Capítulo 52
Da igual de dónde vengas,
la gente te juzgará por adónde vas.
–La desaparición de Stephanie Mailer, Joël Dicker
Dos meses después.
G elo volvió a trabajar y la primera semana sentí un nudo en el estómago cada vez que me sentía sola en casa con Verona. Pero luego, poco a poco, me di cuenta de que me organizaba bien sola. Era solo el estúpido desasosiego.
Aitor empezó a dormir en casa a menudo. Cuando le apetecía a él, a mí, o a ambos. Me encantaba. Me gustaba pasar la noche con él en mi cama. Estar a un milímetro de distancia. Y la sensación de hogar que me proporcionaba.
Aitor me llevó a casa de su abuela, Pilar, que quería conocernos a Verona y a mí, las chicas que le habían robado el corazón a su nieto. Aquel día estuve nerviosa desde que me levanté hasta que entré por la puerta y Pilar me hizo sentir como en casa.