Capítulo 34 #4
—Pues esa chica era yo.
—¿En serio? Madre mía, no me lo puedo creer. Vuestra historia es de película.
—Yo también lo creo.
—Entonces, ¿te vas a vivir con él?
—Sí, ahora. No quiere que nos separemos —dijo sonriendo.
—No me extraña, ese hombre estaba asustado por si te perdía.
—He llamado a mi casero hace unos minutos para decirle que en quince días dejaré el apartamento.
—¿Necesitas ayuda con la mudanza?
—Pues… No tengo muchas cosas, pero me gustaría llevarme el escritorio y las estanterías que tú montaste.
—Cuando quieras llevarlo me lo dices. Jack me comentó que si alguna vez necesitaba una furgoneta para algo, que se lo dijera.
—Estupendo. Te avisaré.
—Dímelo con tiempo y vendré a desmontar los muebles.
—Pueden hacerlo Ryan y Jules.
—Mejor lo hago yo, los médicos tienen las manos demasiado suaves.
—Pues el próximo fin de semana van a colgar los cuadros de mis padres en casa de Ryan.
—Si necesitáis ayuda, dímelo.
—De acuerdo.
—Supongo que cuando vivas con él ya no podremos vernos como hacíamos hasta ahora.
—¡Por supuesto que nos veremos! Entre tú y yo no va a cambiar nada.
—¿No le molestará a tu prometido?
—Prometido. Suena bien, ¿eh?
—Sí, muy bien.
—Te aseguro que no le molestará. Tengo otra noticia. Ayer Ryan me dijo que quería tener pronto familia.
—Con su edad, es normal.
—Sí. Y yo también quiero tener hijos cuanto antes, ya tengo treinta años. Así que anoche nos pusimos con la faena.
—¿No vais a casaros antes? —preguntó sonriendo por sus palabras.
—Supongo que lo haremos en breve. De todas formas, he comprobado la agenda cuando he llegado y creo que estoy embarazada.
—¿Embarazada? ¿No ha usado Ryan condón cuando habéis estado juntos?
—Siempre, excepto una vez que yo lo deseaba y le dije que no se preocupara de ello.
—Vaya, te ha dejado embarazada con una sola vez.
—No es seguro, pero no he tenido la regla desde ese día y ha pasado un mes. De camino a su casa compraré un test de embarazo y me haré la prueba al llegar. Pero apuesto a que estoy embarazada.
—En ese caso tengo que felicitarte —dijo abrazándola.
—Gracias.
—¿Estás contenta?
—Sí. He pasado unos meses malos, pero ahora todo se ha solucionado. Y voy a ser mamá.
—Vas a ser una gran madre.
—¿Tú crees?
—Estoy completamente seguro. Llámame cuando te hagas la prueba esta noche.
—Lo haré. Ian, no le digas a nadie lo de nuestro compromiso ni lo del embarazo, se lo diremos a todos el sábado.
—Cielo, ya te dije que lo que habláramos tú y yo siempre quedaría entre nosotros.
Desde que llegó Jess a casa de Ryan esa noche estaba muy sonriente. Ryan y Jules le preguntaron qué sucedía y ella contestó simplemente que había tenido un buen día.
Cenaron juntos y vieron dos capítulos de una serie que tenían a medias.
Cuando terminó, Jules dijo que iba a quedarse en el despacho un rato, porque quería hacer una lista con las cosas que tenía que hacer respecto a la consulta.
Ryan y Jess subieron al dormitorio de él, que sería el de ambos a partir de ese momento.
—¿Vas a decirme qué es eso tan bueno que te ha pasado hoy para estar tan sonriente? ¿Te has encontrado con alguien que te ha alegrado el día?
—No especialmente.
—¿Has ido a tu casa a por algo de ropa?
—Sí. Esa es la maleta que he traído —dijo señalándola—. Ian ha ido a verme mientras estaba en casa.
—¿Esa es la razón de que estés contenta?
—No. Pero te diré porqué estoy tan contenta, de lo contrario seguirás con el interrogatorio.
—¿Crees que me gustará lo que vas a decirme?
—Espero que sí, de lo contrario, tendremos problemas.
—Bien, adelante, te escucho.
—Estoy embarazada.
Ryan se sentó en el borde de la cama sin darse cuenta de que lo había hecho.
—Vaya, pensé que te alegrarías.
Él levantó la cabeza y la miró, intentando asimilar sus palabras. De pronto su rostro fue cambiando hasta tener una sonrisa de felicidad tan grande, que Jess se sintió abrumada.
—¡Oh, Dios mío! No sabes lo feliz que me siento —dijo cogiéndola de las manos y sentándola en su regazo—. ¿Por qué no me lo has dicho antes?
—Quería decírtelo a solas.
Él la besó, y no fue un beso delicado, sino brutal y salvaje.
—Te quiero. Estoy loco por ti.
—Yo también.
—Esto es lo más grande que he hecho en mi vida. Voy a tener un bebé —dijo eufórico.
—Te recuerdo que también será mío.
Y volvió a besarla.
—Vamos a ver a Jules, tenemos que decírselo.
La puerta estaba abierta y entraron en el despacho de Ryan.
—Madre mía, ¿os habéis visto? Sois patéticos. ¿En serio tenéis que cogeros de la mano estando en casa? —bromeó Jules.
—Solo hemos bajado a darte una noticia —mencionó Ryan.
—Vaya honor. ¿De qué se trata?
—Estoy embarazada.
—¿Qué? —dijo extrañado, porque su amigo jamás había estado con una mujer sin usar condón, aunque ella le asegurara que estaba tomando anticonceptivos.
Jess se acercó a él y lo abrazó.
—Felicidades, cielo.
—Gracias.
—Me alegro por vosotros —dijo abrazando a Ryan.
—¿De cuánto estás?
—De un mes. Me quedé embarazada el día 25 del mes pasado.
—¿Sabes la fecha exacta?
—Es la única vez que lo hemos hecho sin condón —explicó ella.