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—¡Johnny! ¡Johnny! —gritó Hugo.
John North estaba hablando con Dorothy Stewart, pero se giró al oír su nombre.
—De acuerdo, Dolly, tranquila, no pasa nada, adiós —se despidió John de forma educada—. ¿Qué ocurre, Hughie?
—¿Qué le decías al adefesio de Stewart? —preguntó Hugo escrutando a su amigo—. ¿No me digas que estás interesado en esa?
—No seas malo, Hughie —contestó John con su habitual tono educado—. Solo le estaba pidiendo que fuera al baile conmigo.
—¿Qué baile?
—¡Es verdad! Tú todavía no lo sabes —espetó John llevándose una mano a la cabeza—. Mi familia organiza el baile de invierno para toda la universidad… y yo sigo sin pareja. Tú también deberías darte prisa.
—¡Válgame el diablo! ¡No me digas que también acuden al baile los familiares de los estudiantes!
—Claro, se podría decir que el baile es… una excusa. Lo importante es lo que se discute en estos eventos entre los grandes aristócratas británicos —aseveró John indicándole que salieran del edificio.
—John, te mato. Con lo bien que iba todo con Emma hasta ahora.
John miró a Hugo frunciendo el ceño.
—Pero ¿qué dices, Hughie? Si es una oportunidad perfecta para vosotros… Ya le has robado un beso, ¿quién sabe? Quizá la despojes de algo más en el baile…
—John… No puedo asistir a ese baile… Tú no sabes nada sobre mi familia…
—Tu madre es lady Belrose. Afamada diseñadora de moda cuyos vestidos se venden en las más lujosas tiendas de Mayfair y Belgravia. Además es regente de varios de los locales más prestigiosos de todo Londres. Mi padre habla muy bien de ella.
—John…
—¿Dime, Hughie?
—¿Haces algo esta noche?
John arqueó las cejas, sin entender nada.