Te odio: La reina del burdel de Londres 1
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— Évidemment, j'adore Shakespeare.

—¿Eh?

—¡Que me gusta Shakespeare, idiota! ¿Acaso tu madre no es francesa?

«Sí, es francesa, pero eso no significa que sepa francés», pensó Hugo.

—Sí… pero… yo preferí aprender español, que era el idioma de mi padre —contestó Hugo rascándose la nuca con nerviosismo.

—¿Español? Yo sé alguna palabra en español —susurró Emma sonrojada.

—¿Cuál?

Emma ahogó una ligera risita y, en un susurro, le mostró a Hugo sus palabras.

—«Hideputa»…

Hugo soltó tal carcajada que por poco no se disloca el cuello.

—Sí… te será útil, sobre todo si viajas a España.

—¡Me encantaría viajar a España! —exclamó Emma alzando la cabeza y mirando el nubloso cielo londinense—. ¡Visitar Toledo, ver las playas de San Sebastián, recorrer la Alhambra de Granada! ¿Tú has estado?

—Sí… fui con mi madre una vez a visitar Salamanca. Te habría encantado.

—Quizá pueda verla en un futuro —dijo Emma con una sonrisa—. ¡Eh! No me has enseñado ninguna palabra en español.

—Puedo decirte una expresión… pero no te diré su significado.

—Seguro que es algo… lascivo. Viniendo de ti.

Hugo dejó escapar una risita.

—Te prometo que no.

—Vale, de acuerdo.

Hugo no necesitó pensar en lo que le iba a decir, ya que se lo había dicho cientos de veces a la Emma que vivía en su mente.

—«Te quiero» .

Emma alzó las cejas y se mordió el labio, intentando descifrar aquellas palabras.

—Es algo pornográfico, ¿verdad? —mencionó Emma mirando de reojo a Hugo.

—Pues claro.

—Te odio, idiota —dijo Emma con cariño.

—¿Qué es pornográfico, señorita Remington? —preguntó alguien a sus espaldas provocando que ambos jóvenes dieran un respingo.

—¡Ada! ¡Qué susto me has dado!

—¿De qué hablabais, pipiolos?

—¿Pipiolos? Tenemos la misma edad que tú —mencionó Hugo.

—Madura, Huguito. Los hombres tardáis más en hacerlo que nosotras. Y ahora, si me permites… debo hablar con la señorita Remington. A solas.

Hugo se encogió de hombros y, después de despedirse de Emma, se marchó en busca del bueno de John North.