Tan Solo Tú (Tan Solo Tú 1) Capítulo 9 #2
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Capítulo 9 #2

—No sé para qué, pero parece que sucedió algo y nos están reuniendo a todos.

El gesto de William cambia por completo.

—¿Crees que habrá sido por lo del sábado? —pregunta muy serio.

—No lo sé. Lo que sí es cierto es que Benjamín no vino hoy.

—¿Qué pasó?

Poco sé de Benjamín. Sé que solo viene a la escuela por tres clases. Ninguna de ellas las tengo con él. Es uno de los mayores de edad que aún vienen a estudiar para repetir materias, al igual que Theo y otros más que no sé bien quiénes son.

Se supone que ya no deberían estudiar con nosotros, pero es un pueblo pequeño y no hay un programa para los que aún no se han graduado y tienen que recuperar clases. Además, no son muchos, por lo que permiten que sigan tomando clases en las mismas jornadas que nosotros.

Ni siquiera sé cómo es que el hospital es grande, pero no han podido solucionar eso de la escuela.

—El sábado, cuando iba de camino a mi casa después de dejarte, vi a los papás de Benjamín corriendo y gritando detrás de él —dice William mientras me toma de la mano y avanzamos para unirnos con los demás.

Uno de los maestros está dando una pequeña charla sobre la delincuencia y lo delicado que es robar.

—¿Sabes qué fue lo que sucedió? —pregunta William a uno de los compañeros que están allí.

—Parece que hubo un robo en la escuela y están buscando al responsable. A Benjamín especialmente.

—¿Y tienen seguridad de que realmente fue él?

—No, ninguna. Solo hablan por hablar —dice Bruno, quien abraza a Clara.

Siempre he admirado la relación de Bruno y Clara, y cómo él la trata.

Varias veces me he sorprendido pensando que quiero un novio que sea igual de cuidadoso conmigo.

Así que verme con William, quien en este momento no me suelta y me cuida, me hace darme cuenta de que estoy con la persona correcta, sin duda alguna.

—¿Por qué dices eso? —cuestiona William.

Me da un beso en la frente.

—Porque estoy seguro de que le van a echar la culpa a cualquiera. Hasta a mí me mandaron a llamar para ver si sabía algo. Literalmente llamaron a todo el equipo de fútbol por eso, solo porque en algún momento jugó con nosotros y también llamaron a todos los que ya son mayores de dieciocho.

—El que está muy enojado es Theo —agrega Clara.

—Me imagino, esos dos no se llevaban bien —dice William.

—No entiendo.

Intento enterarme bien del chisme.

—Es que Theo y Benjamín nunca se han llevado bien, así que supongo que el que lo mandaran a llamar por su culpa debe ser algo picante para él —me explica Clara.

***

Durante los siguientes días, se descubrió al ladrón; en efecto, Benjamín había sido el culpable, junto con otros compañeros, uno de ellos un suplente del equipo de fútbol, lo que ocasionó que a muchos de los alumnos mayores de edad que asistían a la escuela y a los del equipo de fútbol los trataran con más disciplina. Eso incluía a Theo.

Y durante las siguientes semanas, todo lo que escuchaba sobre él solamente me ocasionaba más dudas.

Había quienes se alegraban porque decían que era amigo de Joel —el que estaba con ellos en la fiesta en casa de Susan—, y quienes lo defendían, decían que era injusto, porque no era amigo de Benjamín.

Había muchas opiniones divididas sobre él y su grupo. Lo que sí era cierto es que todos hablaban de él.

En mi caso, no sabía qué pensar. Estaba muy entretenida con mi noviazgo con William, pero seguía habiendo actitudes de Theo que me seguían incomodando, especialmente cuando lo sorprendía viéndome.

—Lust, Fedrick, Valladares y Devon son un equipo —dice el profesor Ruiz—, tomen nota: les corresponden los ejercicios C, F, I y L. Recuerden que solo será una hoja por equipo; no olviden poner sus nombres completos, para que después no me reclamen sus notas.

—Qué suerte, te tocó con Valladares —dice Clara.

No respondo, no lo creo. Sí, me toca con Bruno, con otra chica a la que apenas le he hablado y con Theo, que no es precisamente mi mejor amigo.

—Recuerden que deben entregar los ejercicios al finalizar la clase. Los que ya tienen grupo asignado, no pierdan el tiempo —indica el profesor, así que me apresuro a buscar a los de mi equipo.

—Hey, hola —me saluda Bruno.

No hemos compartido mucho, pero sé mucho sobre él gracias a Clara. Intento saludar a la otra chica, pero está más entretenida con Theo, así que supongo que seguiré sin saber su nombre; aun así, me siento a la par de ella. Y Theo, Theo parece muy concentrado en los ejercicios.

—¿Eres buena en física? —me pregunta sin quitar la vista de los ejercicios.

—No mucho —digo con pena.

