Tenías que ser tú (Sempiterno 1) Capítulo 23
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Capítulo 23

—He reservado en el Glamour una mesa para esta noche —me dice Crystal desde el salón.

Vuelvo los ojos, aún son las seis y media de la tarde, nos iremos en unas horas. Le mando un mensaje a Dan, contándole que me pasaré por su club después para que nos tomemos unas copas. Su respuesta es la de siempre: «Hoy tengo ganas de fiesta», pero ¿cuándo no?

Casi a las siete, después de que Crystal haya estado dos horas en el baño, cojo mi ropa y me meto en la ducha.

El agua caliente cae por mi espalda, relajando mis músculos tensos por el vuelo y el estrés que Crystal me genera.

Por suerte, no vuelvo a trabajar hasta el lunes, así que me sentarán bien unos días más de vacaciones.

Me enjabono el pelo, me masajeo el cuero cabelludo y vuelvo a meterme bajo el agua.

Para cuando quiero darme cuenta, estoy pensando en ella y me pregunto qué estará haciendo.

Recuerdo el vuelo. Soy imbécil. Casi vuelvo a besarla, a sentirla.

He metido la pata al inventarme una excusa para Crystal, no imaginaba que me entendería; si llego a saberlo, no digo tal cosa.

Reconozco que no he parado de mirarla en todo el trayecto, hasta dormida la he observado.

Me siento mal. Sé que no he hecho bien en guardarme su collar, pero la casualidad ha querido que quedara enganchado en mi jersey. Quizá debería habérselo devuelto, pero... al menos me recordará a ella.

Sonrío al imaginarla entrando desnuda a mi ducha.

Si eso ocurriera la besaría hasta quedarme sin aire, la acariciaría y la haría mía una y otra vez.

Al sentir un cosquilleo, miro hacia abajo y me sorprendo: con Crystal necesito mucho más para tener una erección.

Sin pensarlo, llevo la mano hasta mi miembro, imaginando que es la boca de esa descarada quien me la sujeta.

Dejo que sus labios me envuelvan, que me haga suyo.

Lo hace con tanta sensualidad que no me doy cuenta de cuánto tiempo me sumerjo en mi inesperada fantasía y termino corriéndome en mi mano y en los azulejos.

Bien sabe Dios que he intentado aguantar, dejar que la imaginación y el placer durasen más que apenas unos minutos, pero la excitación que solo su recuerdo me provoca y el tiempo que llevo sin experimentar tal sensación me han superado.

Esa mujer me ha dejado descolocado por completo.