Te odio: La reina del burdel de Londres 5
34%

5

Como un pájaro que vuela de forma innata, Hugo había llegado a su destino. Puede que Londres fuera enorme, y que sus calles fueran laberintos interminables, pero si había aprendido algo en aquellos años era a conocer la ciudad como si fuera la palma de su mano.

Conocía el nombre de cada calle, hacia dónde giraba y llegaba cada callejuela, sabía quién mandaba en cada zona, qué se cocía en cada una de ellas y a qué horas era mejor no pasar por allí.

Se conocía todos los burdeles de la ciudad, la ubicación de los fumaderos de opio y le bastaba una sola mirada para saber si alguien lo consumía.

Hugo había aprendido a usar la ciudad como una aliada, y no a temerla como a una enemiga.