantos metros?

—Es solo que... todo ha sido muy intenso —dijo Koral, tocando inconscientemente el borde de su cuello, oculto bajo la camisa de seda—. A veces siento que no reconozco mi propia vida. ¡Por Dios, hace nada era un beta! Y ahora...

—¡Y ahora eres un Verlkanur y vas a tener un bebé que va a heredar medio país! —interrumpió Blair, rebosante de emoción—. Tienes que relajarte. ¿Sabes qué necesitamos? Planear el baby shower. ¡O sea, tiene que ser el evento de la temporada! ¡Ya estoy viendo los arreglos de flores importadas!

Koral sintió un «deja vu» al escuchar la mención de los arreglos florales. Eran las mismas palabras que Ray repetía una y otra vez sobre los adornos que él mismo escogió para el día en que se casaron. ¡Por Dios, debería dejar de pensar en eso de una buena vez!