Tan Solo Tú (Tan Solo Tú 1) Capítulo 10 #2
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Capítulo 10 #2

—Sí —responde en seco—. ¿Marcos es tu hermano? —pregunta con el ceño fruncido.

—Sí —respondo, un poco incómoda.

¿Está molesto? Su actitud me fastidia.

—Brisa, diles adiós a tus amigos.

—Adiós, Cosset, adiós, Marcos —dice la pequeña y se va con él.

Qué niña tan linda para ser hermanita de él , pienso, mientras los observo irse.

Me sorprende mucho el encuentro con Theo, especialmente porque es la primera vez que hablo con él desde el trabajo que hicimos en física y, por cierto, tal y como dijo Maggie, sacamos un diez.

Pero tampoco tenía idea de que tuviera una hermana, y mucho menos que fuera una pequeña tan tímida y dulce como Brisa.

No se parecen en nada: él es arrogante y maleducado, y en el físico tampoco tienen nada en común.

Los ojos de Brisa son azules, y los de él, café oscuro.

En todo caso, la niña podría ser más familia de William que de él, si hablamos del físico.

Vamos, Cosset, deja de criticar.

—Marcos, ya tenemos planes para hoy. William está esperándonos en casa, para que vayamos a jugar fútbol con él y comeremos en el restaurante que te conté la otra vez que es delicioso —digo muy sonriente.

—¡Oh, rayos! —se queja.

No esperaba esa reacción.

—Tú le dijiste que te gusta jugar fútbol. Vamos, dale una oportunidad.

—Al fin se le ocurrió algo divertido a ese tipo. Qué divertido —dice con sarcasmo.

Para ser un niño, a veces lo usa bastante bien, especialmente si se trata de William.

—¿Por qué dices eso? Él siempre es divertido.

—Siempre trae flores, globos y chocolates. Yo no quiero flores, globos o chocolates… o tal vez sí, pero no solo eso —dice, arqueando la ceja.

Su comentario me causa gracia.

—Ya ves, por eso hoy será diferente y creo que si le das una oportunidad serán incluso buenos amigos, tanto que cuando seas grande hasta consejos le pedirás.

—¡Estás loca, Coco! ¡Muy loca! —exclama.

Me río de su reacción, aunque a él no le hace nada de gracia.

Cuando llegamos, William ya está esperándonos, lo saludo con un beso en la mejilla por respeto a mi hermano.

—Hola, hola, preciosa. Hola, Marcos —saluda.

—¿Y la pelota? —pregunta indiferente.

—Acá está —responde William, muy sonriente.

—Me tengo que cambiar primero antes de que vayamos a jugar —dice.

Se lleva la pelota con él.

La salida no es precisamente lo que tenía en mente.

No la hemos pasado mal, pero el rechazo que siente Marcos por William, por momentos, me supera.

Es como si, así como William se propuso ganárselo, él se hubiera propuesto no ceder.

En el comedor fue el único momento en el que pareció amable, pero solo porque tenía la boca llena.

De ahí en adelante, aunque por momentos parece que se esté divirtiendo y entrando en confianza, de la nada hace comentarios que no son precisamente amables.

—¿Puedo saber por qué eres así con Marcos? —pregunto, sentándome al lado de William. Marcos sigue jugando a la pelota, pero ahora con un amiguito que nos encontramos—. Sabes que no tienes por qué esforzarte tanto, está siendo grosero contigo y no es justo.

—Porque te quiero y me nace hacerlo.

—Gracias.

Lo abrazo.

—No tienes nada que agradecer, Coco, sabes que lo hago porque me nace y eso es una razón.

—Aun así, sabes que no tienes que hacerlo. Mi papá ya te lo dijo, ignóralo.

—Es tu hermano, no lo puedo ignorar.

— Si fuera tu hermano, créeme que yo sí lo haría.

—Bueno, eso quizás es porque no tendrías la razón que tengo yo.

—¿Cuál puede ser esa razón? Marcos es grosero contigo, y tú aun así sigues insistiendo. ¿Cuál puede ser esa gran razón que te hace soportar a Marcos?

—Te amo —dice.

Es la primera vez que escucho a alguien decir que me ama.

No lo esperaba, no esperaba que William lo dijera.

—Yo también te amo —digo sin pensarlo.

Me ve con esos ojos hermosos que me cautivaron desde el primer día y me abraza. Me dijo que me ama y yo le he correspondido.

Es un momento perfecto.

Aunque, mientras lo abrazo, hay una sensación en mi interior que me paraliza.

Como si una alarma dentro de mí me dijera: «Peligro, las cosas están yendo muy rápido» y sí, tenemos muy poco tiempo, pero también sé, y he escuchado, que las cosas lindas son así: llegan, nacen y, en el momento menos esperado, todo pasa y sin necesidad de planearlo.

Sentir que amo a William después de casi dos meses de relación y saber que él siente lo mismo es algo que me asusta, pero que tampoco quiero dejar de vivir.

—Coco, ven, por favor —dice mi papá.

Está viendo televisión.

Recién estoy entrando a la casa, después de estar un tiempo con William afuera.

—Sí, dime. Estaba en el auto con William, porque hace frío —respondo.

Está serio, así que me preocupa que sea por eso.

—Solo quiero que tengas cuidado.

Me confunde, no entiendo.

—¿De qué?

—Te veo muy feliz con ese muchacho y… —suspira, como si no quisiera terminar la frase.

—¿Por qué lo dices? ¿Pasó algo?

—No, solo quiero que estés consciente de que aún eres muy joven y que hay cosas y etapas que, por muy hermosas que sean, también tienen un final.

—¿Por qué dices eso?

—Solo quiero que lo sepas —dice, serio—. Soy tu papá y no quiero que sufras.

—Eso no va a pasar, papá, ya conoces a William —sonrío.

Entiendo su preocupación, pero él conoce a William. Así que le doy un abrazo y un beso en la mejilla.

—Solo tenlo presente, no olvides que soy más viejo que tú. Mira, esta película está muy buena —agrega, cambiando de tema.

Estoy cansada y la película no es precisamente del género que me gusta, así que mejor subo a mi habitación.

Marcos ya está dormido y mi mamá está de turno en el hospital.

No entiendo por qué mi papá me dijo eso, pero tampoco quiero darle mucha importancia.

No hoy, cuando lo único que quiero es dormirme para seguir soñando con William.