—Theo es muy bueno —dice la chica—. Por cierto, ¿eres la novia de William? —pregunta—. Lo siento, soy Maggie; comparto la clase de Historia con William y suele hablar mucho sobre ti.

Me complace saberlo. William es un dulce.

—Sí, gracias por decírmelo —sonrío.

—¿Entonces qué vamos a hacer nosotras? —le pregunta a Theo, quien, al parecer, ya ha definido qué es lo que haremos.

—Escribir sus nombres cuando terminemos —responde sin dejar de ver la hoja con los ejercicios.

—Me parece genial —responde Maggie.

—¿Cómo que solamente escribir nuestros nombres? —pregunto.

—¿Realmente quieres hacer un ejercicio tú? ¿Estás segura de poder hacerlo? —pregunta viéndome fijamente.

—No, no. Ella solo quería corroborar lo de los nombres —agrega Maggie y me lanza una mirada que me confunde—. Ya se ofreció a hacerlos él y es el mejor, así que no digas nada. Mejor para nosotras, te aseguro que es la única oportunidad que tenemos para sacar una buena nota —balbucea.

Me encantaría poder responder algo más, pero como dice Maggie, mejor no desperdiciar esta oportunidad.

Aunque la parte en la que solo vamos a escribir nuestros nombres cuando terminemos no me gusta.

¿Acaso nos tomó por tontas? Es cierto que no soy buena en esta clase, pero de eso a ser tarada como para solamente escribir mi nombre hay una gran diferencia.

—Mejor sígueme contando sobre William. ¿Cómo se conocieron?

—Fue en el primer día de clase, luego que un tipo me tiró los cuadernos —digo. Me causa gracia que ese tipo esté sentado frente a mí resolviendo los ejercicios.

—William es muy amable, ¿te gustó desde el primer instante en que lo viste?

—Sí, algo así —respondo.

—Es mejor que al menos finjan que están haciendo algo. El profesor tampoco es tonto —agrega Theo.

Tiene razón.

—Hagan como yo, que hasta parece que estoy haciendo los ejercicios —dice Bruno.

Maggie y yo nos reímos, realmente creíamos que estaba concentrado ayudando a Theo.

Así que procedemos a quedarnos calladas y a fingir, como Bruno, que estamos haciendo algo.

Aunque también lo agradezco: si con Susan o Clara aún me incomodo cuando me preguntan cosas personales, con Maggie, que hasta hace cinco minutos no sabía ni cómo se llamaba, es peor.

Antes de que la clase termine, Theo termina los ejercicios y nos da las hojas para que escribamos nuestros nombres. Lo hace con tanta indiferencia que ya no tengo dudas: cree que somos tontas, aunque su amigo tampoco hizo nada.

—¿Challer? —cuestiona.

Maggie y Bruno ya se han alejado.

—Sí, es mi segundo nombre —respondo mientras guardo mis cosas para volver a mi lugar.

—Suena más a apellido. Por cierto…

—Hola, Theo, disculpa —interrumpe Clara—. Coco, solo quiero saber si vas a comer con nosotras.

—No, ya sabes que no puedo —digo.

—Es cierto, hoy estás de aniversario con William —responde con emoción.

Cumplimos un mes.

Theo no dice más y solamente se va.

—¿Se enojó? —cuestiono. Hasta donde recuerdo, me iba a decir algo más.

—No creo, él es así. Está acostumbrado a ir y venir cuando se le da la gana. Pero mejor dime, ¿qué van a hacer con William?

Me distraigo contándole detalles que no son muchos, porque solamente compartiremos el almuerzo y luego nos veremos en la salida porque hablará con mi papá, eso es lo que más nerviosa me tiene.

Después de todo, William es mi primer novio y justo hoy cumplo un mes con él, sé que les agrada, pero no deja de sentirse extraño.

—Cosset, tengo algo para ti —dice William.

Tiene un obsequio en sus manos.

—William, yo…

Me siento mal. Cuando comimos juntos en el almuerzo no dijo nada sobre eso. Incluso yo le regalé un llavero que ni siquiera envolví y su regalo sí está envuelto. Y no es que no haya querido; es solo que sabía que íbamos a estar en la escuela, así que pensé en querer pasar desapercibida.

—Sé que solamente tenemos un mes de estar saliendo, pero quiero que sepas que ha sido el mejor mes de toda mi vida. Te quiero, Cosset, te quiero mucho y con este regalo solo quiero recordarte lo especial que eres para mí —dice.

Sostengo el obsequio y me derrito de amor. William en este mes cumplió su promesa y logró que me sienta cómoda de ser su novia y, más que eso, que me sienta orgullosa de serlo.

—¿En qué piensas?

—Pienso en que te quiero mucho, mucho, William Stuart —digo.

—¿Mucho?

—Mucho —sonrío.

Lo quieres, Coco, lo quieres mucho, pienso, mientras abro el regalo y lo veo de reojo. ¡Dios, es tan bello!