Te odio: La reina del burdel de Londres 3
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En aquel puerto se separaron los caminos de los integrantes del grupo.

Hugo se olvidó de Ramón y Manuel nada más subir al barco de vapor; aquella embarcación en nada se parecía a la gabarra. El nuevo barco contaba con una gran torre oscura de la cual emanaba un humo tan negro como la sotana de un cura y con una enorme rueda blanca que giraba en la popa.

Hugo se quitó la boina y se despidió de España cuando el barco zarpó. En su corazón, el huérfano sabía que aquello no era un hasta luego, sino un adiós.